domingo, 14 de diciembre de 2014

INVASIÓN A 25 AÑOS…

… Ningún panameño puede tener todas las piezas completas del análisis necesario para explicar los orígenes, causas directas o indirectas, internas y externas, razones políticas, lucha de egos, etc. que nos detallen satisfactoriamente aquella tragedia nacional que cumplirá un cuarto de siglo.
Es necesario un conjunto de análisis, la suma de varias perspectivas, amplias y profundas explicaciones desde varios ángulos, igualmente la ubicación de los distintos actores principales de aquél drama, pero sobre todo de las causales, e intentar con ello acercarnos siquiera a una radiografía integral de toda la fenomenología que provocó aquél drama que se ha quedado en el limbo en relación a una visión histórica integral. Para estos aniversarios seguirán habiendo narraciones, artículos, comentarios, flashes televisivos que no tienen algunos de ellos grandes sustancias más allá de “shows de ocasión”. Todo ello nos deja todavía en orfandad de explicaciones políticas y sociológicas que unan lo estratégico con lo táctico- la invasión militar avasalladora y cruel- que es lo que llega cada tiempo a la memoria del consciente e inconsciente colectivo.
Sin pretensiones de tener todas las cartas aclaratorias- que ya manifestamos que no las tiene nadie en particular por la complejidad del tema- al menos deseamos agregar notas aclaratorias para sumarlas al conjunto de análisis que seguramente sobrevendrán a esta fecha infausta en varios matices, no solo en la actuación perversa del régimen de George W. Bush y sus tropas invasoras.
EL DESCONCIERTO POLÍTICO ANTE LA MUERTE INESPERADA DE OMAR TORRIJOS HERRERA.-
El 31 de julio de 1981 dejó a los sectores y actores que rodeaban al Líder  en una profunda conmoción y en ausencia total de planes o programas alternos de continuidad. Es imperativo señalar nombres, cargos y responsabilidades, buscando no herir sentimientos pero sí abonar a las explicaciones, en especial cuando la mayor parte de la sociedad no registra suficientemente los hechos.
CUADRO MILITAR SUPERIOR:- La Comandancia había sido indudablemente el epicentro de liderazgo y conducción de todo el proceso político; solo que lo era únicamente por la presencia y orientación, a nivel de política interna y externa de un solo hombre: Omar Torrijos. No era por tanto uno de esos estamentos colegiados o grupales donde la sucesión es real y efectiva; nadie entre los altos militares era conductor ni líder de nada. Los sucesores por escalafón, coroneles Florencio Flores y Rubén Paredes, ni estaban preparados- como nadie lo estaba- para semejante ausencia, y mucho menos tenían la formación política, la experticia geopolítica y la personalidad para asumir una tarea de relevo. No eran sucesores sociales identificados como tales. Por esa misma incapacidad, que igualmente era común no solo en  los cuadros militares en general, sin en la dirigencia administrativa civil y los del partido, se comenzó por no cumplir “la línea política” que ya había ordenado e iniciado claramente El General: un repliegue estratégico post firma de Tratados, para reordenar, reencauzar un proceso interno de cambios políticos estructurales, a fin de acomodar la institución y el gobierno mismo a nuevas reglas de juego participativas que nos hicieran encontrar un nuevo modelo realmente democrático desde la óptica formal, lo que deseaban los opositores y lo que Omar Torrijos había tácitamente ofrecido a Jimmy Carter y a amigos internacionales como Carlos Andrés Pérez, Felipe González y José Francisco Peña Gómez, y por medio de ellos a los aliados de la Internacional Socialista.
Todo aquello empezó a irse por un pozo. El PRD o lo que había de ello y los alineados políticos con el General, que eran muchos más que los del partido, quedaron ni más ni menos que como ovejas sin pastor. En nuestro concepto y por experiencia testimonial los “dirigentes del partido en ese tiempo” tampoco tenían un ejercicio real de liderazgo activo; no por su culpa, sino por las mismas razones del liderazgo del General, que sin tener tampoco la culpa, era absorbente por su carisma y su personalidad protectora y guía “no endosable”. ¿No preparó Omar Torrijos su relevo en caso de muerte? Lo previó a nivel institucional, dejando un partido como heredero de causas sociales; pero sorprendido él por su atentado, en efecto no dejó testamentos políticos, más allá de la sucesión civil- Royo- De La Espriella- que nunca constituyó en nuestro criterio ningún liderazgo real, circunscribiéndose a sus roles de administradores burocráticos, sin mayores efectos de conducción de masas, ni siquiera de guías internos del partido, porque nos consta que tal cosa lo ejercían otros, en las naturales contiendas de egos, propios y consustanciales con la psicología latinoamericana y tropical. En síntesis, la institución militar y a la vez la conducción política recaía en Omar Torrijos y éste no dejó a nadie testamentariamente,  pública o privadamente, encargado de tal sucesión.
