jueves, 24 de julio de 2014

Israel en la coyuntura.

Marco A. Gandásegui, hijo

Dos diarios símbolos de la política agresiva de EEUU y Europa, respectivamente, The New York Times y El País (de Madrid), analizaron la ofensiva de Israel contra la población de la Franja de Gaza y llegaron a la misma conclusión: Israel se está empantanando en medio de la masacre que ya ha cobrado más de 650 vidas. Tanto Nathan Thrall como Juan Gómez, los analistas de los diarios mencionados, señalan que urge que Israel encuentre una salida rápida a la crisis creada por su ofensiva.

Ambos señalan que los ataques sangrientos de Israel contra la población que vive en la Franja de Gaza tienen como objetivo impedir la ejecución de los acuerdos políticos alcanzados el pasado mes de abril entre la Autoridad Palestina (dirigida por la Organización de Liberación Palestina – OLP) y el Partido Hamas. Lo más importante del pacto celebrado entre las dos facciones políticas que representan a Palestina, fue la concesión de Hamas para que la Autoridad Palestina - desde Ramala - asuma la administración tanto de Cisjordania como de la Franja de Gaza. El acuerdo condujo a los palestinos a una reconciliación de proporciones históricas.

En 2006 el Partido Hamas ganó las elecciones convocadas en la Franja de Gaza. En Cisjordania, en cambio, ganó la OLP. La OLP no reconoció el triunfo de Hamas y continuó dirigiendo la Autoridad Palestina sin Gaza. Igualmente, Israel y EEUU no reconocieron el triunfo de Hamas. EEUU había declarado a Hamas un grupo “terrorista” por su oposición a Israel. La Franja de Gaza fue bloqueada por Israel, satanizada por EEUU y Egipto le impidió llegar a sus almacenes y hospitales en la frontera que comparten.

La reunificación palestina este año fue percibida inmediatamente como una amenaza por Israel. Su reacción fue cerrarle el paso, primero, a la contribución del emirato de Qatar para cubrir la planilla mensual de 43 mil empleados públicos de Gaza. Segundo, apretó aún más el bloqueo de Gaza que le impide tener acceso al mundo exterior.

El pacto político entre Hamas y la OLP le presentó una oportunidad a Israel para mejorar sus relaciones con ambas organizaciones palestinas. Sin embargo, no lo aprovechó. Al contrario, desató una ofensiva letal contra la Franja de Gaza. El acuerdo entre las partes palestinas le entregó la administración de la Franja a la OLP, dejando a Hamas fuera del gobierno. Las decisiones políticas de Gaza fueron trasladadas a Ramala donde gobierna la OLP a través de la Autoridad Palestina. El nuevo gobierno se comprometió a cumplir con las demandas de EEUU para recibir ayuda económica: ‘Poner fin a la violencia’, ‘adhesión a pactos anteriores’ y el reconocimiento de Israel.

EEUU rechazó la oferta del rico petro-emirato de Qatar. Washington alegó que su legislación prohíbe que cualquier entidad tenga contactos con Hamas bajo sospecha de ser “terroristas”. La Casa Blanca tuvo la oportunidad de buscar una solución a la crisis palestina actual pero prefirió continuar agudizándola.

Incluso, cuando la ONU se ofreció para ser el conducto para que Qatar hiciera llegar los fondos a Gaza, EEUU se mostró reticente e Israel acusó a la entidad mundial de intentar canalizar dinero al Partido Hamas. Según el periodista Nathan Thrall, “Israel pretende regresar al status quo ante cuando Gaza no tenía agua potable, sólo contaba con energía 8 horas al día, las aguas servidas eran echadas al mar y las cloacas se desbordaban en las calles”. Thrall cree que un “cese del fuego por parte de Israel no duraría mucho ya que no resuelve la crisis económica de la Franja y tampoco abre la frontera con Egipto”. Gaza no puede continuar siendo bombardeada y aislada del resto del mundo.

Aunque parezca paradójico, Hamas se fortalece con cada bomba israelí que cae sobre Gaza. A pesar del creciente número de víctimas producto de la ofensiva israelí, Hamas recibe el apoyo de sectores cada vez más amplios. La Autoridad Palestina que administra Gaza desde abril de 2014 no es capaz de tomar decisiones. Egipto aún no abre su frontera. EEUU e Israel consideran que la masacre de palestinos constituye un ejercicio ‘defensivo’.

Según el periodista español, de El País, Juan Gómez, “las bombas de Israel la alejan con cada explosión. Fortalecen la reputación de Hamas entre una población que se siente encarcelada y machacada por un enemigo impune”.

(Continua)
24 de julio de 2014.

viernes, 4 de julio de 2014

Militarismo, democracia y derechos humanos.

