viernes, 21 de febrero de 2014

VISIÓN HISTÓRICA DE LA AMPLIACIÓN DEL CANAL

Julio Yao
Permítanme presentarles a María Muñoz, quien ha venido conmigo esta noche.  Ella es dirigente y vocera de la Coordinadora Campesina contra los Embalses y del Comité pro Cierre de Mina Petaquilla, y ha sido compañera de lucha en defensa del campesinado y pueblos indígenas.
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El tratado de1903 estipulaba que la concesión del Canal sería perpetua a pesar de que la vía acuática tenía una durabilidad limitada por su  capacidad de manejar la demanda del tránsito. 
El canal fue construido y reconstruido entre 1914 y 1936, y así fue consignado en el Tratado Arias-Roosevelt de ese año,  que puso fin a la entrega de tierras, aguas y tierras cubiertas por agua  que el gobierno de la Zona requería frecuentemente para aumentar el área de dicha Zona.
El Canal fue transformado en otro de manera imperceptible al alterarse sus estructuras, cauce, caudal, nivel de las aguas, motores, mulas,  y la iluminación.  Todo ello bajo la voluntad omnímoda de Estados Unidos, que actuaba como si fuera soberano en la Zona del Canal sin consultar ni pedir aprobación a Panamá.
Asi se  construyó la Represa de Madden, hoy Alajuela, en la década de 1920.  Así se empezó la ampliación del Canal con un tercer juego de  esclusas en 1936, que fue suspendida porque los fondos del proyecto fueron enviados a otros campos de batalla durante la Segunda Guerra Mundial.
El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos trabajó en la ampliación de 1936 a 1942, uno de cuyos objetivos era ampliar las esclusas para permitir el paso de sus portaaviones, entonces imposible.    Curiosamente el proyecto de ampliación actual tiene asombroso parecido al de entonces y, como aquél, permitirá el paso de estas bases militares flotantes.
Las nuevas obras en el Canal eran realizadas sin tratados con Panamá.  De hecho, el Tratado Arias-Roosevelt no contemplaba la posibilidad de que, bajo cuerdas, se pudiese construir un nuevo Canal ni reconstruir el existente.  La necesidad de un nuevo tratado era la esperanza de cambiar el Tratado Hay-Bunau Varilla en favor de Panamá, puesto que Estados Unidos se oponía a alterar la estructura colonial de este instrumento.
el tratado de 1936 fue ratificado por la Asamblea Nacional, pero no ocurrió lo mismo en Estados Unidos.  Ellos querían mantener el derecho de reconstruir perpetuamente el Canal sin necesidad de tratados con Panamá.
Y entonces ocurrió que, investigando este aspecto en la Historia Documentada del Canal de Panamá, del doctor Diógenes A. Arosemena G., hice un hallazgo importante en 1966, cuando orientaba  la campaña contra los proyectos Robles-Johnson de 1967.
Encontré un canje de notas sin fecha suscrito por Cordell Hull, Secretario de Estado, y nuestro embajador en Washington. Augusto S. Boyd, en el que se aceptaba que la palabra “mantenimiento”, empleada en el Tratado de 1936, abarcaba cualquier obra nueva siempre y cuando la llevaran a cabo los Estados Unidos de América sin necesidad de tratado.  Sólo así ratificaron el convenio.
Extrañado por la falta de fecha, seguí buscando y encontré que dicho canje de notas era del 1 de febrero de1939.  Y señalaba entonces que ese canje de notas no fue ratificado por la Asamblea y, por ende, carecía de validez legal al no ser aprobado como parte del tratado principal .   Por esa misma razón, lo denuncié como secreto, inconstitucional y violatorio del derecho internacional.
Habían surgido voces en Estados Unidos de que podían continuar en el Canal sin necesidad de un nuevo tratado.
Fue al inicio de las negociaciones cuando el canciller y Jefe del equipo negociador panameño, el licenciado Juan Antonio Tack, me enseñara una carta del gobierno estadounidense en la que reiteraba su derecho  de hacer obras nuevas en el Canal.  Yo había sido invitado por el canciller Tack y el general Torrijos para ser el consejero personal de Juan Antonio en política exterior y las negociaciones del Canal.
Le expliqué al canciller Tack mi punto de vista al respecto, refiriéndolo a mi libro, El Canal de Panamá, Calvario de un Pueblo.  Allí demostraba que al construir un canal nuevo en el molde del viejo  desaparecía el objeto del tratado de 1903 y que ello requería un nuevo convenio.
A fines de noviembre de 1973, el canciller Tack me entregó una propuesta de Declaración Conjunta firmada por  el Dr. Henry Kissinger, para acordar las bases de un nuevo tratado. 
El canciller Tack me señaló que sólo yo tendría el documento y que el general Torrijos y él me solicitaban redactar la contrapropuesta panameña lo más ajustada a nuestros objetivos.
Pensando que no participarían Aquilino Boyd, Jorge Illueca, Diógenes de la Rosa, Carlos López Guevara y otros, sentí la enorme responsabilidad histórica sobre mis hombros.  Pensé en Galileo Solís, Hernán Porras, Ricardo J. Alfaro, Harmodio Arias, Miguel de J. Moreno, Domingo H. Turner y tantos otros que dieron lo mejor de sí en defensa de la soberanía y la nacionalidad.
El punto 8 de la Declaración le otorgaba a Estados Unidos la opción libre para modernizar el Canal, hacer el tercer juego de esclusas o construir un Canal a Nivel durante la vigencia del tratado del Canal.  El Tratado vencía el 31 de diciembre de 1999.
Nosotros sabíamos que Estados Unidos no estaba preparado para un Canal a Nivel, menos para regalárselo a Panamá el 31de diciembre de 1999, a un costo de 30 mil millones de dólares, así que realmente circunscribimos a la superpotencia a las dos opciones blandas, entre ellas, el Tercer Juego de Esclusas.