EL REPLIEGUE INCUMPLIDO:- Los que estuvimos tan cerca del Líder sabemos que él en efecto dejó de funcionar en el nivel de la administración, tanto como le fue posible. No asistía para ese tiempo- pese a reiteradas invitaciones- a los Consejos de Estado; tampoco aceptaba las invitaciones formales protocolares ni intervenía en “contrataciones públicas ni gestiones regulares del gobierno”. Se atrincheró anímicamente en los laberintos geopolíticos subregionales (Centroamérica), que lo llevó a ocuparse más de ello que de lo interno. Quiso hacerlo, necesitaba hacerlo, pero por su temperamento activo y no “jubilable”, menos en una edad tan joven, productiva y con tantísimo conocimiento global como la que tenía en su muerte, solo 52 años, le era casi imposible; ni siquiera a la fecha, con tanto “desarrollo normativo social” es esa una edad de jubilación. Sus contactos con los Sandinistas- ya en el poder- buscar que éstos conformaran una alianza social interna y una relación internacional “potable” sin irse a ningún extremo; la revolución en El Salvador y su dinámica aunque reservada intervención en ese conflicto doloroso de una sociedad que conoció más que ningún panameño por haber estudiado allí, le ligó a los dirigentes clásicos del FMNL, a la vez que influyó intensamente en algunos oficiales altos del ejército, uno de ellos el coronel Adolfo Majano- al cual veía sigilosamente en Panamá, y el mismo que llega a tener un nivel participativo en la Junta de Reconciliación Nacional. En el plano anímico, era notorio que dejar de lado “sus patrullajes domésticos”, intentar evadir las constantes llamadas y pedidos de orientación e intervención de sectores campesinos, sindicales, gremiales y sociales que le solicitaban audiencias e intervenciones, eso le hizo refugiarse en su hábitat de Coclesito, disimulando en ese ambiente bucólico su honda depresión, que pudimos observarle algunos de los pocos que teníamos o debíamos verle. En nuestro caso nos consta que no deseaba ya ni siquiera poner atención a la correspondencia internacional, que crecía en entusiasmo sobre el personaje, por el natural impacto de la personalidad del Líder. En ese estado psico-afectivo se fue Omar al infinito y a la memoria colectiva.
¿QUÉ SUCESIÓN OCURRE EN LA PRÁCTICA?  En síntesis sobrevino un “leseferismo” práctico. El coronel Flores se encarga sin un plan de acción de la Comandancia; además él no sabía de política. Aristides Royo sabe que tampoco puede “mandar”, por estar simplemente en una “función delegada” y no propia. Los ministros aguardan sin líneas y cada cual busca ajustarse a lo que siente o piensa. Hay un enorme vacío en los cuarteles y en los pasillos burocráticos. El propio PRD o lo que significa entonces ese partido- que siempre recibía “las líneas del General”, no puede hacer otra cosa que seguir esperándolas de los uniformados; éstos, los de la cúpula, Flores, Paredes, Contreras (un símil distinto de los anteriores “3 comandantes”) carecen de iniciativas, formación política, vínculos con gremios, sindicatos, campesinos, y menos lo tienen con un desconocido mundo internacional, de manera que cada “parte” al esperar de la otra, todas quedan en ese leseferismo político- social, que arrastra a todos a una inmovilidad y a aferrarse a la sobrevivencia pragmática, sin programaciones ni objetivos, ni siquiera a corto plazo. Todo se había derrumbado con Omar Torrijos en Cerro Marta.
LAS TERRIBLES CONSECUENCIAS.- No es posible identificar “culpables solitarios” sin pecar de omisiones o de cargos injustos. Los de uniforme, con Paredes a la cabeza, luego de la jubilación forzosa de Flores, buscan apegarse al poder tanto como Royo y los civiles en el alto escenario administrativo. Los del partido buscan entre esos componentes su reacomodo ante la crisis. El rumbo a partir de Paredes se torna opuesto a las líneas conocidas, más o menos social demócratas. Con fuerte influencia de mentores tipo Dulcidio González y Mayín Correa, entre otros, Paredes busca derechizar el sistema. Estados Unidos, su embajada y los primeros enviados del régimen Reagan-Bush, imponen la onda de mediatizar el conflicto centroamericano también a la derecha que les sea posible. Bush, el actor geopolítico y mentor maestro de la CIA moderna, dirige los hilos de los generales y coroneles del Salvador, Honduras, Guatemala, y utiliza las conexiones heredadas del liderazgo de Omar, a fin de enviar con los altos oficiales panameños mensajes a Fidel Castro (nos consta personalmente) para minimizar la creciente ola de izquierdización del área, donde también era evidente la mano conductora del líder cubano. Washington cambia la brújula y busca la antípoda de Carter y sus estrategas que comprendieron, precisamente con Omar, Carlos Andrés y otros, que “no se podía contener las presiones sociales de esa región de retraso, injusticia y hegemonías de clanes, con represiones, sino con una mesa más extendida que invitara a todos los actores”, tanto en Nicaragua, bordeando el sectarismo, como en El Salvador, con generales como García y otros “que comían gentes”. Carter había incluso presionado por medio de un subsecretario-Vacky- la renuncia del presidente monigote de los clanes cafeteros-General Romero- y a la vez Torrijos intentaba influir en los coroneles más progresistas. Pero