Hace pocos días un soldado norteamericano en ‘misión’ de entrenamiento de policías según los medios locales asesinó, en la provincia de Los Santos, a una joven panameña. Hay indicios que el soldado intentó esconder su acto criminal enterrando a la mujer. EEUU invocó uno de los tantos acuerdos militares con Panamá para declarar al soldado un ‘agente diplomático’. Las autoridades panameñas entregaron el soldado a EEUU y todo indica que no será juzgado por su supuesto crimen.
Esta es una de las tantas consecuencias negativas de la creciente militarización de Panamá, que se suma a la corrupción y a los radares perdidos. Me imagino que la primera pregunta del presidente Juan C. Varela, quien asumió el poder el martes, a sus asesores en ‘seguridad nacional’ fue ¿dónde están los radares que el gobierno del expresidente Martinelli le compró a una empresa cercana a Silvio Berlusconi en Italia? Los radares se han convertido en un escándalo que puede acabar con las carreras de muchos políticos en Italia y, a la vez, puede poner a Martinelli en el banquillo de acusados en ese país europeo.

Detrás de las historias de mal uso de fondos públicos, sexo y otros abusos se encuentra un verdadero peligro para Panamá. Se trata del creciente militarismo que los sectores gobernantes abanican sin considerar los resultados catastróficos que representa. En menos de cinco años, Washington estableció 12 bases aeronavales sobre las costas panameñas. Los militares norteamericanos también crearon un Ministerio de Seguridad Pública en Panamá con un presupuesto anual que se acerca a los mil millones dólares. Gran parte del presupuesto es invertido en la compra de armas, el entrenamiento de oficiales y soldados y otras actividades.

La formación de militares no puede ser objeto de un rechazo si es realizado para enfrentar a un enemigo que amenaza a Panamá. Pero el país no tiene enemigos, tenemos relaciones normales con nuestros vecinos y, lo más importante, no existen grupos insurgentes en el país. Entonces ¿al servició de quién están los militares que guardan nuestras fronteras y nuestras costas? La respuesta es sencilla: Es parte de la política exterior de EEUU de construir una red de bases a escala mundial para resguardar lo que llama su seguridad nacional.

En 1946 cuando terminó la II Guerra Mundial, EEUU le pidió a Panamá que nombrara a un militar como jefe de la Policía Nacional. Así llegó el entonces capitán José A. Remón a la cima del poder militar como peón de lo que sería el Comando Sur norteamericano acantonado en el Istmo. Remón después fue Presidente de la República y creó la Guardia Nacional que en 1968 dio el golpe militar.
¿Será casualidad que entre las primeras medidas del presidente Varela fue encumbrar a un militar como jefe de la Policía Nacional? Más bien parece que fue producto de una solicitud de EEUU que dio un paso en firme en la militarización de la Policía Nacional. Otro elemento que tampoco es casualidad es mantener en sus cargos a los jefes del Servicio de Fronteras (SENAFRONT) y del Servicio Aeronaval (SENAN), instituciones militares.

Las contradicciones afloraron inmediatamente. El presidente Varela anunció que trasladaría 1000 efectivos del SENAFRONT a fortalecer a la Policía comunitaria de las ciudades de Panamá y Colón. Medida que es urgente ante el estado de abandono en que el gobierno pasado tenía a las ciudades terminales. Pero, su ministro de Seguridad Pública dijo pocos días después que trasladaría un fuerte contingente de soldados a la frontera con Colombia. Incluso, insinuó que su misión sería colaborar con el Ejército de Colombia (y de paso con EEUU). Para saber cuáles son los planes del nuevo gobierno en materia de lo que llaman ‘seguridad nacional’, los panameños tenemos que consultar al Comando Sur de EEUU.

La relación con EEUU es asimétrica. En los últimos quince años nos han tapado con ‘acuerdos’ que nos imponen como si fueran parte de nuestro orden jurídico. Washington interpreta estos documentos que salen de su Embajada en Panamá de acuerdo con cada coyuntura. Obliga a Panamá a ceder su soberanía y pone a nuestros ‘soldados’ al servicio de sus intereses, abandonando los objetivos que señala claramente la Constitución de la República.

Hemos planteado que en Panamá no habrá democracia si seguimos sometidos a los intereses de un Ejército extranjero. También hemos señalado que un gobierno militar es por definición contrario a la democracia.

3 de julio de 2014.

jueves, 8 de mayo de 2014

Varela, proclamado presidente electo de Panamá.