Afortunadamente, el secretario de Estado Kissinger aceptó la contrapropuesta, y debo señalar – como lo hizo Tack --  que la declaración Tack-Kissinger de 7 de febrero de 1974 no admitía ninguna posibilidad de un tratado de neutralidad.
Una modificación fundamental que hice fue al disponer en el punto o principio 8 sobre Obras Nuevas que cualquiera que fuese la opción escogida, el Canal pasaría a Panamá con todo en la fecha de terminación del tratado.  La fecha de cumpleaños del Canal y las obras nuevas sería el 31 de diciembre de 1999 y así se acabó con la bilateralidad reformista interminable desde 1903.  De una opción libre sin compromiso propuesta por Kissinger pasamos a una opción libre con compromiso.
Estados Unidos no hizo uso de ninguna de las opciones.
Omar Torrijos pensaba que, en un futuro Canal, Panamá debía evitar caer en la dependencia excesiva de Estados Unidos.
Y así, el general Torrijos emprendió la iniciativa de explorar las alternativas al Canal conjuntamente con Japón en condiciones que no fueran en menoscabo de nuestra independencia política.  Sus esfuerzos se extendieron entre 1978 y 1981.  Se firmaron declaraciones conjuntas entre Japón y Panamá, y el Sol Naciente designó a  Shigeo Nagano como su representante. 
Ahora bien, lo que continúa constituye una etapa compleja de nuestras relaciones con Estados Unidos que no cabe en la brevedad de este discurso, por lo cual señalaremos sus hitos más importantes.
Durante la presidencia de Jimmy Carter no hubo
abierta oposición a las tratativas nuevas con Japón, pero el entonces gobernador de California Ronald Reagan se mantenía como enemigo de los tratados y del general Torrijos.
Cuando Reagan gana la presidencia  y asume el poder a fines de enero de 1981, se inició una etapa  difícil para América Latina y el mundo en general. 
En mayo de 1981 el presidente ecuatoriano Jaime Roldós y una delegación nutrida de familiares y jefes militares murieron cuando el helicóptero en que viajaban se accidentó en circunstancias no del todo claras.  Igual ocurrió con decenas de políticos alrededor del mundo.
Y el 31 de julio de 1981, el avión en el que el general Torrijos viajaba a Coclesito explotó, terminando con su vida y la de sus acompañantes.   Unas décimas que escribí en homenaje al militar caído son precedidas por esta redondilla: 
CAYÓ COMO HALCÓN HERIDO
OMAR TORRIJOS HERRERA
EN UNA EMBOSCADA ARTERA
CUANDO RETORNABA AL NIDO.
John Perkins, un altísimo agente de la inteligencia estadounidense, ha revelado en libros que le advirtió a Torrijos que si no aceptaba condiciones de su gobierno, los chacales vendrían después para liquidarlo.  Perkins mencionó a la Bechtel Corporation, a la que pertenecían los más altos funcionarios de Washington, que le exigían a Omar terminar su relación con los japoneses. 
Desaparecido Torrijos, Estados Unidos, que no participaba en las pláticas con Japón, se hizo invitar e integró así la Comisión Tripartita para el Estudio de las Alternativas al Canal.  Pero su rol fue sabotear acuerdos entre Panamá y Japón, y no llegar a ninguna conclusión.
El general Manuel Antonio Noriega siguió el mismo curso de Omar porque consideraba que Panamá debía determinar con independencia el futuro del Canal.  En consecuencia, continuó al más alto nivel sus relaciones con Japón, país que visitó en diciembre de 1986, donde el general Noriega fue recibido con  los más altos honores.
Las relaciones de Estados Unidos con Noriega se venían deteriorando desde el 10 de diciembre de 1985, cuando Noriega rehusó acatar órdenes imperiales del director del Consejo de Seguridad Nacional, John Poindexter.  Decir Consejo de Seguridad Nacional y  BECHTEL CORPORATION es decir la misma cosa.  ¡Tan sólo por estas atenuantes además de la ley, Noriega debió y debe ser enviado a domicilio por cárcel!
De 1985 a 1989, Estados Unidos sometió a Panamá al cerco más cruel e injusto:  diplomático, económico, financiero, monetario, comercial, etc., para expulsar a un solo hombre. 
Según el mismo John Perkins, la Bechtel presionó a Noriega para que rompiera con los japoneses.  Así lo reconoce Noriega en su libro publicado en Estados Unidos y en entrevista a quien les habla en 1993, desde su celda en Miami.
Los japoneses estaban preparándose para el Canal a Nivel.  Eran el país con la experiencia, la tecnología y las finanzas necesarias para esa empresa.  Después de la invasión, la Comisión Tripartita decidió en 1993 que la opción sería el Tercer Juego de Esclusas.  El embajador de Japón gritó airado y denunció que todo había sido un engaño.
En la coyuntura actual del Canal, si no nos unimos los patriotas, nos ahorcarán por separado.  Y no sé qué será peor:  que una junta de acreedores internacionales nos expropie el Canal por falta de pagos, como pasó con el Canal de Suez, o que el Canal vuelva a manos del gobierno norteamericano; es decir, de BECHTEL CORPORATION.
La invasión de 1989, que dejó miles de muertos y miles de millones de dólares en pérdidas, se debió en gran medida al desconocimiento  de las relaciones entre Panamá y Estados Unidos y de esta potencia con América Latina, por lo cual solicito – como cofundador del Movimiento Ciudadano para el Fortalecimiento de la Identidad Nacional que orienta Ana Elena Porras – vuestro apoyo para restaurar la enseñanza de dicha materia en todos los niveles del sector educativo.
Y para terminar, les dedico mis décimas
PATRIA Y CALVARIO:

EN TU CALVARIO NACÍ.
EN TU CALVARIO ME MUERO.
ME MUERO PERO  NO QUIERO
QUE SIGAS SUFRIENDO ASÍ.

Partida en dos rebanadas
Por un pacto desigual,
Con el filo del Canal
Te entraron a puñaladas.
Entre odios y alambradas
Creció una colonia aquí
Porque el gringo quiso así
Sumarte como otra estrella
Y en medio de esta querella
EN TU CALVARIO NACÍ.

En tu calvario nací,
Testigo de mil traiciones.
Infames conspiraciones
Clavaron la cruz en ti.
Y fue tal dolor en mí
¡Diciembre veinte y enero!
Cuando rumbo al matadero,
La lanza hirió tu costado,
Que  sangrando y torturado
EN TU CALVARIO ME MUERO.



Complacientes marionetas
Te preparan otra cruz
Y matan tu hermosa luz
Por sólo treinta pesetas.
Vendepatrias y alcahuetas
Festinan bajo el madero,
Ofreciendo vil dinero
Para que muerda la fruta,
Mas, si me dan la cicuta,
ME MUERO, PERO NO QUIERO.

Me Muero, pero no quiero
Que se repita el calvario.
¡Mucha sangre en tu sudario
Corrió bajo el cruel acero!
Y al quedar dormido espero
Ver la patria en que viví,
Libre como un colibrí
Volando a su propio gusto,
Pues no queremos ni es justo
QUE SIGAS SUFRIENDO

viernes, 14 de febrero de 2014

Comunicado del PSUV a los Partidos Democráticos, Progresistas, de Izquierda y Socialista de América Latina y el Mundo

El Partido Socialista Unido Venezuela les informa que sectores de la extrema derecha venezolana, utilizando manifestaciones de estudiantes, han impulsado un plan de violencia en Venezuela, produciendo la lamentable pérdida de vida de 3 jóvenes venezolanos y 66 heridos durante el día miércoles 12-02-2014.

Para el Partido Socialista Unido de Venezuela, es claro que se trata de un Plan desestabilizador golpista contra el constitucional, legítimo y popular Gobierno del Presidente Nicolás Maduro y en general, contra la Revolución Bolivariana de Venezuela.

Esta claramente identificado un sector de la ultraderecha de nuestro país, que ha manifestado públicamente su decisión de no permitir la culminación del período constitucional del Presidente Nicolás Maduro, postura que atenta contra nuestra democracia e irrespeta la voluntad de nuestro pueblo que se ha expresado en 19 procesos electorales transparentes.

El PSUV, al alertar a la comunidad internacional y particularmente a los partidos democráticos, progresistas, de izquierda y socialistas de América Latina y el mundo, solicita la activación de una red de solidaridad mundial que permita informar y movilizar a los pueblos del mundo sobre esta nueva intentona fascista en Venezuela. La solidaridad internacional nos permitirá salirle al paso a la campaña de las oligarquías mediáticas mundiales que desinforman, tergiversan y mienten sobre la realidad venezolana.

La Revolución Bolivariana de Venezuela, con su pueblo que es mayoría, con el legado del Presidente Chávez que nos guía, con el compromiso de Patria de nuestra Fuerza Armada Bolivariana y el liderazgo de nuestro Presidente Nicolás Maduro y el PSUV, garantizamos la continuación victoriosa del proceso de cambio popular y socialista que se vive en Venezuela.


Independencia y Patria Socialista
¡Viviremos y venceremos!