igualmente cabe señalar que Omar deseaba que Ortega, Borges y los otros líderes nicaragüenses, comprendieran que no podían llevar su revolución a la cubana, porque no había condiciones regionales para tal cosa. Tarea casi imposible para el líder panameño, que sin embargo, obtuvo más en El Salvador, aunque nunca soñara con dos gobiernos por elecciones surgidos de las entrañas del FMLN y los más de 70,000 muertos en esa guerra civil. ¿A qué podía saberle a George Bush, padre, el enterarse más por boca del General Vernon Walters de la CIA que Torrijos recibía y llevaba en su propio Jet a los comandantes Joaquín Villalobos y a sus compañeros del ala de mando política con sede en México hasta Farallón? Ustedes pueden imaginarse. Esa suma de varias sumas, hacen que Omar sea identificado como “un objetivo de represalias inminente” frente a los planes escondidos de “La Contra” y el derrocamiento de los Sandinistas y el cambio de los escenarios en El Salvador y la sub región, incluyendo por supuesto a Panamá. El General debía ser “expulsado” y para siempre. Otros estaban inscritos en sus “listas preferentes de la CIA y de Washington”, incluyendo con prioridad al que ustedes deben imaginar; es decir, a quién tenían ya matriculado desde años atrás. Por más que desde bastiones de la Internacional Socialista, líderes afines al General, como Peña Gómez, un vicepresidente y otros, como Felipe González, ya emergente en el mando de España, intentan influir, los principales oídos militares y civiles o están sordos o no tienen vocación de contradecir al imperio. Los conflictos y rejuegos internos entre Paredes y el otro, la remoción de Royo por De La Espriella y otras consecuencias, son menos importante que lo más vital: USA cambiaba 180 grados las reglas de juego que no pudo jamás imponerle a Omar Torrijos, y Panamá vuelve a quedar no bajo el paraguas sino dentro del paraguas del Pentágono.
LA INVASIÓN.-  Para aquél desgraciado diciembre de 1989, los cuadros y naipes habían cambiado mucho. El usurpador del poder, había integrado la institución militar con oficiales aduladores y cómplices de oscuras componendas  del narcotráfico que luego salen a relucir en Miami; para hacerlo, tenía que “domar subalternos” o expulsar de cualquier modo a los que no estuvieran de acuerdo; la mayoría de los coroneles sobrevivientes cierran sus bocas por terror, mientras el señor de los cielos edifica un nuevo sistema de “Estado Mayor Especial” que le sirva a sus propósitos. Desde mediados de 1983 hasta el fin de 1989, un largo camino negro cubre los actos políticos, por acción u omisión, donde todos, militares o civiles, debemos reconocer culpas, fallas, acciones u omisiones, que coadyuvaron a los resultados catastróficos que se dan luego.  Las propias fuerzas de “la oposición” se dedican solamente a buscar “la expulsión del hombre que los amenazaba”, hacer lobbies incluyendo el pedido de la propia invasión militar, sin más estrategias; también estaban huérfanos de liderazgos reales, porque ya el “caudillo” estaba  viejo y desgastado. Su actuación de calles, sus “cruzadas civilistas”, si bien estaban motivadas en los hechos degradantes que les hostigaban, se montaron encima de las emociones que causó los hechos de las denuncias y riesgos a partir del 6 de junio de 1987. Cosecharon de esas explosiones, sin agendas constructivas.  Aquellos actos de esas fechas no pudieron ser comprendidos por los llamados “Torrijistas”, y solo después de la invasión, y las confesiones del juicio de Florida, se pueden analizar con más ingredientes, luego de que se ventila que en esos largos 6 años alguien estuvo simplemente usando el poder por el poder y el dinero. Ninguna voz del partido- debemos destacarlo- pese a los talentos intelectuales que habían- se alzó jamás para denunciar o siquiera intentar discutir tal trama sórdida- sin duda por el imperativo del miedo y la praxis de sobrevivencia. Escuchamos hoy voces líricas hablando de “patriotismos y heroísmos” en plena guerra, pero amnésicos de los orígenes reales de la misma. Todo eso queda aún por escribir, pero escribir de verdad, con valor, con coraje y autocrítica.
Las ocurrencias de la invasión, sus dolores de parto, la responsabilidad o irresponsabilidad de los autores militares y políticos, tan dolorosas como la  misma crueldad de los invasores, no se puede cubrir con simples relatos de “parchecitos” o “acciones heroicas”- que sin duda las hubo, aisladas y variadas- así como evidentes abandonos y cobardías, pero que se quedan sin tocar fondos. La entrega sumisa y escondida del “supuesto líder ocasional” a los propios invasores, y su actuación dolorosa, era obvio que no llegaba de repente aquél diciembre, venía desde antes; eso pareciera que aún hay temor de tocarlo. Aportes como el documental  “INVASIÓN” constituyen un esfuerzo y un clamor social para que lleguemos a esos fondos, hoy todavía inexistentes, pero que por imperativo histórico se le adeuda a esta sociedad con peligros de quedar amnésica de historias reales, siquiera aproximadamente, ya que la historia de ningún país es jamás totalmente cierta o explicada integralmente.    
Roberto Díaz Herrera 