Marco A. Gandásegui (hijo)

La victoria electoral del panameñista Juan C. Varela fue, sin duda, el hecho más importante del torneo celebrado en Panamá. La derrota del candidato oficial, José Domingo Arias, fue recibida con alivio, especialmente por sectores del gran capital panameño. No tanto por lo que representaba el aspirante sino por lo que consideraban un intento del presidente saliente, Ricardo Martinelli, para quedarse en el poder. A su vez, Juan C. Navarro llevó su nave partidista – el Partido Revolucionario Democrático (PRD) - a una estrepitosa derrota, inesperada por los observadores políticos.

Los resultados, en otras palabras, no cuadraban con los análisis realizados con anterioridad a las elecciones. ¿A qué podría deberse esta confusión generalizada? En primer lugar, los analistas depositaron su ‘fe’ en las encuestas. Todas fallaron en sus pronósticos. Este fracaso puede deberse a dos causas. Por un lado, las muestras con las cuales trabajaban las empresas encuestadoras se desdibujaron y se alejaron de una distribución correcta de la población. Por el otro, el instrumento estadístico podría haber sufrido alteraciones para que arrojara resultados favorables para algún candidato en particular.

Otra explicación para entender los sorpresivos resultados de la elección presidencial puede asociarse con la idea de que los electores panameños siempre pasan factura a sus gobernantes y emiten el ‘voto castigo’. En este caso, el desfavorecido fue el abanderado oficialista. El presidente Martinelli arremetió contra el pueblo panameño por ser “desagradecido”. Agregó que espera que ‘dios los coja confesados’ cuando su sucesor tome posesión. Pero, ¿por qué votó el pueblo por un candidato de un partido político relativamente débil? ¿Por qué no voto por el Partido Revolucionario Democrático (PRD), fundado por el general Torrijos hace 35 años? El PRD tiene casi 600 mil adherentes y sólo sacó 510 mil votos en esta contienda. ¿Por qué votaron los perredistas por el candidato del Partido Panameñista, Juan C. Varela? Todo indica que el ‘voto castigo’ fue dirigido tanto al presidente Martinelli como al candidato del PRD, Juan C. Navarro.

Antes de continuar con el análisis del ganador y de los grandes perdedores, hay que señalar que la campaña electoral de 2014 presenció por primera vez en 30 años (desde 1984) la postulación de candidatos de la izquierda panameña. El candidato independiente, Juan Jované, quien logró introducir los problemas del país en los debates presidenciales, obtuvo algo menos del uno por ciento de los votos. A su vez, el candidato del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Genaro López, no obtuvo los votos esperados.

Jované desarrolló su campaña sin apoyo financiero, pero logró calar en sectores importantes de la sociedad panameña. Su discurso se dirigió a las causas de los problemas que tiene el país y que el pueblo está sufriendo. Denunció el saqueo de las arcas fiscales por la oligarquía financiera, que apoya economicamente a los tres partidos mayoritarios del país. Prometió poner fin a la corrupción que está llevando al país al borde del colapso tanto moral como material. También señaló que la única manera de rescatar de la bancarrota a los sectores productivos de la economía – el agro y la industria – era denunciando y saliéndose del Tratado de Libre Comercio con EEUU. Su campaña hizo énfasis en el estado ruinoso en que se encuentran los programas educativos y de salud del país. Las escuelas están literalmente colapsadas y los centros de salud no cuentan con equipos o materiales de trabajo.

Genaro López, dirigente obrero de la construcción, obtuvo muchos menos votos de los esperados. Se calculaba que capturaría por lo menos el 4 por ciento del electorado, para poder consolidar el partido FAD y elegir por lo menos un diputado a la Asamblea Nacional. Es probable que el discurso que buscó un equilibrio en sus propuestas terminó perjudicando las aspiraciones electorales de López. 
Siguiendo los ejemplos de Lula, Sánchez Cerén y Mojica no se pronunció abiertamente de izquierda y partidario de cambios radicales. Quienes podrían haber votado por una alternativa, prefirieron inclinarse a favor del ‘voto castigo’. Había que asegurar que Martinelli no regresara a la Presidencia, sobre las espaldas de su pupilo o de la mano de su señora, candidata a la Vice-presidencia.

El presidente electo Varela, tiene una política muy parecida si no idéntica a la de Martinelli. Contrasta, sin embargo, el estilo que hasta ahora ha presentado al país. Pero Varela está sujeto a las políticas que emanan de EEUU en materia económica, social y militar. Incluso, su militancia en el Opus Dei, una orden conservadora de la Iglesia católica, es bien vista por Washington.

En su primera conferencia de prensa la noche de su elección, no perdió el tiempo para intrometerse en los asuntos internos de Venezuela repitiendo la propaganda de la Casa Blanca contra el gobierno del presidente Maduro. Durante su campaña no se refirió a los problemas del Canal de Panamá, a la creciente militarización extranjera del país, ni a la crisis del agro. En cambio, destacó su compromiso de reducir el costo de la canasta básica, poner fin a la corrupción y desarrollar proyectos de vivienda social.