Diputado Rodrigo Cabezas Morales
Coordinador de la Comisión de Asuntos Internacionales del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)

jueves, 13 de febrero de 2014

Las artimañas de Sacyr en Panamá

José Eugenio Stoute

El administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Jorge Luis Quijano, anunció en el día de ayer que se está muy cerca de cerrar un acuerdo definitivo con el consorcio Grupo Unido por el Canal (GUPC), liderado por Sacyr. Lo que no ha dicho el administrador es que el acuerdo verbal no pudo ponerse por escrito, para así firmarlo ambas partes, puesto que GUPC alegó discrepancias sobre el acta. Una vez más, y por enésima vez, Sacyr/GUPC gana tiempo utilizando todo tipo de artimañas. De ahí que Quijano haya advertido que el acuerdo debe cerrarse a más tardar el próximo martes, o la ACP pondrá en marcha el denominado Plan B, consistente en la asunción por parte del empleador de la culminación de la obra prescindiendo del consorcio.

La negociación se hace en base a lo que Quijano señaló como "la última propuesta de la ACP", la cual fue presentada a Sacyr/GUPC el pasado viernes día 7 de febrero, y que conlleva la aceptación del "reinicio inmediato de la obra, fecha inamovible de entrega de las compuertas, formulación de un programa de ejecución actualizado y extensión de la moratoria de repago y aporte financieros de todas las partes". Los dos últimos puntos se refieren a los 780 millones de dólares adelantados por la ACP a GUPC, si bien garantizados en su totalidad por cartas de crédito bancarias de pago a la vista a favor de la ACP, y un nuevo adelanto de 100 millones, garantizados de la misma manera, siempre y cuando GUPC aporte por su parte 100 millones adicionales. La propuesta establece, además, el desconocimiento de todo reclamo que no haya sido reconocido por las instancias de arbitraje establecidas en el contrato, así como la negativa a cualquier aumento del costo de la obra.

El mismo viernes día 7 en que la ACP presentaba su "última propuesta" a Sacyr/GUPC, El Paíseditorializaba, bajo el título Canal sin salida, asumiendo como ciertas las afirmaciones sin sustento de Sacyr/GUP, incurriendo con ello en una ignorancia inexcusable o dejando ver una deliberada parcialización inaceptable. En efecto, El País da por bueno el reclamo por sobrecostos de 1.600 millones que alega el consorcio, sugiriendo que dicho monto debería ser financiado por partes iguales entre el empleador y el contratista. Agrega dicho editorial que de no llegarse a dicho acuerdo la obra se atrasaría en un mínimo de tres años, alcanzando entonces un monto superior a los 1.600 millones. Finaliza el editorial afirmando que han fracasado los organismos de arbitraje establecidos en el contrato. Tales afirmaciones coinciden, no por casualidad o despiste, con los falaces argumentos utilizados por Sacyr/GUPC.

El editorial de El País ignora o silencia que Sacyr/GUPC reclamó 120 millones de dólares por la construcción de una una presa, que fue rechazado por el organismo de conciliación ACP/Sacyr/GUPC, para posteriormente ser rechazado por carente de mérito por la Junta de Resolución de Disputas (DAB) y hoy se encuentra en la Cámara Internacional de Comercio de Miami (última instancia de arbitraje), donde todo indica que también perderán, dado que el contrato indica que dicha construcción, realizada por decisión del contratista, era de estricta responsabilidad del consorcio. De igual manera, el consorcio presentó un reclamo por el basalto y el hormigón ante el DAB, para luego retirarlo y presentarlo nuevamente tiempo después. Igualmente, el contrato establece que la ACP no es la responsable de garantizar el tipo de basalto que se encontraba en el área. Y en cuanto al hormigón, Sacyr/GUPC tardaron seis meses en lograr la mezcla que exigía el contrato, en razón de que el diseñador (designer of record) del propio consorcio lo rechazaba por no ajustarse a la exigencia del contrato.

Resulta de interés conocer que al 22 de diciembre del año pasado el reclamo presentado por el Consorcio alcanzaba la cifra de 500 millones, para luego, un día después, agregar 800 millones adicionales, para finalmente, el 30 de diciembre, elevarlo a la astronómica cifra no sustentada de1.600 millones de dólares. Un último ejemplo clarificará las argucias del consorcio. El 8 y 9 de diciembre de 2010 se produjo el fenómeno conocido como La Purísima, precipitación pluvial que superó los niveles históricos registrados por la ACP. Pues bien, Sacyr/GPPC presentó un reclamo por 40 millones de dólares que fue rechazado en la conciliación con la ACP, por lo que el consorcio lo llevó al DAP... por 9 millones de dólares, donde nuevamente se le rechazó por no haber mérito. Nunca más fue presentado.
        
Finalmente, habiendo enviado el día 30 de diciembre del pasado año una carta amenazando con detener completamente las obras, habiendo reducido la actividad en un 75%, le presentaron una factura a la ACP por 50 millones, la que al irse a pagar no se pudo... porque Sacyr/GUPC no presentó el "paz y salvo" de la Seguridad Social.