martes, 9 de diciembre de 2014

¿El virus de la corrupción?

Ricaurter Paz
Transparency International define la corrupción como ‘el abuso con fines de lucro personal del poder delegado’. El abuso puede ser perpetrado por una persona con poder decisorio en el sector público o privado; iniciado por dicha persona o provocado por un tercero que quiera influir en el proceso de toma de decisiones. ¿Recuerdo como si fuese hoy, las palabras de Ricardo Martinelli, cuando fue candidato presidencial? ‘En mi gobierno se puede meter la pata. Pero no se puede meter la mano’.
Hoy en día, hay chogorros (pez pequeño), que están siendo investigados por corruptos, enriquecimiento injustificado, malversación de fondo del Estado entre otros. Estos no solo metieron la pata; cayeron enteros a la paila de la corrupción y ahora no saben cómo salir. Con la llegada de Martinelli, a la presidencia, el virus de la corrupción se tomó el país. Tan fuerte fue esta toxina que llegó a tocar a la Universidad de Panamá.
El rector, Gustavo García de Paredes, está pasando agachado, ha manejado millones de dólares (presupuesto universitario) y la UP sigue lo mismo. ¿Qué hace con la plata de los impuestos de todos los panameños y extranjeros? Cuáles son los bienes… que tiene. Este rector vive la impunidad hace 18 años.
El abogado Vicente Archibold, interpuso una demanda penal en contra del rector, por posible peculado por cerca de $10 millones, tras la adjudicación de ocho contratos para reparaciones y construcciones que, según él, nunca se llevaron a cabo. Entre otros, denunció la adjudicación de un contrato por $300 mil, y otro por $260 mil (cancha sintética, Centro Regional de Darién). También dijo que el rector permite que se paguen millones de dólares a contratistas de manera injustificada y mediante los procedimientos de la Dirección de Servicios Administrativos. Archibold, solicitó a la procuradora, Ana Belfon, que separe del cargo a García de Paredes mientras dura la investigación, ya que considera que el funcionario puede manipular las evidencias. Pues, este sigue en el puesto muerto de la risa, burlándose de la justicia. Quiere ser candidato a la rectoría de nuevo (2016). Entrevista, La Prensa, 04/07/2013. La forma como se ha estructurado políticamente la Universidad propicia estos abusos. Su administración actual aprovecha estas debilidades estructurales para cometer exabruptos con todo el dolo que les garantiza la impunidad de la que gozan. La Casa de Méndez Pereira la están convirtiendo en una ‘Cruz Roja y Parlacen’.
Señor presidente Varela, no creo en la impunidad, dictadura y menos en la corrupción. A usted le espera un trabajo arduo, tendrá que trabajar para todo un país y no para un partido. Espero que controle el ego y la arrogancia que muchos no controlan cuando llegan al poder. Déjese guiar por el sendero del bien, la honestidad y la tolerancia. Mantenga esa humildad que lo llevó a la Presidencia de la República. ¿El pueblo espera mucho de usted? Busque la forma de limpiar este país de corruptos y de los que se creen impolutos.
*ARTISTA PLÁSTICO Y COMUNICADOR SOCIAL

jueves, 4 de diciembre de 2014

La corrupción acabará también con la CSS.

Marco A. Gandásegui (hijo)

El actual gobierno, los medios de comunicación y las organizaciones cívicas panameños están empeñados en aparentar que no dejarán piedra sin remover en la cacería de quienes saquearon el erario público durante la gestión administrativa del período 2009-2014. Al mismo tiempo, los candidatos a diputado impugnados por mal uso de fondos públicos han ganado tres elecciones especiales seguidas. Los observadores señalan que hay una contradicción en esta conducta política de los panameños. 

Por un lado, hay un clamor generalizado para que castiguen a los corruptos. Por el otro, a los acusados los vuelven a elegir en comicios especiales. Los ‘entendidos’ le echan la culpa a los ciudadanos, alegando que son ignorantes, inocentes e, incluso, deshonestos. En realidad, la situación es otra muy diferente. 
 
La ciudadanía, aquella población convocada a elegir representantes políticos cada cinco años, es muy ajena a la lógica de los partidos políticos y el manejo de los fondos públicos producto de las componendas entre los poderes del Estado: Presidencia, Asamblea y Corte Suprema. 
 
Un buen ejemplo de esta situación es la ley que privatizó la Caja del Seguro Social (CSS) y que transfirió la mitad de las cuotas de los asegurados a unas pocas empresas privadas. En 2005 el principio solidario de la CSS fue transformado en un principio de ahorro individual. En otras palabras, los trabajadores que deben cubrir sus necesidades de salud mediante un régimen de seguridad social fueron engañados.
 
Todavía no hay una explicación de porqué los trabajadores panameños fueron expropiados de su institución que garantiza, mediante un sistema de solidaridad, la salud de todos los que pagan cuotas. El gobierno, nueve años más tarde, anunció que en 10 años la CSS no tendrá recursos para cubrir las demandas de los asegurados. 
 
Los fondos que religiosamente trabajadores y empresarios le transfieren a la CSS son transferidos de igual manera a unas pocas empresas dedicadas a especular con esos dineros en las bolsas de EEUU. Esta medida se tomó siguiendo recomendaciones de los ‘asesores’ neoliberales’ que se impusieron en muchos países de la región.
 