Jované declaró – en la noche en que se anunció la victoria de Varela - que el Movimiento Independiente por la Refundación Nacional (MIREN) se convertirá en la ‘conciencia social’ del país para exigir que el nuevo presidente (2014-2019) cumpla con todas sus promesas.

El partido del presidente electo también ganó, por un estrecho margen, la Alcaldía de la ciudad de Panamá. Es el segundo cargo de elección popular más importante del país. Sin embargo, Varela contará con una bancada legislativa minoritaria de sólo 12 diputados de un total de 71. Además, estará en minoría en los consejos municipales del país. La figura de Varela ganó las elecciones presidenciales pero su partido quedó relegado a un papel secundario en el resto de las instancias gubernamentales.

En la Asamblea de Diputados el partido de Martinelli, Cambio Democrático, ganó una mayoría relativa con casi 30 diputados. El PRD obtuvo 23 curules. Se especula que el PRD hará una alianza con el Partido Panameñista (Varela) para impulsar una agenda legislativa en el período 2014-2019. Tampoco se puede descartar que el próximo gobierno negocie con Martinelli y sus 30 diputados.

El PRD mostró su fortaleza en los 75 municipios del país donde ganó la gran mayoría de los concejos municipales. El partido fundado por el general Torrijos cuenta con una amplia base, bien estructurada y con capacidad de movilización. Esa organización, sin embargo, rechazó a los candidatos a diputado y a Presidente de la República de su propio partido. A pesar de tener 570 mil miembros inscritos en todo el país, el candidato a presidente sólo saco 510 mil votos.

El triunfo de Varela es el resultado de la simpatía que su figura despertó en los sectores menos organizados de la clase trabajadora, así como en las provincias agropecuarias. El 50 por ciento de la población trabajadora panameña es informal. Martinelli hizo una campaña basada en promesas, regalos y efectivo para ese sector, el menos protegido de la población. El pueblo panameño lo rechazó y respondió con el “voto castigo”. El PRD también fue castigado por ser el arquitecto de las políticas neoliberales (durante la gestión de Pérez Balladares, 1994-1999) que han causado una crisis en la mayoría de las familias panameñas cuyos jefes han perdido sus empleos y sobreviven en la informalidad. Los jóvenes panameños que no encuentran un empleo decente también castigaron con su voto a Martinelli y al PRD.
Si Varela quiere hacer un gobierno que logre movilizar a la población panameña, tiene que enfocar su atención en el problema clave del país: La falta de empleo decente y productivo disponible para la juventud. Para ello tiene que modificar sustancialmente los programas neoliberales aplicados por los últimos cuatro gobiernos (20 años). Los programas de dádivas son concebidos para emergencias coyunturales. Sin embargo, Varela ve estos programas como los pilares de su gobierno. Tendrá que modificar esa visión y desarrollar una política nueva en que los jóvenes panameños, trabajando, produciendo y estudiando, se conviertan en los pilares de su gestión gubernamental.

No es un secreto que los tres candidatos que presentaron los partidos tradicionales para la Presidencia responden a los intereses de los grandes capitales del país y de EEUU. Varela no fue la excepción. Ya insinuó que nombrará como director de la Caja de Seguro Social (con un presupuesto que se acerca a los dos mil millones de dólares) a un empresario quien afirmó recientemente que la institución tiene que adoptar el programa de cuentas individuales. Cualquier alternativa, agregó, sería ‘inmoral.
Como ministro de la Presidencia y coordinador de la transición de la administración gubernamental, nombró a un abogado conservador con fuertes vínculos con empresas monopolistas de EEUU. El gran capital panameño fue el que celebró más la derrota electoral de Martinelli y el triunfo de un candidato de la oposición tradicional. Ahora les tocará negociar con Varela. Entre los presidentes saliente y electo hay grandes diferencias de personalidad y de estilo. Pero ambos son empresarios y responden, básicamente, a los mismos intereses de la clase que ha gobernado a Panamá en los últimos dos siglos, con algunas pocas excepciones.

Los gobiernos que ha tenido Panamá desde que comenzó el ciclo posterior a la invasión militar norteamericana de 1989 han tenido una política social represiva. Esta política se destaca, sobre todo, en las políticas laborales. Por un lado, ha deprimido los salarios para favorecer las ganancias de los empresarios. Por el otro, ha desarticulado sistemáticamente las organizaciones sindicales de los trabajadores. En el campo, ha destruido los asentamientos campesinos, las cooperativas y a los pequeños y medianos productores. En los centros educativos acabó con las organizaciones estudiantiles e, incluso, modificó los textos escolares de historia y ciencias sociales para favorecer a las figuras individuales de la clase dominante.
La política represiva de los últimos gobiernos no será alterada por Varela. Sólo queda por ver con qué fuerza pretende suprimir los movimientos sociales que luchan por los de derechos de los trabajadores, campesinos, indígenas, jóvenes y mujeres del país. Los trabajadores exigen mejores condiciones de trabajo y salarios más justos. Varela parece no tener un plan para enfrentar estas demandas.