¿Todas estas pillerías eran desconocidas por El País a la hora de editorializar adoptando las falacias que como exigencias plantea Sacyr/GUPC? ¿Desconocía el editorialista que en caso de que la ACP ponga en marcha el Plan B la obra sería terminada por la ACP a finales de 2015 y no tres años después como afirma sin rubor alguno? ¿Y que el reclamo de los supuestos 1.600 millones no han sido llevados a los organismo de arbitraje establecidos y pactados en el contrato?

No está de más señalar que Luis de Rivero, expresidente de Sacyr, acaba de declarar hace 48 horas al periódico La Estrella de Panamá que "no se puede estar dos años y medio sin resolver un asunto, si se ha dado un anticipo y se vive cómodo con el anticipo, no puedes poner después una pistola para reclamar (...) Alguien no se ha preocupado para que se resuelvan los reclamos",refiriéndose a Sacyr/GUPC, y aclarando que se trata de una "metida de pata" , "una mala gestión de GUPC para presionar los reclamos"... que, hay que agregar, no han sido presentados a las instancias de arbitraje establecidas en el contrato. Como diría un abogado: a confesión de parte, relevo de pruebas.

lunes, 10 de febrero de 2014

DOS HECHOS SE CRUZAN E INICIAN OTRA OPORTUNIDAD.

Nils Castro

A inicios de este año dos hechos aparentemente aislados, al coincidir, desataron una secuencia de efectos culturales, psicológicos y políticos que aún desconocemos hasta adonde llegarán. Como el encuentro de dos que al cruzarse abren otro camino, o de dos grandes ríos que al confluir en el punto exacto crean el portento que es el Amazonas o, en nuestras tierras, donde reunión del Tuira y el Chucunaque origina el estuario maravilloso donde ellos se abrazan con el mar. 

Hace bastante sabíamos que estaba por darse el cincuentenario del 9 de Enero. Muchos ciudadanos dispersos sentían en su intimidad que tan importante aniversario histórico no podía volver a pasar inadvertido. Como una chispa al fondo de la oscuridad, el movimiento ciudadano por la identidad nacional reclamó a la Asamblea que esa fecha se exceptuara del calendario de días puente, para conmemorarla como se debe. Y esa chispa removió miles de corazones a lo largo del país, que dejaron de latir en solitario y volvieron a palpitar panameños.

A la vez, por otro lado empezábamos a conocer que en las obras de expansión del Canal estaban dándose problemas. Tal como suele pasar con las grandes transnacionales de la construcción, el consorcio presentó un ultimátum que, en el mejor estilo mafioso, pretendió extorsionar al país con la amenaza de suspender los trabajos si no se le pagaba una suma tan enorme como antojadiza. Nada vale la excusa de que Sacyr ya era una empresa quebrada, puesto que el socio fuerte es la próspera Impregilio, quien más exige ese botín. Tampoco el pretexto de que el contrato debió adjudicarse a otro, puesto que “otro” es la imperial Bechtel, que tampoco es la Madre de Calcuta y cuyos cuentos harían sonrojar a los italianos. 

Y de pronto en los albores de 2014 ambos torrentes confluyeron. El fervor del 9 de Enero se potenció ante la evidencia de que el Canal, por cuya panameñidad nuestros muchachos se sacrificaron hace medio siglo, está nuevamente amenazado. La indignación motivada por esa amenaza igualmente se multiplicó al recaer sobre ella el resplandor y el luto de Enero. Por los corazones panameños cruzó un pensamiento que evocó la veterana advertencia de Omar: ciertamente, hemos avanzado ‑‑el Canal es nuestro, por decisión nuestra fue mejorado, por nuestra decisión se amplía y al Estado panameño van sus dividendos‑‑ pero la lucha continúa

Como para propios y extraños se ha evidenciado, los capos de estas grandes constructoras europeas cometieron un craso error: le tocaron los huevos al águila. Al pretender entrarle a saco a las finanzas del Canal golpearon un punto tan sensible que este pueblo, últimamente tan deprimido y hasta degradado en su conciencia cívica, a la luz del cincuentenario Enero finalmente reaccionó. ¿Cómo puede explicarse que esos capos europeos, tan avispados para otros menesteres, se hayan equivocado de semejante manera? 

Por supuesto, deben haber tenido pésima asesoría local. No extraña que ellos puedan haberse dicho que este es un gobierno manirroto, de un país que hace más de 6 años crece en riqueza y que ahora ‑‑sin mucho ni poco pudor‑‑ reparte adendas, contrataciones directas, jugosos subsidios y abultados sobrecostos entre amigos, paniaguados y socios, incluso de ultramar. Por consiguiente se preguntarían que, si el Canal es una empresa pública, ¿por qué, no meterle garra ellos también? Pero ni ellos, ni los apátridas locales que los hayan asesorado, percibieron que esa empresa es un santuario de la memoria histórica del Istmo. De la memoria y la sensibilidad actual de una nación que se formó como tal peleando, desde los tiempos del Estado Soberano y la Tajada de Sandía, la larga controversia de la ruta interoceánica. 