Según Dulcidio de la Guardia, ministro de Economía y Finanzas (MEF), el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la CSS, que garantiza el pago de las pensiones y las jubilaciones, requiere reformas que garanticen su futuro, porque agoniza. De la Guardia, anunció que el IVM se quedará sin plata entre 2024 y 2025. Ante esta situación, que se sabía que iba a ocurrir en 2005, el ministro dice que hay que hacer algo.
 
Según el titular del MEF, “es importante que la sociedad panameña empiece a plantear una discusión sobre cómo asegurar la sostenibilidad del programa más allá del 2014”. En 2005, cuando se hizo la última reforma a las pensiones y jubilaciones se creó un sistema de cuentas individuales, que correría paralelo al solidario, que seguiría funcionando para los nacidos hasta 1970. Los más jóvenes (menores de 35 años a esa fecha) se jubilarían con sus propios aportes. El ministro agrega que desde 2005 no entran nuevos cotizantes al sistema solidario, pero siguen ingresando pensionados, el sistema entrará en un déficit progresivo hasta que se agoten las reservas en 2024.
 
De la Guardia explica cuál es la causa de este desastre: No ingresan nuevos cotizantes al sistema solidario. Pero no propone la solución correcta. En cambio, el empresario Carlos Abadía sugiere, para evitar la inminente quiebra del IVM, aumentar la edad de jubilación, aumentar la cuota y el subsidio del Estado.
 
Los trabajadores que cotizan cargarán con la deuda, mientras que un pequeño grupo de empresas reciben las cuotas de los asegurados. El MEF tratará de ejecutar las políticas ya concebidas por los políticos de administraciones anteriores. En la actualidad, la CSS recibe anualmente cuotas obrero-patronales que suman cerca de $2,000 millones. Cantidad suficiente para financiar los servicios de salud, las pensiones de los trabajadores y otros gastos de apoyo. 
 
Sin embargo, la corrupción y la mala administración causan enormes pérdidas en la CSS. El actual director de la CSS, Estivenson Girón, le acaba de escribir al director anterior Guillermo Sáez Llorens acusándolo de desgreño e irresponsabilidad en el manejo de los fondos de la CSS durante su gestión (2009-2014). 
 
La solución al problema del programa de Vejez de la CSS es regresar al sistema solidario que les garantiza a los trabajadores que sus cuotas serán utilizadas solamente para su salud y pensiones.
 
4 de diciembre de 2014.

domingo, 30 de noviembre de 2014

“La ciudad de los pobres”.

La ciudad de los pobres fue el título de un libro publicado por el sociólogo Raúl Leis en 1979. Pocos años después Alvaro Uribe, arquitecto y urbanista, daría a conocer su libro La ciudad fragmentada. Ambos títulos se referían a la ciudad de Panamá, las terribles contradicciones y las desigualdades sociales que la caracterizan. Además, estos autores y otros, presentan los mecanismos mediante los cuales unos pocos especuladores (banqueros, comerciantes y políticos) se organizan para convertir la capital en una “vaca lechera” que da grandes dividendos.
La ciudad de Panamá, ubicada en el distrito del mismo nombre, tiene una población de 600 mil habitantes. Los distritos de Panamá y San Miguelito que forman el área Metropolitana tienen una población que rebasa el millón de habitantes. La ciudad y sus áreas colindantes crecen en el marco de una lógica caótica que sólo se entiende si se observa como los especuladores se hacen millonarios en períodos muy cortos.
Leis lo planteaba en forma muy acertada: Mientras más pobres hay en la ciudad, más oportunidades hay de corromper todas las instancias gubernamentales y acumular enormes fortunas. Uribe era aún más concreto: El crecimiento de la ciudad valoriza las tierras y quienes son dueños de las mismas se convierten en millonarios rapidamente. 
Desde la fundación de la República (1903) la política en torno a la ciudad de Panamá ha tenido como objetivo único enriquecer los grupos que monopolizan las tierras urbanas y controlan las políticas públicas. Quizás la única excepción fue el presidente Belisario Porras (1912-1924) quien urbanizó La Exposición y Bella Vista.
El problema no es reconstruir la historia. Es cierto, hay que denunciar ese pasado corrupto, al servicio de especuladores, en combinación muchas veces con el crimen organizado. Más importante, sin embargo, es aclarar el presente para definir políticas hacia el futuro. En la actualidad, la ciudad de Panamá se encuentra pasando por un período de transformaciones en su infraestructura vial, de servicios y distribución demográfica.
Los 15 kilómetros del nuevo Metro revolucionaron el transporte público en un sector vital de la ciudad. Pronto la segunda línea cubrirá otros 21 kilómetros. Después sigue la Línea 3 con 28 kilómetros más. Sin embargo, el Metro no está diseñado para contribuir a la solución de los problemas estructurales del área metropolitana.
Los estudios se limitaron a la cuestión financiera. ¿Cuánto puede generar esta inversión a corto y mediano plazos? No se planteó la pregunta de ¿cómo podía la inversión de varios miles de millones de dólares resolver los problemas urbanos y, sobre todo, como podía contribuir a mejorar la calidad de vida de los panameños?
La ciudad de Panamá tiene una red vial desordenada y sin aparente solución. Muchos urbanistas dicen que está colapsada. Esto se debe a las políticas corruptas de beneficiar algunos pocos especuladores a costilla de un millón de capitalinos. Las líneas del Metro podrían contribuir a solucionar el desorden, sin embargo, las mismas tienen otra lógica.