Igualmente, en el campo, Varela ha señalado que no pretende introducir cambios a las actuales políticas que están arrasando con los productores. Los pueblos indígenas que están luchando para conservar sus tierras, tampoco han recibido señales del próximo gobernante.

En las alianzas políticas que se avecinan, Varela buscará la forma de sumar a su gobierno a los sectores empresariales. Todo indica que no tiene en sus planes incorporar figuras de la oposición tradicional que promuevan programas sociales y económicos que puedan beneficiar a los sectores populares.
Varela llegó a la Presidencia tras un triunfo sorpresivo en las urnas. Es improbable que su trayectoria política se altere y le dé otra sorpresa al pais impulsando políticas que beneficien al pueblo panameño.

domingo, 20 de abril de 2014

Sobre las elecciones 2014, los planes engañosos y las tibiezas ideológicas.

Sin Ambages


A escasos días de celebrarse las elecciones generales de 2014 dizque para renovar los órganos de gobierno del Estado Nacional de Panamá el panorama electoral no es muy distinto de lo que ha ocurrido en los procesos electorales desde el inicio de la República. Se cambian los hombres y los nombres pero no el carácter y orientación de los que administraran el Poder del Estado, es decir, no se renueva la clase social que manda en nuestra sociedad a través de los órganos de Poder del Estado (salvo la honrosa excepción de la elección de los originales Representantes de Corregimiento que aprobaron la Constitución de 1972. Hay que recordar que esa elección no privó ni la cuna ni la fortuna).

Terminados ya los famosos “debates” presidenciales lo que ha quedado es un sabor a mentiras y engaños pronunciados por los candidatos para camelar el voto del pueblo (entendamos por pueblo todos los sectores sociales que tienen intereses contrarios a aquellas clases sociales que impulsan e imponen el neoliberalismo aquí en Panamá) cuando no de tímidas proposiciones impugnadoras del modelo económico neoliberal y la naturaleza del antidemocrático sistema electoral vigente sin entrar a profundizar en los intereses de clase que cada uno representa.

Así los candidatos de la burguesía-oligarquía, en los debates y planes de gobierno, no expresan el interés de su clase de seguir explotando al pueblo trabajador y seguir entregando los recursos naturales de la nación a la voracidad de sus socios internacionales. Los ocultan. Y los candidatos que representan al pueblo, usan palabras escogidas para no “asustar a los electores” y que no los asocien con la izquierda o con posiciones socialistas por lo que no plantean, de una vez por todas, en lenguaje preciso, la posición ideológica del pueblo que ellos representan. No lo dicen, lo insinúan, son tibios.

Porque la ideología es la autoconciencia teórica o un sistema de ideas y concepciones de una clase social invisibilizarla equivale a promover la “desideologización” tan cacareada por la burguesía para que la conciencia de clase del pueblo no ascienda a mayores niveles. Si no aprovechamos las elecciones para contrastar posiciones ideológicas ¿cómo pretendemos que en el futuro el pueblo no se deje engañar por los zalameros programas burgueses de gobierno y no identifique, sin ninguna duda, en donde están sus intereses de clase?

Es necesario recordar que “los hombres han sido siempre en política cándidas victimas del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase”.

Y que hablar de los llamados planes y programas de gobiernos, cual de todos mas difusos e imprecisos y de los mil y un pactos que firman los candidatos de los que no se acordarán jamás porque son solamente instrumentos para conquistar el voto del pueblo. Otra cosa harán cuando se encaramen en los mecanismos de poder del Estado porque el pueblo no tiene forma de hacerle pagar sus sevicias no más que castigándolos con un voto de castigo en la próxima elección porque ni perseguirlo ni juzgarlos puede con el actual sistema de administración de justicia.

Toda esta palabrería huera de los pactos, planes y programas que nos han presentado nos hace recordar el plan de gobierno del Proceso Revolucionario expresado por Omar: “Cuando nosotros llegamos al Gobierno, la Guardia Nacional junto con todos los funcionarios que nos acompañan, hicimos el juramento de dedicar el esfuerzo del Gobierno Revolucionario al servicio del hombre a quien el Estado nunca había recordado: El indio, el campesino, el pobre…, el que tiene hambre, el que está anémico, el que anda agachado….” (La Batalla de Panamá, Editorial Eudeba, Buenos Aires, 1973. p. 54). En la práctica las acciones del Gobierno Revolucionario se dirigieron a materializar este plan y en gran medida se fueron logrando hasta que asesinaron  a Omar.