Si el encuentro entre los caudales de estos dos bravos torrentes ha iniciado un despertar, no será lícito evadir la pregunta de qué fue lo que antes doblegó y degradó la conciencia pública dominante en nuestro país. Aquí no cabe intentar una explicación, pero sí una pincelada para rememorar el paso de unos tiempos. Después de la brutal muerte de Omar y la subsiguiente destorrijización, todavía en los años 80 latió un corazón patriótico, crecientemente decepcionado al constatar que sus sucesores no contribuyeron a rescatar sus ideales sino a dejarlos ir por el drenaje de un cambio de época. El “campo socialista” colapsó, Estados Unidos se volvió la omnímoda superpotencia global que fue, América Latina y Europa capitularon ante el tsunami neoliberal y su mitología ideológica. 

Tras la aplastante experiencia de La Invasión y la incapacidad del siguiente régimen para recuperar la confianza pública, nuestro pueblo pasó a cruzar el largo y penoso desierto moral y cívico del neocolonialismo mental y la descomposición de la cultura y el sistema políticos, que después hemos malvivido. Una esperanza de recuperación ética pasó por la presidencia de Martín, pero enseguida los acontecimientos demostraron que el problema no es apenas quién gobierna, sino el sistema que hace lustros entró en decadencia. Decadencia que inmediatamente después la sucesión presidencial y el siguiente gobierno aceleró hasta zambullirnos en el pantano de estos últimos años, más fétidos que los 110 anteriores. 

Pero tanto va el cántaro al agua que la paciencia acaba y la indignación crece y va dándose formas. Formas y fechas. El año moral que empezó este 9 de Enero ahora pasa por la prueba de la confrontación entre el Canal panameño y el consorcio ‑‑técnicamente eficaz y moralmente filibustero‑‑ que le está dando a nuestro pueblo una nueva oportunidad de recuperar estatura cívica. Luego, pasará por los imponderables del próximo torneo electoral y de sus resultados. Pero, más allá de estos, a continuación deberá plantearse el reto de celebrar con mucho mayor dignidad las demás festividades patrióticas de este año luchando, contra todos los avatares, por devolverles significado histórico y moral, como otros tantos hitos de nuestra identidad nacional, y no como meros días de asueto.

Pero ahora cuando el Canal cumple su primer siglo, esos y otros grandes ríos seguirán confluyendo y, en la etapa final del año, todos tendremos el reto de conmemorar conscientemente, como la nación merece, un nuevo aniversario del 20 de Diciembre. Día al cual será preciso llegar superando con anticipación los muros de silencio que por demasiado tiempo han secuestrado esa fecha ‑‑dolorosa pero aleccionadora‑‑ que ya reclama nuevos esfuerzos tanto de recuperación de la capacidad de comprender lo acontecido, como de reunir las corrientes de quienes en aquel entonces fuimos “familia rota”, y de la cuantiosa mayoría de los compatriotas nacidos después de aquellos tiempos.
Porque así lo demanda la actual necesidad, y la presente oportunidad, de reemprender juntos las nuevas batallas, no solo por nuestro Canal sino por la conciencia patriótica y por la decencia nacional, que ahora tesoneramente debemos recuperar y fortalecer. 

Revista Vuelta n. 6,  febrero de 2014.

jueves, 6 de febrero de 2014

Política exterior a la deriva en aguas del Canal.

Marco A. Gandásegui (hijo).

Tener en cuenta el escenario internacional y manejarlo correctamente es esencial para salir de la crisis provocada por las empresas constructoras del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá. Los éxitos panameños en materia interna siempre han tenido como punto de apoyo una política internacional consecuente.

Hay tres lecciones que aprendimos en el siglo XX que lamentablemente hemos olvidado en la actualidad: 1. Nuestra lucha por la soberanía sobre la totalidad de nuestro territorio fue exitosa cuando hicimos nuestra la lucha de todos los pueblos por su soberanía. 2. La lucha de nuestro pueblo por la paz y la neutralidad del Istmo - y de la ruta de tránsito - se coronó con éxito cuando reconocimos que este anhelo es de todos los pueblos del mundo. 3. Igualmente, sabemos que el pueblo que se solidariza con sus homólogos, no importa en que rincón del mundo se encuentre, recibirá a cambio el apoyo internacional en los momentos más importantes.

En la actual crisis creada por los contratistas del GUPC, nos hemos olvidado de estas simples lecciones. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) acepta - para sentarse a negociar - las condiciones de las empresas del GUPC que sólo están pensando en beneficiarse con ingresos que son el resultado de sus propias especulaciones. Las negociaciones se realizan detrás de puertas herméticas, sin el conocimiento de las organizaciones panameñas y mucho menos con la solidaridad de gobiernos de la región. Esta última solidaridad fluiría ‘naturalmente’ ya que casi todos los gobiernos latinoamericanos han pasado por las mismas experiencias.

La ACP debería convocar todos los días al atardecer a una conferencia de prensa para informar sobre los avances de las llamadas negociaciones con el GUPC. El proceso debería ser abierto y público. Incluso, en el lugar donde se realizan las conversaciones entre las partes debería haber uno o más periodistas escogidos por el ‘pool’ de reporteros que le está dando seguimiento a la crisis.