Las autoridades anunciaron recientemente que habilitarán el llamado ‘Corredor de los Pobres’ que va de Pedregal (en el este de la ciudad, vecino de Tocumen y su aeropuerto internacional) a Chilibre (camino a la ciudad de Colón), pasando por el norte del populoso distrito de San Miguelito. Con esta válvula de oxígeno se aliviará un poco los problemas de quienes transitan por ese sector. 
Complementará la Línea del Metro y el Corredor Norte, así como la avenida Domingo Díaz.
Pero el medio millón de habitantes que viven en esa área seguirán sufriendo las consecuencias de una falta total de planificación y orden urbano. Habrá más crimen organizado, inundaciones en la temporada de lluvia, falta de transporte público, de servicios de aseo, de educación, salud y vivienda.
La ciudad de Panamá no cuenta con aceras, avenidas, alumbrado nocturno y, aunque parezca mentira, no tiene un sistema de numeración de casas y edificios. Las autoridades se peguntan ¿para qué? Darle calidad de vida a los ciudadanos asfixia a quienes hacen negocios. 
Las autoridades pueden resolver el problema del ordenamiento territorial de la ciudad de Panamá si leen a Leis y Uribe y se preocupan menos de las ofertas deshonestas que están acabando con la capital. Con cinismo hablan de turismo: Hace varias décadas destruyeron las playas sobre el Pacífico. También barrieron con los manglares que drenaban las aguas producidas por las lluvias y ofrecían albergue a una rica biodiversidad.

Marco A. Gandásegui, hijo

¡Que generosos!

El hecho que Juan Carlos Varela, no haya ordenado por lo menos la suspensión de las actividades del Programa de Ayuda Nacional (PAN) antes de la elección del contralor que la oligarquía decidió escoger, nos da la medida que aquí nada cambiará a menos que mediante un cabildo abierto este pueblo recupere su soberanía e independencia, asumiendo la facultad que le confiere el Articulo 2 de la Constitución Nacional.
 
Con una sola excepción, esa asamblea que definitivamente tenemos que propiciar que sea disuelta por completo porque todos sus actos están encaminados solo a su propio beneficio,  vimos como el contralor y la sub-contralora fueron  ratificados porque en realidad ya habían sido escogidos.
Todos sabemos que salvo una u otra excepción, cuyo número no excede los cinco dedos de una mano, no existe uno solo que no haya recibido del PAN para pagar su campaña política o adquirir votos mediante sobornos, el clientelismo y el populismo más obsceno,  por no haber sido representantes ni diputados en el pasado quinquenio.
Todos estamos claros que el Panameñismo actual, así como el PRD son meras caricaturas de lo que fueron en el pasado y que allí nadie se mueve si no hay un sobre, un maletín o un “suéltame” para emitir un voto en pro o en contra de una propuesta o una ratificación.
Quienes reprochamos y hemos combatido por años la corrupción en este país, estamos obligados a iniciar la convocatoria de un Cabildo Abierto para expulsar del poder a quienes están allí gracias a un sistema perverso que corrompió a este pueblo. 
A quienes no tienen perdón humano ni divino, porque aprobaron leyes, dictaron y siguen  dictando  decretos  y  manejan  fondos, que despojan  de sus derechos a los más desposeídos.
A quienes prefieren hacer puentes, avenidas y  calles, que usar ese dinero para  facilitar medicinas, hospitales y atención médica a los más desposeídos, o impulsar el agro y la industria local de abastecimiento para abaratar la comida, y prefieren dejar a la intemperie  a quienes no tienen un techo porque ni una casa porque esas tierras se las repartieron los corruptos, y que  como no los ven,  no existen.
Cárcel e inhabilitación perpetua para estar en la política  a quienes destruyeron y siguen demoliendo las instituciones republicanas de este país, y para quienes con su continuismo pretenden socavar nuestra soberanía, nuestra nacionalidad y a nuestra clase obrera con programas de extranjerización de empleo que conspiran contra el país.
A este país no lo salva nadie sino el pueblo.  Tenemos y estamos obligados antes de convocar a una asamblea constituyente originaria, pero antes tenemos que propiciar un cabildo abierto para disolver esa asamblea, expulsar a todos los magistrados de la corte suprema, y empezar  meter presos a jueces y fiscales cuyo único objetivo ha sido el enriquecimiento injusto.
Tenemos un pueblo esclavo de la ignorancia, de la codicia y la indiferencia. Y vale traer a colación la célebre frase pronunciada por Bolívar en su Discurso de Angostura que reza:   “ La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia.”
Solo el pueblo salva al pueblo, y no debe haber paz para el gobierno mientras no haya justicia para el pueblo. Todo lo robado tienen que devolverlo y ser inhabilitados de por vida para participar en la política, no la estupidez hecha de darle un segundo aire a quienes se les demostró ganaron una elección con trampa.
Que generosos y probos, aparecieron anoche  los diputados del PRD,  CD y el Panameñismo al momento de consignar sus votos… por el contralor de la oligarquía panameña y financista de la campaña del actual ocupante del palacio de las garzas que dejaron de chillar cuando el otro salió para el Parlacen a  refugiarse….
Licdo.EvansA.Loo Abogado

jueves, 20 de noviembre de 2014

II Congreso por la Soberanía.