¿Se atreve algún candidato presidencial a presentar algo parecido, tan sencillo y preciso?

Dirección Nacional del MOBAT.

jueves, 10 de abril de 2014

Las verdades del profesor Jované.

Marco A. Gandásegui, hijo

En cuestión de minutos, la tele-audiencia que seguía el debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, que se realizó esta semana en la Cámara de Comercio de Panamá, se percató que había un aire fresco renovado que circulaba en el ambiente. Después de meses de campaña política y faltando sólo 25 días para las elecciones, el candidato independiente Juan Jované estableció un estilo nuevo de hacer política en el país: Decir la verdad.

Cada intervención de Jované era una ‘cátedra’ de la verdad. No utilizó los viejos esquemas que plantea que un político tiene que desarrollar un discurso lleno de medias verdades y mentiras. Gracias al estilo del profesor universitario, la gran audiencia en cadena nacional pudo escuchar la verdad sobre la situación de Panamá.

Jované aseguró que el primer día de su gobierno enviaría a la Procuraduría todos los casos de corrupción – incluyendo a los Presidentes de la República - para que le apliquen todo el peso de la justicia a los criminales disfrazados de funcionarios.

Las verdades de Jované impactaron a los televidentes y dejaron a los candidatos en la tarima sin palabras. Jované se convirtió literalmente en profesor de los otros candidatos dictando clases, pasando examen y calificando las respuestas. Al final de cada intervención, los tres candidatos de los partidos tradicionales sólo lograban decir que “estaban de acuerdo con lo dicho por el ‘profesor’ Jované”. Al final del debate, el dirigente obrero y candidato del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Genaro López, le pidió a Jované que no lo confundiera con los aspirantes de los partidos tradicionales.

Jované dejó claro que ninguno de los pretendientes tradicionales a la Presidencia conocía los resortes que determinan los precios de la canasta básica. Desde la década de 1990 se engaña a la familia panameña con discursos ajenos a la realidad. José Domingo Arias aseguró que compraría en el ‘exterior’ (mercado de EEUU) toda la comida que necesita el país. Juan C. Varela aseguró que congelaría 16 productos de la canasta básica. Juan C. Navarro prometió 250 ‘mercados municipales’ en todo el país. Jované les dijo a los tres que no engañaran más al pueblo panameño. Que dijeran la verdad: Hay que poner fin a la especulación rampante y el Tratado nefasto de ‘comercio libre’ con EEUU que beneficia a unos pocos especuladores corruptos. El Tratado y la especulación triplican los precios de los alimentos y otros productos básicos. Los candidatos tradiciones sólo alcanzaron a responder ‘si profesor’.

Arias le pregunto al ‘profesor’ que opinaba sobre su idea en torno a las cooperativas. Con mucho cuidado Jované le respondió la pregunta aclarándole al candidato gubernamental lo que era una cooperativa y que el país necesitaba, en cambio, una política integral en el sector agropecuario. Los pequeños y medianos empresarios del campo necesitan políticas que los conviertan en productores competitivos. En la actualidad, han sido arruinados por los oligopolios norteamericanos que son 14 veces más productivos.

Enseguida Jované le preguntó qué opinaba sobre la eliminación, por parte del actual gobierno, de la cátedra ‘Relaciones entre Panamá y EEUU’ de las escuelas del país. Arias no respondió a la pregunta y se desvió tratando de explicar porqué Panamá debía ser amigo de EEUU. Jované aprovechó para recordarle a todos los televidentes la importancia para el país que todos tengamos valores y principios arraigados en nuestra nacionalidad. Durante el siglo XX varias generaciones de jóvenes lucharon por nuestra soberanía y, pagando un precio de muchos mártires y derramamiento de sangre, lograron que EEUU desocupara la antigua Zona del Canal, evacuaran sus bases militares y entregaran el Canal de Panamá al gobierno panameño. Hay que enseñarle a las nuevas generaciones nuestra historia que nos hace orgullosos de ser panameños. Arias respondió ‘estamos de acuerdo profesor’.

La Cámara de Comercio se vistió de gala como nunca antes en su historia. Sus paredes retumbaban todas las verdades que quieren escuchar los panameños. La verdad también fue directamente a centenares de miles de hogares en todo el país. El profesor Juan Jované, líder del MIREN y candidato independiente a la Presidencia de la República, le dijo muchas verdades al país y a los políticos tradicionales. Imbuido en la extraordinaria cátedra que dictó en el debate se le olvidó pedirles a los televidentes que votaran en la casilla 9 (chocolate) el 4 de mayo.

10 de abril de 2014.

jueves, 3 de abril de 2014

NO SE DETENDRAN.