El gobierno nacional será, en última instancia, la responsable de la debacle – si se produce – de la ampliación del Canal de Panamá. Su política de seguridad y de relaciones internacionales ha promovido la creciente insolencia de las empresas del GUPC. En materia de relaciones exteriores debería estar informando al mundo a través de sus embajadas sobre las pretensiones del GUPC y de los gobiernos europeos que lo apoyan.

La reciente cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) era el escenario más apropiado para que Panamá presentara el caso de la pretendida maniobra de chantaje en torno a la vía acuática. En esa cumbre estaban presentes 30 jefes de gobierno latinoamericanos con sus equipos de trabajo. Los argentinos plantearon el problema de las Malvinas, los cubanos la ocupación ilegal de Guantánamo, varios gobiernos resaltaron la ausencia involuntaria de Puerto Rico.

El gobierno actual, sin embargo, tiene una política totalmente contraria a la solidaridad latinoamericana. Lo ha manifestado de distintas maneras: Sigue la línea que le ordena Washington. Llegó al extremo de anunciar con exagerada arrogancia que el Presidente ni miembro gubernamental con la investidura apropiada asistiría a la cumbre de la CELAC. Era un favor que le hacía a EEUU que ya había sacado su aparato propagandístico para intentar sabotear la reunión de mandatarios latinoamericanos.

En los momentos en que Panamá más necesita que el mundo entienda en que consiste el chantaje de las empresas del GUPC tenemos una política internacional equivocada. La crisis que enfrenta el país no es sólo culpa del actual gobierno. Desde la invasión militar norteamericana de 1989, la Cancillería panameña y los aparatos de seguridad del país son manejados por la Embajada de EEUU en Panamá. Esta situación parece extenderse a la ACP. El administrador de la empresa pública del Canal – en medio de las negociaciones con el GUPC – recorrió los avances de la construcción del tercer juego de esclusas con el actual embajador de EEUU en Panamá.

No hay transparencia y, como consecuencia, se desvanece la credibilidad y aparece la desconfianza. Los panameños perciben el Canal y su fuente de riqueza como la llave para impulsar un plan de desarrollo nacional. En la actualidad, esta visión no la comparten el gobierno nacional, ni la junta directiva de la ACP ni la Administración. Sus intereses parecen correr paralelas a las agendas del comercio marítimo mundial (que incluyen las grandes navieras). Obviamente, el gobierno nacional define la política que mueve el Canal de Panamá. El Ejecutivo nombra los miembros de la Junta Directiva de la ACP. Esta designa al administrador que tiene la responsabilidad de la ampliación del Canal.

Aunque el gobierno ‘mueve’ los hilos, no controla la política que orienta las decisiones que se toman con relación al Canal. EEUU, principal usuario de la vía, interviene abiertamente tanto militar, diplomática como económicamente.

¿Cuál es la solución? La misma tiene que ser el producto del diálogo entre panameños y la búsqueda de un consenso entre todas sus organizaciones. ¿Tiene sentido aplicar el contrato y romper con el GUPC? ¿Es preferible continuar con este grupo que ya se declaró en quiebra? La respuesta parece obvia para cualquier buen observador.

6 de febrero de 2014.

lunes, 3 de febrero de 2014

Oligarquía, racismo e incultura

Arysteides DURBANA Igwaigliginya
 
Durante muchísimo tiempo, los representantes de las burguesías nacionales de Hispanoamérica estuvieron predicando que “el indio es una carga para el Estado”. Con esta patraña pusieron toda su proa contra las naciones nativas a fin de alienarlas. Nuestro país no fue la excepción, ya que siempre estuvo gobernado por oligarcas, por una oligarquía inculta y antinacionalista..........
 
La persona que mejor pintó a la burguesía panameña fue una estadounidense llamada Linda Watts, quien  brindó sus servicios diplomáticos aquí, en nuestro lar patrio. Un día ofreció una conferencia en Casa Esperanza. Brindo fragmentos de su discurso: “deseo compartir algunas de mis preocupaciones en cuanto a la pobreza en este país. Un alto porcentaje de panameños viven en abrumadoras condiciones de pobreza. …. Debajo de la apariencia de riqueza y de éxito comercial se desarrolla una historia de un gran número de panameños que luchan por comer, vestir a sus hijos y educarlos, y para encontrar algo de seguridad y felicidad en esta tierra….La condición de pobreza en Panamá es seria…Veamos algunas estadísticas. Cuando hablo de la pobreza, me refiero a los 1.2 millones de panameños que viven con menos de dos dólares diarios. Eso es más del 40% de la población. De esos 1.2 millones que viven en la pobreza, la mitad viven en extrema pobreza, lo que significa que subsisten con menos de un dólar diario. En términos más sencillos; uno de cada cinco panameños vive con $30 al mes - lo que nosotros gastamos en una salida familiar al cine, incluyendo el pop corn y la soda….Este en un país con ingresos anuales per cápita de casi $4,000. ¿Dónde está este dinero? Panamá ocupa el segundo lugar en el hemisferio en cuanto a desigualdad en la distribución de ingresos. El 20% de la población adinerada devenga el 60 % del ingreso anual del país, mientras que el quinto más pobre percibe solamente el 2%. Un estudio de la Universidad de Panamá ha mostrado que un grupo de aproximadamente 80 personas, muchas ligadas por lazos empresariales y familiares, controlan cerca de la mitad del producto anual bruto de Panamá…para que el sector privado tenga éxito, el gobierno necesita evitar el amiguismo y el tipo de burocratización excesiva que ahora observamos. ..Ligado a la seguridad jurídica está el concepto de la transparencia y la anticorrupción. Tal como lo mencioné en septiembre pasado, la corrupción corroe y obstaculiza la fluidez de la labor del gobierno y de la empresa. Por consiguiente, la corrupción es censurable desde el punto de vista moral; pero igualmente es censurable desde el punto de vista económico. La corrupción es la transferencia neta de la riqueza de sectores productivos hacia los sectores no productivos. Es un impuesto para los pobres, una carga para el ciudadano común y produce decisiones gubernamentales que son contrarias a la eficiencia económica. Hay que controlar la corrupción si se quiere reducir la pobreza…En su exposición siguió diciendo la diplomática estadounidense: lo que más llamó la atención de mi hija de 20 años: En Curundú, la cantidad de afiches políticos y el número de niños que llevaban camisetas de los candidatos. Para ella, era como un simbolismo de desesperación y de promesas incumplidas…Igualmente notaron (sic) la gran brecha que existe entre los que tienen mucho y los que no poseen nada. Imagínense la impresión de ir al vertedero, donde vieron niños jugando en la suciedad - y luego ir a la casa de un amigo mío panameño para cenar entre el lujo de su piscina”.

En un blog podemos leer frases como estas: “..En Panamá, los pobres y negros (sinónimos) ponen los muertos, como Ascanio Arosemena, muerto en 1964, luchando por la salida de los gringos del Canal, mientras que los blancos y ricos ahora se adueñan y reparten los bienes dejados por los gringos, como Alberto Alemán Zubieta, blanco y archimillonario, administrador del Canal. Y los ricos se siguen repartiendo las tierras de las áreas revertidas…te quiero decir es que en nuestro país existe un grupo oligárquico, que tal y como dejó en claro la embajadora estadounidense Linda Watt, se dedica a vivir de sus rentas, controlando la mitad del Producto Interno Bruto de Panamá, unos seis mil millones de dólares anuales. Esta clase social está enquistada en el poder, manipula a todos los gobiernos, y explota al resto del país, hipotecando nuestro futuro, porque vive de los préstamos que les proporcionan los organismos internacionales…

domingo, 2 de febrero de 2014

COMUNICADO A LA NACIÓN PANAMEÑA

Lo que está aconteciendo con el tema de la ampliación del Canal de Panamá, podría ser o no, la evidencia de un inimaginable fraude contra la nación panameña, presuntamente perpetrado por la actividad criminal transnacional y sus subalternos criollos.

En todo caso, es irrelevante la posición que asumamos ante los hechos relacionados con la construcción del tercer juego de esclusas en la vía interoceánica. Lo indiscutible, es la obligación de los “protagonistas” en presentar la carga de pruebas que demuestre la transparencia y honestidad de todos los involucrados.

En este sentido, el Foro Permanente por el Panamá que Queremos se une a las voces de ciudadanos que exigen el derecho de tener copia del Contrato suscrito con el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) y las adendas, la Carta Propuesta, la Carta de Aceptación, las condiciones del Contrato, los Requisito del Empleador, la Propuesta Técnica del Contratista, la Propuesta de Precio y otros documentos relacionados.

El pueblo panameño es parte interesada en este asunto y le tocará pagar hasta el último centavo de la deuda adquirida y los millonarios gastos de sobrecostos que pudiesen darse por negligencia, error o negociados. Además, ese bochornoso antecedente coloca a Panamá en una condición vulnerable frente a los imperiales y voraces apetitos de una parte de la comunidad internacional.

Muchas generaciones dieron su vida para recuperar el Canal y aumentar los beneficios de la posición geográfica, pero ahora, aparecen “los dueños” (las 80 familias más ricas de Panamá) a disponer del patrimonio panameño, haciendo leyes, firmando compromisos y negocios relacionados con la vía acuática por la cual jamás lucharon.

En 2006, la mayoría del pueblo votó SÍ en un referéndum a la ampliación de la vía acuática. Sin embargo, se equivocan quienes interpretan el SÍ, como una autorización para enriquecerse y retornar al país a la condición de colonia de una nación extranjera.

Frente a los reclamos que mantiene GUPC respecto a la ACP, es indispensable que el Estado panameño integre una comisión independiente de auditoría técnica y financiera, con el objetivo de analizar el Pliego de Cargos, la Comisión Evaluadora, los Procesos de Selección y el Contrato, e iniciar una investigación justa que revele las verdaderas causas del conflicto, que afecta la economía y la imagen de Panamá.

Ciudad de Panamá, 28 de enero Ana Elena Porras