Marco A. Gandásegui, hijo

En el marco del cincuentenario de la gesta heroica del 9 de enero de 1964, la Universidad de Panamá convoca al II Congreso por la Soberanía que se inaugurará mañana viernes, 21 de noviembre, a las 8:30am en el Paraninfo de la Universidad de Panamá. La clausura será el sábado, 22 de noviembre, a las 4pm. El encuentro será oportunidad para hacer un balance de los avances realizados por el pueblo panameño con relación a la soberanía nacional. Igualmente, se pasará revista de la situación actual, así como los retos que nos presenta el futuro.

El I Congreso por la Soberanía se realizó en febrero de 1964 en medio del fervor patriótico creado por la gesta del 9 de enero y por el sacrificio de los mártires caídos en el enfrentamiento desigual con las tropas norteamericanas acantonadas en la llamada ‘Zona del Canal’. El primer Congreso, realizado en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, reunió a numerosas organizaciones de todo el país bajo la co-presidencia del doctor Jorge Illueca, entonces dirigente del Colegio Nacional de Abogados, y del profesor Víctor Avila, entonces secretario general de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP). 
 
El II Congreso tendrá seis comisiones de trabajo. Abarcarán temas de actualidad de gran importancia como el Canal de Panamá, las relaciones entre Panamá y EEUU, la realidad nacional, cultura e identidad nacional, seguridad nacional y los problemas socio-económicos del país. Cada Comisión aceptó ponencias de todos los interesados en presentar sus propuestas. En las sesiones los presentes también tendrán derecho a participar con sus intervenciones. Las ponencias deben guardar relación con el   segundo Congreso por la Soberanía. La versión escrita debe tener entre 8 y 10 páginas. Se le dará al ponente un máximo de  diez minutos para hacer su exposición. 
 
En el primer Congreso celebrado en 1964 se aprobaron más de 60 resoluciones. Entre ellas se destacaron la que reclamaba la jurisdicción sobre la Zona del Canal y recomendó que se “denunciara (sin pérdida de tiempo) el convenio del Canal”. También se aprobó una resolución para que Panamá reconociera a todos los países del mundo.
 
El comité organizador del II Congreso por la Soberanía es encabezado por el vicerrector de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá, profesor Eldis Barnes. El coordinador académico es el profesor de Historia, Luis Navas P.
 
Según el profesor Barnes, “el II Congreso es una actividad para la cual la Universidad de Panamá abre sus puertas a todos los sectores sociales del país. Al igual que en el I Congreso celebrado en 1964, se extendieron invitaciones a todas las organizaciones del país y, de igual manera, a todos los individuos que quieren hacer aportes que contribuyan a la consolidación de la soberanía panameña sobre la totalidad de su territorio así como de sus riquezas”.Los participantes que se inscriben recibirán, en forma gratuita, documentos y certificados que acreditan su asistencia.
 
La primera mesa sobre la Nación y el Canal de Panamá, coordinada por Celestino A. Araúz, contará con ponencias de Abdiel Rodríguez, Guillermo Rolla Pimentel, Pedro Prados y Marco A. Gandásegui. La segunda mesa sobre La soberanía y la seguridad nacional, coordinada por Severino Mejía, contará con ponencias de Daniel Delgado D., Alexander Alleyne y Fernando Murray.
 
La tercera mesa sobre Cultura e identidad nacional, coordinada por Margarita Vásquez, tendrá ponencias de Enrique Illueca, Marcela Camargo, Indira Moreno y Nicolás  Liakópulos.  La cuarta mesa sobre Relaciones entre Panamá y EEUU, coordinada por Denis Chávez, contará con ponencias de Ana Elena Porras, Luis Navas, José Alvaro y Olmedo Beluche.
 
La quinta mesa sobre La geopolítica mundial y Panamá, coordinada por Azael Carrera, contará con ponencias de Briseida Allard, Enoch Adames, Virgilio Araúz, Ibrahim Asvat y Angel Martínez. La última mesa sobre Realidad nacional, coordinada por Iván Quintero, tendrá ponencias de Amelia de Pérez, Juan Jované, Guillermo Castro, Ana Pinilla y José Torrijos. 
 
Según Felix Villarreal, de la Universidad de Panamá, “hace 50 años, el pueblo panameño con conciencia patriótica demostró que luchar contra el imperio más poderoso del mundo por nuestra soberanía, significaría el punto de partida de una nueva época.
 
“Hoy, la juventud panameña, frente a los nuevos retos que  demandan soluciones, nos convocan  a un  II Congreso por la Soberanía, para hacer un balance objetivo y necesario, que nos permita certificar si vamos por el camino correcto, luego de aquellas jornadas que marcaron la ruta”.
 
20 de noviembre de 2014.

miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Por qué ganó Evo?