Javier Del Valle Monagas Maita 

ABREN VARIOS FRENTES GLOBALES PARA ATOSIGAR A CHINA, RUSIA E IRAN Y TRATAR DE ACORRALAR A LA CELAC. 

Están desesperados. Sus planes se traban. No avanzan sus objetivos. Siria se resiste, Rusia y China por fin asumen una posición frontal después de lo de Libia. Entendieron por donde van los tiros. Irán revienta los esquemas y logra romper el acoso internacional impuesto por el Sion-imperio yanqui, mientras se fortalece económica, política y diplomáticamente. Contrariamente al imperio, que cada vez se aísla más; al punto tal, que se crea una organización internacional en América sin su presencia ni la de su perro faldero Canadá. 
 
La situación generada en Ucrania obligó a que Rusia, por fin defendiera a cabalidad a sus intereses. El ejército y toda la infraestructura de seguridad y defensa del GRAN OSO se activo de forma coordinada y se desplegó en un abanico amplio, mostrando músculos y decisión. Ya no piensan seguir cediendo terreno para que los cerquen peligrosamente. Después de lo de Libia, Siria. Ucrania encendió las alarmas. Ya no es posible más tolerancia. Pues lo siguiente seria una acción de desestabilización y guerra interna en la propia Rusia. Pero amen de eso, el asunto es que China también se cuadra con Rusia y a la vez se proyecta internacionalmente más allá de lo calculado. Ahora el reto es directo. Por primera vez se usa el arma de la deuda externa contra el Sion imperio, además de las armas altamente tecnológicas y desarrolladas. Esa sola amenaza, hace que tiemblen Éllos y todos los cómplices o lacayos del Sion imperio yanqui se alarmen ¿estarán dispuestos los incitadores de la guerra y contratistas de mercenarios de la inteligencia Euro - USA a intentar encender a China desde adentro? Lo dudo. Si la simple reunión de Obama con el Dalai Lama, produjo una reacción muy fuerte de China ¿Qué pasaría si se descubre un plan desestabilizador incitado desde afuera?

El objetivo contra Venezuela. Va más allá del país en si. Se busca reventar la firme posición de unidad de la mayoría de los países del sur Abya Yala – sur América -. Después de aquella osada cumbre de las Américas en Canadá. Donde un solitario Presidente se elevó por encima de un consenso impuesto a la fuerza para crear un ALCA. Que no era más que una trampa colonialista con la cual toda la región seria definitivamente el trastero del imperio. Mas aun, con lo que luego se consolidó en la cumbre de Mar Del Plata, donde hubo una rebelión casi general, con la excepción de cuatro títeres peleles como los presidentes de entonces de México, Canadá, Colombia y Perú. Ya no fue el solitario Chávez. Fue casi una totalidad regional de naciones las que humillaron al gobierno Sion yanqui regido entonces por el borrachito George W Bush y enterraron definitivamente al malévolo plan imperial del ALCA demoniaco. Claro está, ellos no se rinden y por eso crearon una organización mampara paralela; el denominado tratado del pacifico con Colombia, Chile y Perú. Los tres tristes payasos de la región, para dividir.

Está claro que las acciones que los invasores asesinos emprenden no son improvisadas. Éllos planifican los pasos, las estrategias y hasta motivan a los cómplices, ordenándoles como deben actuar y en que momento. Pero como todo en la naturaleza y en la vida tiene variantes que no pueden ser previstas y a veces esas circunstancias hacen que fracasen los planes por mas elaborados que estén. Lo de Venezuela se les pone cuesta arriba, pues existe una población altamente motivada y dispuesta a lo que sea, para seguir siendo autónoma y soberana y eso es muy difícil de cambiar. Mucho menos con agresiones, violencia, crímenes, asaltos y usando mercenarios colombianos, centroamericanos y seres infelices de una oposición interna, muy estúpida y absurda. Que solo piensa en los dineros que desde las agencias de inteligencia Norteamericanas les dan para traicionar a la nación. Todo eso lo sabe el pueblo, lo sopesa, analiza y desprecia.

Los invasores y sus terroristas mercenarios no se detendrán a menos que sus lacayos internos y agentes de la muerte sean definitivamente derrotados. Pero cualquier golpe o debilitamiento del imperio en otros escenarios mundiales, favorecen la causa de Venezuela y si china concreta su amenaza de reclamar aunque sea parte de la deuda que le deben. Los serviles de aquí se las verán muy negras y el imperio deberá recular una vez más. Pero si a la vez se les corta el suministro de petróleo, sus derivados y otras materias primas de suma importancia. Entonces el imperio tendría problemas muy graves. Además de eso. Debemos acelerar la creación de una organización de defensa regional, que contemple la defensa militar ante la agresión externa de cualquiera de los miembros de la UNASUR y la CELAC.

De la misma forma fortalecer la incorporación del pueblo a las milicias populares con su entrenamiento muy meticuloso. Así se acabaría de una vez por todas las criminales incursiones Sion yanquis contra nuestros países. Vietnam y Cuba son el ejemplo.

El golpe de Estado antes de las elecciones.


El grupo ‘Panamá Avanza’ presentó ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) una demanda de inconstitucionalidad del artículo del Código Electoral que blinda a los magistrados del Tribunal Electoral. En la actualidad, la Procuraduría General de la Nación ha presentado nueve solicitudes al Tribunal Electoral para que le levante la inmunidad al magistrado Erasmo Pinilla. El Tribunal Electoral mantiene las demandas de la Procuraduría en suspenso.

El artículo del Código Electoral mencionado por ‘Panamá Avanza’ señala que es inconstitucional pretender que sólo el Tribunal Electoral puede levantarle la inmunidad a sus magistrados. Otra interpretación de la Constitución Política plantea que la potestad para juzgar a los magistrados del Tribunal Electoral es de la CSJ.

Si la CSJ acoge la demanda y falla a favor de los demandantes, abre la puerta para que el magistrado Pinilla pierda su fuero y, además, sea separado de su cargo. En un caso como éste, la composición del Tribunal Electoral cambiaría radicalmente faltando menos de un mes para las elecciones generales del 4 de mayo.

El presidente Ricardo Martinelli lograría un objetivo político que se le escapaba: Contar con una mayoría de magistrados en el Tribunal Electoral. Esta eventualidad le aseguraría el triunfo electoral del candidato del Partido Cambio Democrático, José Domingo Arias, escogido por el mismo presidente Martinelli.

Aún más importante, le permitiría al primer magistrado de la República demandar con éxito los triunfos de los diputados de la oposición que resulten electos el 4 de mayo. El antecedente de 1968 está muy presente. Hace casi 50 años, el presidente electo Arnulfo Arias presentó demandas exitosas ante el Tribunal Electoral contra la mayoría de los diputados liberales que resultaron ganadores en las elecciones ese año. Cuando Arnulfo Arias asumió la Presidencia en octubre, su partido ya contaba con una cómoda mayoría en la Asamblea de Diputados.

La demanda de inconstitucionalidad que reposa en la CSJ es técnicamente un golpe de Estado. Es la “crónica de un golpe de Estado anunciado”. Como todo golpe de Estado, la intención del mismo es inaugurar un nuevo régimen que reemplace el anterior. Entre 1989 y 2014, ha regido en Panamá un sistema de dominación política de los partidos políticos conservadores / neo-liberales que se alternaban cada cinco años en el poder. El nuevo régimen político eliminará el papel de los partidos políticos y la alternabilidad en el poder. A partir de 2014 los partidos políticos serían reemplazados por la figura del ‘líder’. A su vez, no habría necesidad de renovar al líder y se pone fin a la alternabilidad.

¿Por qué ocurren estos cambios? Una de las razones, la más sencilla, es que el modelo de la llamada alternabilidad se agotó. No responde a los poderosos intereses de los sectores que compiten por el poder político. Si queda algún rastro que los identifica con los actores de 1990, la correlación de fuerzas ha cambiado.

El nuevo modelo de acumulación capitalista que representa la figura de Martinelli privilegia el despojo de amplios sectores de la población panameña, tanto de los sectores empobrecidos como de las capas medias de la sociedad. Los recursos que tiene este modelo a su disposición es la creciente acumulación de riquezas que representa el Canal de Panamá y su ampliación (que derrama beneficios sobre los sectores especulativos y de servicios).

El proyecto de Martinelli, además, pretende concentrar aún más las riquezas del país en cada vez menos manos. Los empresarios más grandes del país, dueños de la banca, aseguradoras, inmobiliarias, medios de comunicación, de transporte y del comercio exterior están bajo una presión constante para ceder parte de sus negocios al grupo de Martinelli. Lo lamentable para el país es que ambos grupos no presentan alternativas productivas (empleo) o nuevas áreas de acumulación capitalista. La estrategia basada en el despojo no sólo arruina a los capitalistas a corto plazo, también empobrece a los sectores mayoritarios de la población.

La política del despojo de Martinelli representa el fin de un régimen basado en la ‘hegemonía’ de una oligarquía insaciable (aliada a los intereses de EEUU), que desde la oposición tradicional ha demostrado su incapacidad para mantener en alto su proyecto neo-liberal.

‘Panamá Avanza’, aparentemente un brazo político de la campaña de Cambio Democrático que dirige el presidente Martinelli, es la vanguardia de un destacamento que sienta las bases para el golpe de Estado y un cambio de régimen.