Atilio A. Boron
Alainet


La aplastante victoria de Evo Morales tiene una explicación muy sencilla: ganó porque su gobierno ha sido, sin duda alguna, el mejor de la convulsionada historia de Bolivia. “Mejor” quiere decir, por supuesto, que hizo realidad la gran promesa, tantas veces incumplida, de toda democracia: garantizar el bienestar material y espiritual de las grandes mayorías nacionales, de esa heterogénea masa plebeya oprimida, explotada y humillada por siglos. No se exagera un ápice si se dice que Evo es el parteaguas de la historia boliviana: hay una Bolivia antes de su gobierno y otra, distinta y mejor, a partir de su llegada al Palacio Quemado. Esta nueva Bolivia, cristalizada en el Estado Plurinacional, enterró definitivamente a la otra: colonial, racista, elitista que nada ni nadie podrá resucitar.

Un error frecuente es atribuir esta verdadera proeza histórica a la buena fortuna económica que se habría derramado sobre Bolivia a partir de los “vientos de cola” de la economía mundial, ignorando que poco después del ascenso de Evo al gobierno aquella entraría en un ciclo recesivo del cual todavía hoy no ha salido. Sin duda que su gobierno ha hecho un acertado manejo de la política económica, pero lo que a nuestro juicio es esencial para explicar su extraordinario liderazgo ha sido el hecho de que con Evo se desencadena una verdadera revolución política y social cuyo signo más sobresaliente es la instauración, por primera vez en la historia boliviana, de un gobierno de los movimientos sociales. El MAS no es un partido en sentido estricto sino una gran coalición de organizaciones populares de diverso tipo que a lo largo de estos años se fue ampliando hasta incorporar a su hegemonía a sectores “clasemedieros” que en el pasado se habían opuesto fervorosamente al líder cocalero. Por eso no sorprende que en el proceso revolucionario boliviano (recordar que la revolución siempre es un proceso, jamás un acto) se hayan puesto de manifiesto numerosas contradicciones que Álvaro García Linera, el compañero de fórmula de Evo, las interpretara como las tensiones creativas propias de toda revolución.

Ninguna está exenta de contradicciones, como todo lo que vive; pero lo que distingue la gestión de Evo fue el hecho de que las fue resolviendo correctamente, fortaleciendo al bloque popular y reafirmando su predominio en el ámbito del Estado. Un presidente que cuando se equivocó -por ejemplo durante el “gasolinazo” de Diciembre del 2010- admitió su error y tras escuchar la voz de las organizaciones populares anuló el aumento de los combustibles decretado pocos días antes. Esa infrecuente sensibilidad para oír la voz del pueblo y responder en consecuencia es lo que explica que Evo haya conseguido lo que Lula y Dilma no lograron: transformar su mayoría electoral en hegemonía política, esto es, en capacidad para forjar un nuevo bloque histórico y construir alianzas cada vez más amplias pero siempre bajo la dirección del pueblo organizado en los movimientos sociales.

Obviamente que lo anterior no podría haberse sustentado tan sólo en la habilidad política de Evo o en la fascinación de un relato que exaltase la epopeya de los pueblos originarios. Sin un adecuado anclaje en la vida material todo aquello se habría desvanecido sin dejar rastros. Pero se combinó con muy significativos logros económicos que le aportaron las condiciones necesarias para construir la hegemonía política que hoy hizo posible su arrolladora victoria. El PIB pasó de 9.525 millones de dólares en 2005 a 30.381 en 2013, y el PIB per Cápita saltó de 1.010 a 2.757 dólares entre esos mismos años. La clave de este crecimiento -¡y de esta distribución!- sin precedentes en la historia boliviana se encuentra en la nacionalización de los hidrocarburos. Si en el pasado el reparto de la renta gasífera y petrolera dejaba en manos de las transnacionales el 82 % de lo producido mientras que el Estado captaba apenas el 18 % restante, con Evo esa relación se invirtió y ahora la parte del león queda en manos del fisco. No sorprende por lo tanto que un país que tenía déficits crónicos en las cuentas fiscales haya terminado el año 2013 con 14.430 millones de dólares en reservas internacionales (contra los 1.714 millones que disponía en 2005). Para calibrar el significado de esta cifra basta decir que las mismas equivalen al 47 % del PIB, de lejos el porcentaje más alto de América Latina. En línea con todo lo anterior la extrema pobreza bajó del 39 % en el 2005 al 18 % en 2013, y existe la meta de erradicarla por completo para el año 2025.

Con el resultado de ayer Evo continuará en el Palacio Quemado hasta el 2020, momento en que su proyecto refundacional habrá pasado el punto de no retorno. Queda por ver si retiene la mayoría de los dos tercios en el Congreso, lo que haría posible aprobar una reforma constitucional que le abriría la posibilidad de una re-elección indefinida. Ante esto no faltarán quienes pongan el grito en el cielo acusando al presidente boliviano de dictador o de pretender perpetuarse en el poder. Voces hipócritas y falsamente democráticas que jamás manifestaron esa preocupación por los 16 años de gestión de Helmut Kohl en Alemania, o los 14 del lobista de las transnacionales españolas, Felipe González. Lo que en Europa es una virtud, prueba inapelable de previsibilidad o estabilidad política, en el caso de Bolivia se convierte en un vicio intolerable que desnuda la supuesta esencia despótica del proyecto del MAS. Nada nuevo: hay una moral para los europeos y otra para los indios. Así de simple.

Atilio A. Boron, Investigador Superior del Conicet y Director del PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales).