miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Después del liberalismo?


Immanuel Wallerstein
Extracto del libro Después del liberalismo. Siglo XXI editores, México, 1996.

La destrucción del Muro de Berlín y la subsecuente disolución de la URSS han sido celebradas como la caída de los comunismos y el derrumbe del marxismo-leninismo como fuerza ideológica en el mundo moderno. Sin duda eso es correcto. Además han sido celebradas como el triunfo definitivo del liberalismo como ideología. Esto es una percepción totalmente equivocada de la realidad. Por el contrario, esos acontecimientos marcaron aún más el derrumbe del liberalismo y nuestra entrada definitiva en el mundo posterior al liberalismo. Este libro se dedica a exponer esa tesis. Está compuesto por ensayos escritos entre 1990 y 1993, en un periodo de gran confusión ideológica en que un temprano y muy difundido  optimismo ingenuo empezaba a dejar el lugar a un gran miedo y desaliento difusos ante el surgimiento del desorden mundial.

El año 1989 ha sido abundantemente analizado como fin del periodo 1945-1989, es decir como el año que significa la derrota de la URSS en la guerra fría. En este libro se sostendrá que es más útil contemplarlo como fin del periodo 1789-1989, es decir el periodo de triunfo y caída, de ascenso y eventual defunción, del liberalismo como ideología global - lo que yo llamo geocultura- del moderno sistema mundial. El año 1989 marcaría entonces el fin de una era político-cultural -una era de realizaciones tecnológicas espectaculares- en que la mayoría de las personas creía que los lemas de la Revolución francesa reflejaban una verdad histórica inevitable, que se realizaría ahora o en un futuro próximo.

El liberalismo nunca fue una doctrina de la izquierda, siempre fue la quintaesencia de la doctrina del centro. Sus defensores estaban seguros de su moderación, su sabiduría y su humanidad. Su postura iba a la vez en contra de un pasado arcaico de privilegio injustificado (que consideraban representado por la ideología conservadora ) y una nivelación desenfrenada que no tomaba en cuenta la virtud ni el mérito (que según ellos era representada por la ideología socialista/radical). Los liberales siempre han tratado de definir al resto de la escena política como constituido por dos extremos, entre los cuales se ubican ellos. En 1815-1848 afirmaron estar igualmente en contra de los reaccionarios y en contra de los republicanos (o demócratas); en 1919-1939, en contra de los fascistas  y en contra de los comunistas; en 1945-1960, en contra de los imperialistas y en contra de los nacionalistas radicales; en la década de 1980, en contra de los racistas y de los racistas al revés.

Los liberales siempre han afirmado que el estado liberal -reformista, legalista y algo libertario- era el único estado capaz de asegurar la libertad. Y quizá eso fuera cierto para el grupo relativamente pequeño cuya libertad salvaguardaba, pero desdichadamente ese grupo nunca ha pasado de ser una minoría perpetuamente en vías de llegar a ser la totalidad. Siempre han afirmado además que sólo el estado liberal podía garantizar un orden no represivo. Los críticos de derecha han dicho que el estado liberal, en su renuencia a parecer represivo, permitía o incluso alentaba el desorden. Los críticos de izquierda, por su parte, siempre han dicho que en realidad la preocupación principal de los liberales en el poder es el orden y que son muy capaces de reprimir, ocultándolo sólo parcialmente.

No se trata de discutir una vez más los méritos y las deficiencias del liberalismo como base de la buena sociedad: más bien lo que necesitamos es tratar de hacer la sociología histórica del liberalismo. Necesitamos analizar claramente su surgimiento histórico inmediatamente después de la Revolución francesa, su meteoro ascenso hacia el triunfo como ideología dominante, primero en unos pocos estados (pero los más poderosos) y después en el sistema mundial como sistema mundial, y su destronamiento igualmente súbito en los últimos años.

Los orígenes del liberalismo en los cataclismos políticos desencadenados por la Revolución francesa han sido ampliamente discutidos en la literatura. Un poco más polémica es la afirmación de que el liberalismo pasó a ser el credo central de la geocultura del sistema mundial. La mayoría de los analistas estaría de acuerdo con que para 1914 el liberalismo triunfaba en Europa: sin embargo algunos afirman que su declinación se inició entonces, mientras que yo sostengo que su apogeo se dio en el periodo posterior a 1945 (hasta 1968), la era de la hegemonía de Estados Unidos en el sistema mundial. Además, muchos discutirían mi visión de cómo triunfó el liberalismo - sus vínculos esenciales con el racismo  y el eurocentrismo.

Sin embargo creo que lo más provocativo es la afirmación de que la caída de los comunismos no representa el éxito final del liberalismo como ideología sino la socavación definitiva de la capacidad de la ideología liberal para continuar su papel histórico. Ciertamente una versión de esta tesis está siendo defendida por los trogloditas de la derecha mundial: muchos de ellos de manera cínica manipulan slogans o siguen siendo románticos irremediables de una utopía centrada en la familia que nunca ha existido históricamente. Muchos otros simplemente están aterrados ante la inminente desintegración del orden mundial que, como correctamente perciben, está ocurriendo.

Ese rechazo del reformismo liberal está siendo puesto en práctica hoy en Estados Unidos bajo el rótulo de Contract with America, a la vez que está siendo forzosamente administrado a países del mundo entero por medio del Fondo Monetario Internacional. Es probable que esas políticas abiertamente reaccionarias provoquen una reacción contraria en Estados Unidos, como ya ha estado ocurriendo en Europa oriental, porque esas políticas empeoran la situación económica inmediata de la mayoría de la población en lugar de mejorarla. Sin embargo esa reacción contraria no significará un regreso a la creencia  en el reformismo liberal: significará simplemente que una doctrina que combina una falsa adulación del mercado con legislación contra los pobres y los extranjeros, que es lo que propugnan hoy reaccionarios revigorizados, no puede ofrecer un sustituto viable para las promesas fallidas del reformismo.  En todo caso, mi argumentación no es la de ellos. La mía es la opinión de quienes sostienen lo que en uno de los ensayos llamo la “modernidad de la liberación”. Creo que necesitamos echar una mirada sobria a la historia del liberalismo a fin de ver qué podemos salvar del naufragio, y ver cómo podemos luchar en las difíciles condiciones, y con el ambiguo legado, que el liberalismo ha dejado al mundo.

No estoy tratando de pintar un cuadro de condenación y sombras, pero tampoco recomiendo tranquilizantes para verlo todo color de rosa. Creo que el periodo posterior al liberalismo es un periodo de grandes luchas políticas, de mayor importancia que cualquier otro de los últimos quinientos años. Veo fuerzas del privilegio que saben muy bien que “es preciso cambiar todo para que nada cambie” y están trabajando con mucha inteligencia y habilidad para hacerlo. Veo fuerzas de liberación que literalmente han quedado sin aliento. Ven la futilidad histórica de un proyecto político en el que han invertido ciento cincuenta años de lucha: el proyecto de transformar la sociedad por la vía de tomar el poder estatal en todos los estados, uno por uno. Y no tienen ninguna certeza de si existe o no un proyecto alternativo. Pero el proyecto anterior, la estrategia de la izquierda mundial, falló principalmente porque estaba imbuido, impregnado, de la ideología liberal, incluso en sus variantes más declaradamente antiliberales, “revolucionarias”, como el leninismo. Hasta que haya claridad acerca de lo que ocurrió entre 1789 y 1989 no podrá presentarse ningún proyecto de liberación plausible  en el siglo XXI.

Pero aun si tenemos claro lo que ocurrió entre 1789 y 1989, y aun cuando estemos de acuerdo con que la transición de los próximos veinticinco a cincuenta años será una época de desorden sistémico, desintegración y agudas luchas políticas acerca de qué tipo de nuevo (s) sistema (s) mundial (es) construiremos, la cuestión que interesa a más gente es: ¿qué hacer ahora? La gente está confundida, furiosa, atemorizada ahora; a veces incluso desesperada, pero no pasiva, en absoluto. El sentimiento de que es necesario actuar políticamente sigue siendo fuerte en el mundo entero, a pesar del sentimiento igualmente fuerte de que la actividad política de tipo “tradicional” es probablemente inútil.

La elección ya no puede presentarse como “reforma o revolución”. Esta supuesta alternativa se ha discutido por más de un siglo, sólo para descubrir que en la mayoría de las ocasiones los reformadores eran en el mejor de los casos reformadores renuentes, los revolucionarios eran tan sólo ligeramente más reformadores pero militantes, y las reformas que efectivamente se aplicaron en conjunto lograron menos de lo que se proponían sus defensores y menos de lo que temían sus adversarios. Éste fue en realidad el resultado necesario de las limitaciones estructurales que nos impuso el consenso liberal dominante.

Pero si desintegración es un nombre más correcto que revolución para lo que sea que va a ocurrir ahora, ¿cuál debe de ser nuestra postura política? Yo veo sólo dos cosas que hacer, y es preciso hacer las dos simultáneamente. Por un lado, la preocupación inmediata de casi todos es cómo enfrentar los problemas continuos y apremiantes de la vida: los problemas materiales, los problemas sociales y culturales, los problemas  morales o espirituales. Por otra parte un número menor de personas , que sin embargo también son muchas, tiene una preocupación a largo plazo.

La estrategia de la transformación. Ni los reformistas ni los revolucionarios tuvieron éxito en el siglo pasado porque ni unos ni otros reconocieron en qué medida la preocupación a corto plazo y la preocupación a largo plazo equerían una acción simultánea, pero de tipos muy distintos (incluso divergentes).

El estado moderno ha sido el instrumento por excelencia de los reformistas para ayudar a la gente a ir sobreviviendo. Ésa no ha sido en absoluto la única función del estado, quizá ni siquiera su función principal. Además la acción orientada por el estado no ha sido el único mecanismo de supervivencia. Pero el hecho es que la acción estatal ha sido un elemento ineluctable en el proceso de sobrevivencia, y que los intentos de sobrevivir de las personas comunes se han dirigido, en forma justificable e inteligente, a lograr que los estados actúen de determinada manera. A pesar del desorden , la confusión y la desintegración actuales, esto sigue siendo cierto. Los estados pueden aumentar o reducir el sufrimiento mediante la asignación de recursos, el grado en que protegen los derechos y su intervención en las relaciones sociales entre grupos diferentes.

Sería una locura sugerir que ya no hay que preocuparse por lo que hace el estado, y no creo que muchas personas estarían dispuestas a desistir por completo de preocuparse activamente por las acciones de su estado. Los estados pueden hacer las cosas un poco mejores (o un poco peores) para todos. Pueden escoger entre ayudar a la gente común a vivir mejor y ayudar a los estratos superiores a prosperar aún más. Pero eso es todo lo que los estados pueden hacer. Sin duda esas cosas tienen mucha importancia a corto plazo, pero a largo plazo no importan en absoluto. Si queremos afectar en forma significativa la enorme transición del sistema mundial que estamos viviendo, para que vaya en una dirección y no en otra, el estado no es un vehículo principal de la acción. En realidad, más bien es uno de los principales obstáculos.

Esta comprensión de que las estructuras estatales han llegado a ser (¿han sido siempre?) un obstáculo importante para la transformación del sistema mundial, incluso cuando (o quizá especialmente cuando) fueron controladas por fuerzas reformistas (que afirmaron ser fuerzas “revolucionarias”), es lo que está detrás del vuelco general en contra del estado en el tercer mundo, en los países antes socialistas e incluso en los países de “estado de bienestar” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En el naufragio, los slogans del “mercado” propugnados con una nueva agresividad por un despliegue de figuras políticas y expertos conservadores (occidentales), han llegado a ser momentáneamente una expresión verbal de uso corriente.

Sin embargo, como las políticas estatales asociadas con el “mercado” como slogan hacen la supervivencia más difícil en lugar de más fácil, en muchos países se ha iniciado ya el movimiento de retroceso en contra de los gobiernos que dan prioridad al mercado. Pero ese movimiento no es hacia una renovada creencia en la capacidad del estado para transformar el mundo: en la medida en que está ocurriendo, ese movimiento de retroceso no hace más que reflejar el juicio sobrio de que todavía necesitamos utilizar el estado para ayudar a la gente a sobrevivir. Por eso no es incongruente que hoy las mismas personas se vuelvan hacia el estado (para que los ayude a sobrevivir) y denuncien al estado y la política en general como inútiles e incluso nefastos (en términos de la reestructuración del mundo en la dirección que esperan que pueda ir).

¿Qué van a hacer, qué pueden hacer  esas personas, entonces, que sea capaz de afectar la dirección de la transición? Aquí entra otro slogan engañoso: se trata del llamado a construir la “sociedad civil”. Eso es igualmente vano. La “sociedad civil” sólo puede existir en la medida en que los estados existan y tengan la fuerza suficiente para sostener algo llamado la “sociedad civil”, que esencialmente quiere decir la organización de ciudadanos dentro del marco del estado con el objeto de realizar actividades legitimadas por el estado y para hacer política indirecta (es decir no partidaria) frente al estado.

El desarrollo de la sociedad civil fue un instrumento esencial en la erección de los estados liberales, pilares del orden interno y del sistema mundial. Además la sociedad civil fue utilizada como símbolo aglutinante  para la instalación de estructuras estatales liberales donde aún no existían. Pero sobre todo, históricamente la sociedad civil fue un modo de limitar la violencia potencialmente destructiva de y por el estado, así como de domeñar a las clases peligrosas.

La construcción de la sociedad civil fue la actividad de los estados de Europa occidental y Estados Unidos en el siglo XIX, todavía se podía hablar de construir sociedades civiles en más estados. Pero con la declinación de los estados, necesariamente la sociedad civil se está desintegrando. En realidad, es precisamente esa desintegración lo que los liberales contemporáneos deploran y los conservadores festejan en secreto. Estamos viviendo la era del “grupismo”, la construcción de grupos defensivos, cada uno de los cuales afirma una identidad en torno a la cual construye solidaridad y lucha por sobrevivir  junto con y en contra de otros grupos similares. Para esos grupos el problema político consiste en evitar convertirse simplemente en otro organismo para ayudar a la gente a sobrevivir (lo que es políticamente ambiguo, puesto que preserva el orden al llenar las lagunas que crea el derrumbe de los estados), a fin de poder llegar a ser verdaderos agentes de la trasformación. Pero para ser agentes de la transformación es preciso que tengan claros sus objetivos igualitarios. Luchar por los derechos del grupo como una instancia de la lucha por la igualdad es diferente a luchar por el derecho del grupo a “alcanzar a los demás” y llegar a encabezar la fila (lo que, en todo caso, para la mayoría de los grupos se ha convertido en un objetivo imposible).

Durante la actual transición mundial, es eficaz trabajar en los niveles local y mundial, pero trabajar en el ámbito del estado nacional tiene una utilidad limitada. Es útil perseguir objetivos a plazo muy corto o a largo plazo, pero el mediano plazo se ha vuelto ineficaz porque el mediano plazo supone un sistema histórico en marcha y funcionando bien. Esa estrategia no es fácil de aplicar, porque las tácticas de una estrategia de ese tipo son necesariamente ad oc y contingentes, y por eso el futuro inmediato se presenta tan confuso. Sin embargo, si aceptamos que ahora vivimos en un mundo en el que los valores liberales ya no dominan, y donde el sistema histórico existente no es capaz de asegurar ese nivel mínimo de seguridad personal y material indispensable para su propia aceptabilidad (por no hablar de legitimación), entonces podemos seguir adelante claramente con un grado razonable de esperanza y de confianza, aunque desde luego sin ninguna garantía.
El día del ideólogo liberal seguro de sí mismo hasta la arrogancia ha quedado atrás. Los conservadores han resurgido, después de ciento cincuenta años de humildad autoimpuesta, para proponer como sustituto ideológico el interés  particular y despreocupado, enmascarado por misticismos y afirmaciones piadosas. En realidad, no funciona. Los conservadores tienden a ser presumidos cuando dominan y profundamente coléricos y vengativos cuando se ven denunciados o incluso sólo seriamente amenazados. Ahora toca a todos los que han quedado fuera del actual sistema mundial empujar hacia delante en todos los frentes. Ya no tienen como foco el objetivo fácil de tomar el poder del estado. Lo que tienen que hacer es mucho más complicado: asegurar la creación de un nuevo sistema histórico actuando unidos y al mismo tiempo de manera muy local y muy global. Es difícil, pero no imposible.

lunes, 6 de febrero de 2012

Reunión de Omar Torrijos con agregados militares extranjeros


LUGAR FARALLÓN, UN AULA DEL INSTITUTO MILITAR GRAL TOMAS HERRERA. (agosto de 1976) 
(Este documento es del archivo de DÍAZ HERRERA, producto de una transcripción del diálogo, que le encargó a una Secretaria presente)
INICIO: Palabras del General Torrijos:
“Señores Agregados Militares ante nuestro Pueblo y Gobierno: Disculpen que los afanes de Tema Tratados del Canal, ahora en pleno punto de ebullición, que manejamos con muy cauteloso optimismo, me hayan impedido atenderlos más pronto que hoy en esta mañana lluviosa. Yo fui nombrado formalmente como Agregado Militar de Panamá ante los gobiernos del Salvador y Guatemala, y si no fuese por el pecado mortal, de tipo moral, que cometimos, dar un golpe al presidente de 1968, como todos saben, habría yo mismo estado dando vueltas en esos países hermanos, a fin de ser recibido alguna vez por un mandatario. 

La diferencia entre mi persona y un mandatario “estándar” es que yo puedo y debo comprenderlos mas a ustedes, que visten, como yo, uniformes militares.  Les confieso que en materia de protocolo gano cero; el mas ducho en esos menesteres en Panamá, y cuidado que en Latinoamérica, es el experto Camilo Levy Salcedo que estuvo por muchos años en nuestra cancillería, y que incluso lo pidió la OEA para una reunión de Presidentes en Punta del Este por los años cincuenta. Sin ninguna vergüenza les confieso que como yo con Camilón, así le decíamos, tenía mucha confianza, ese especialista me dijo una vez, siendo yo ya el Jefe de Gobierno, muy en privado: “Mira Omar, tú serás muy militar y muy inteligente, pero en materia de protocolo, aunque nadie se atreva a decírtelo,  no eres más que un cholo de mierda sin cultura, que no sabes ni tomarte bien la taza de café porque te he visto que si te lo traen muy caliente y tienes apuro lo echas en el platito y lo chupas como si fuera una sopa” (risas… )      
  
Bien, aclarando mi ignorancia diplomática, les doy las gracias por atender mi tardía invitación y se que vinieron no para hablar de protocolo ni de operaciones militares, sino para saber como anda Panamá y los problemas de Estado que manejamos, en especial lo que yo espero, que estemos en las finales de las negociaciones con el gobierno del Presidente Jimmy Carter, un curioso estadista gringo  que ha creído en el derecho panameño de zafarnos del yugo colonialista que lleva ya 73 años, con un ejército de ocupación extranjera en nuestro ombligo. ¿Se imaginan ustedes, altos militares, que en Santiago de Chile, Buenos Aires, México, o República Dominicana, tuviesen ustedes que ser “supervisados” por otros militares y que incluso para entrar en un área de su patria, como nos ocurre aun para ingresar a una “Base Militar de  Estados Unidos” les revise el maletero de su carro un Cabo de la Policía Militar?. Deseo que eso que ustedes conocen, porque los invitan a fiestecitas de ese sector, lo mediten. ¿Un cabo abriéndole el carro a un coronel?; ¡ no me jodan, ni la SS de Hitler¡. 

Hemos tenido que pasar miles de vergüenzas en el honor, en la dignidad, como fue haber tenido que bajar nuestra cabeza, ante la falta de un Comandante digno y nacionalista, que en enero de 1964, nos increpó verbalmente y a cada rato por radio comunicación, a fin de que no le disparáramos a ningún policía o soldado norteamericano,, que le arriaban balas a unos adolescentes heroicos; les debo confesar que jamás en mi vida me sentí tan mal, con tanta rabia y vergüenza, y creo que ustedes en sus países ante algo similar, se habrían sentido igual. Nunca lo he dicho antes, pero con tres oficiales más , conversamos y estuvimos por decidir unirnos a los jóvenes contra esos extranjeros soberbios y con mas armas; pero nos aguantó una consideración  práctica: el presidente de entonces, un hombre millonario al menos tuvo la dignidad de romper relaciones con Washington. Por otro lado ese dia, no antes, no después, ese dia, en mi mente mi vino la idea: ¿Por qué no tomamos el mando de nuestra república algún dia cercano ?, y destituidos como oficiales, y tal vez presos, no lo lograríamos . Al sentir en el alma a nuestros muchachos mártires, a un pueblo desesperado por  hacerle frente al sanguinario invasor, mi mente juró en silencio, tomarse el poder un dia. 

Soy hijo de un educador y en mis primeras letras de secundaria, tuve profesores españoles en la Normal de Santiago, y un chileno, que venían huyendo de gobiernos opresores de sus pueblos. ¿Qué creen que nos enseñaban además de Español o matemáticas?. Eso mismo que ustedes están pensando, como liberar a sus pueblos, a los mas pobres, a los oprimidos, a los que no van a las escuelas.. Siempre tuve esa rebeldía de mi provincia, Veraguas. Allí donde hubo un Cacique Indígena indomable, Urracá; la única vez que lo metieron preso, rompió los grilletes y se escapó y volvió a armarse con sus grupos y joder y joder a los españoles que nunca más lo sometieron. Y estos colonialistas que aun tenemos, no son peores que los españoles, cuidado que Pizarro y Pedrarias, terribles verdugos de entonces, eran angelitos al lado de., usaré un lenguaje militar, del cabrón de Teddy Roosevelt, que cuando  compró a un francés y un poco a algunos panameños para imponernos un tratado que no lleva ninguna firma panameña, el H de P dijo: “I Took Panamá”…

Tal vez no debo hablarles más, sino que ustedes me pregunten o comenten lo que quieran, ya que han esperado tanto para verme. Se que hay jefes de varios países con distinta ideología, a lo mejor mi coronel peruano tiene una visión distinta, por venir de la revolución del General Velasco y otros generales nacionalistas, que les han puesto el mote de “izquierdistas”, el que me han clavado a mi,   a diferencia de otros militares presentes donde sus gobiernos se consideran más “de derecha”, como podría ser el coronel chileno, donde gobierna el General Pinochet. Sobre esto quiero decirles, con franqueza que si algo me gusta del poder, es que con “Don Augusto” como le llamo, y aquí le cuidamos a una pariente íntima, he logrado sacar de las cárceles chilenas a un par de panameños, entre ellos un sacerdote, y varios extranjeros a punto de podriste o tal vez morir; y Pinochet me los ha entregado. E igual cosa he logrado algunas veces, por peticiones humanas, con Fidel; ellos dos son enemigos a muerte, pero con ambos he obtenido,  no lo niego “por palanca” que salgan de sus sistemas carcelarios presos políticos, de ideologías confrontadas..  Yo les confieso que he dado la orden a mis jefes de zonas y altos oficiales que dejemos esa costumbre heredada de los gobiernos panameños que se besaban en la boca con el supuesto “Gobernador de la Zona del Canal, y el Comendador Militar, un General gringo lleno de estrellas, donde venían a confesar sus pecados todos los Comandantes de Ejércitos del continente, un tiempito atrás (murmullo entre los asistentes)..

Es más, he ordenado que se deje de estar “apuntando quiénes son los comunistas de la capital y de las provincias”, solo por cumplir una orden vieja de la CIA y del Señor Congresista Mac Carty. ¿No nos gusta el marxismo?; bien, entonces paguemos sus salarios completos a los indígenas y campesinos que les sacan la sangre en los ingenios azucareros privados, y veamos si puede hacerse un capitalismo con corazón, que aun no lo he conseguido. Que la Chiriquí Land- y reconozco que eso está cambiando algo, deje de podrir a los indios en las plantaciones de bananos, como dice una frase del poeta José Franco, en “Panamá Defendida”. Hermanos militares, ¿hasta cuándo nos van a prohibir el verbo pensar?.  No les estoy exaltando a dar golpes militares a sus gobiernos, ojo, soy muy respetuoso de la voluntad soberana de los pueblos, el nuestro pese al golpe ha mostrado que nos respalda mayoritariamente,  solo les digo otra vez, ¿es que por llevar un uniforme debemos ser eunucos mentales? Se los dejo de reflexión, antes de irnos a almorzar, donde con gusto conversaremos mas de lo que ustedes propongan. 
     
Hermanos Militares, por último, debemos luchar porque nos quiten esas etiquetas, mal o bien ganadas, de gorilas, de brutos, de patanes, con el desprecio de los intelectuales, de los hombres dignos de nuestros países;  ¿cómo debemos ser siendo militares ¿… Les pongo un ejemplo que leí: debíamos ser, como cuando el Gran Bolívar juntó soldados de distintas patrias para echar por tierra en la región de Ayacucho, y para siempre, al último soldado español. Y el Mariscal Sucre, el venezolano que comandó esa batalla, Bolívar se quedó en otro frente, no exhibió, no ultrajó, no se rió en la cara del Virrey y sus generales cuando los capturó. Yo no podía creer cuando leí la biografía que me regaló el amigo  colombiano Indalecio Liévano Aguirre sobre El Libertador, que el General Sucre, oigan eso ustedes, invitó en medio de sus muertos y heridos, al Virrey y su grupo, a comer una frugal cena con el Estado Mayor Patriota.  ¿Podremos aprender los militares de esos ejemplos de humildad y honor?. Claro, no creo que esos aguerridos españoles, abatido para siempre, tuvieran ganas de comer nada, pero el ejemplo de Sucre es lo que diferencia a un militar de honor con un simple gorila, de esos que ustedes saben que hemos tenido en distintas latitudes. La fama que tenemos en Latinoamérica y bien ganada por cierto, es que si nos mandan a parar una manifestación contraria al gobierno de turno, sea estudiantil, obrera, gremial, universitaria, de gente rebelde, pero no de enemigos personales, los apaleamos, los abaleamos, los ultrajamos, hasta a las mujeres, y hay que ser un mal hombre, un mal parido, para patear a un indefenso, hombre o mujer. ¿Y eso de ser izquierdista?; miren, hablemos claro, es Washington que nos impuso un catecismo, donde todo el que en nuestras tierras piense a favor de los suyos, de los pobres, de los que no pueden defenderse, se les tilda  de comunistas. Puede ser que un 10% de ellos, no mas, sean marxistas – leninistas. Y, ¿qué pecado es eso; acaso los gringos no se hablan con Rusia y con China?... ¡Ah, ellos si pueden hablar con los comunistas y luego toman Wisky, Vodka o ese Wisky de Arroz chino¡.. ¡Ellos si pueden, pero nosotros No, porque nos teñimos enseguida de rojo, qué huevos¡…  
      
Bueno, por ahora mejor lo dejo allí, aunque lo encuentro imposible en este salón, me  dicen que la CIA tiene orejas muy largas, y resulta que le he prometido a Carter, que no voy a hablar tan mal de los gringos, al menos hasta después que firmemos los tratados (risas… ) 
                      
Vayamos muchachos a comer y a conversar más relajadamente. (Fin de la reunión. 

(Panamá, 6 de febrero- 2012, Archivo Personal preparación de un proyecto de Libro sobre Omar Torrijos)

lunes, 30 de enero de 2012

DEMOCRACIA BURGUESA AL DESNUDO: A PROPÓSITO DE HUMALA

VOZ PROLETARIA.

“La democracia burguesa”, de la que tanto se ufanan los capitalistas y sus amanuenses, es el escenario donde se desnudan todas las miserias y flaquezas políticas de sus “clases dirigentes”, el lugar donde exhiben sin tapujos sus mezquinos intereses de grupo y, sobre todo el engaño y falsas promesas al pueblo que los eligió. V.I. Lenin, refiriéndose a la democracia burguesa, decía: que los hombres en política, siempre serán víctimas necias del engaño propio y de los demás, si detrás de las frases amistosas sobre igualdad, libertad, fraternidad, etc., no saben distinguir los verdaderos intereses de clase a los que representan.

Los defensores de la democracia burguesa, critican furiosamente a los países socialistas como “dictaduras” y se jactan de su “democracia” como el sistema social más avanzado, donde el pueblo soberano elige periódicamente a sus gobernantes. Todo esto no pasa de ser una farsa, como lo señala V. I. Lenin, “La democracia burguesa” siempre será una democracia formal y aparente, una democracia al servicio de un pequeño grupo, la burguesía; frente a la inmensa mayoría del pueblo trabajador.

Goebbels, siniestro Ministro de Propaganda del gobierno Hitleriano, consciente de la naturaleza engañosa de la “democracia burguesa” decía: “miente, miente que algo queda”. Este principio de la política nazi, es aplicado por nuestros políticos criollos. Si no, pruebas al canto: Fujimori, para ganar las elecciones el año 1990, se presenta ante sus electores como un demócrata antineoliberal, exponente del “No al shock”; pero lo primero que hace al llegar al Gobierno, es aplicar un shock traumático y luego cerrar el Congreso y dar inicio a una política neoliberal, más conocida como “Capitalismo Salvaje”, rematando las empresas públicas, aplicando una política de Terrorismo de Estado, de violación sistemática de los derechos humanos e instaurando el régimen más corrupto de nuestra vida republicana. El mismo fenómeno se repite con Alan García, quien en su campaña electoral el año 2006, se presenta como un defensor de los intereses nacionales, promete un Impuesto a las sobreganancias a la Gran Minería, Revisar los TLC, eliminar los services, la libre desafiliación de las AFP, reforma de la Constitución, etc. Una vez en el gobierno, burlándose de sus electores acuñó su conocida frase “en política no hay que ser ingenuos”.

Y ahora, con Ollanta Humala, quien levantó en las pasadas Elecciones las banderas del nacionalismo, y encarnó las protestas y aspiraciones de los sectores mayoritarios del país, especialmente de las capas más pobres de la ciudad y el campo, se repite la misma historia. Humala, gana en primera vuelta, con el apoyo de los sectores más progresistas del Perú. En la segunda, morigera su propuesta y se presenta con una Hoja de Ruta más digerible para los conservadores, pero sin dejar de lado su compromiso con el pueblo que lo eligió, sin embargo, ganada las elecciones y a seis meses de gobierno, tenemos a un Humala, otrora enemigo de la derecha tradicional, a quien la fujimorista Hildebrant tildaba de cachaco, hoy dice que es un hombre inteligente; la dupla ultraderechista Barba Caballero – Rey Rey no le escatiman sus elogios; PPK y Jorge Trelles (a)”nosotros matamos menos”, María Palacios, Mónica Delta y el cacaseno de Aldo Mariátegui, voceros de la derecha y peones mediáticos de la guerra sucia contra “el candidato nacionalista” se muestran complacientes con Humala, a quien Bedoya Reyes, no dudó en señalar que es una “caja agradable de sorpresas”.

¿Qué ha podido pasar para que estos conspicuos voceros de la derecha, se muestren muy complacidos con el ahora Presidente Ollanta Humala? La respuesta es simple, la renuncia de Humala a su propuesta de llevar adelante “La gran transformación”, el pronto olvido de sus promesas electorales, el mantenimiento de la política neoliberal que acentúa nuestra dependencia económica, el saqueo de nuestras riquezas naturales y la sobreexplotación de nuestro pueblo, por parte de las transnacionales.

De esta manera, queda confirmada una vez más la naturaleza engañosa y falaz de la “Democracia Burguesa”; no interesa quién gane, ni las propuestas lanzadas en las campañas electorales; al final “La casa blanca”, la embajada norteamericana, las transnacionales, y la propia burguesía intermediaria, se encargarán de domesticar al nuevo inquilino de Palacio de Pizarro, obligándolo a hincarse de rodillas y cumplir sus órdenes a pie juntillas, con raras excepciones, desde luego, que es justo reconocer, en Latinoamérica, como es el caso de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en el Ecuador, Evo Morales en Bolivia, que desarrollan procesos nacionalistas y de profundo contenido democrático, en sus respectivos países. Es por ello, que no debemos nunca olvidar que la única garantía de liberación de la clase obrera, y de los trabajadores en general, será obra de la Clase Obrera, en alianza con sus aliados naturales, los campesinos pobres, las capas medias y la intelectualidad progresista.

LA JUSTA LUCHA DE UN PUEBLO, CONTRA LA VORACIDAD MINERA
Lenin decía que el imperialismo es el capitalismo agonizante, donde sus principales contradicciones llegan al límite, una de éstas es la contradicción que enfrenta a las transnacionales por las fuentes de materias primas, en la búsqueda del máximo beneficio, apelando al saqueo, al deterioro del medio ambiente, y, ojo, a la corrupción de funcionarios de todo nivel. A contrapelo de la vieja tesis hayista, el imperialismo, con sus transnacionales, no lleva la industrialización a los países pobres, lleva más bien, pobreza extrema… Y esas transnacionales se concentran en las actividades más lucrativas de la economía mundial, y en nuestro caso el oro, que debería servir para impulsar el verdadero desarrollo del país, es usado para enriquecer a unas pocas empresas extranjeras, que en contubernio con el capitalista intermediario, dejan miseria en las provincias de nuestro país.

Yanacocha es la empresa transnacional de explotación de oro más grande de Sudamérica, y con gruesos antecedentes de 18 años de dejar a su paso, como Atila, un medio ambiente estropeado y destruido. Todos recordamos lo que pasó hace 11 años en Choropampa, donde sin tener en cuenta medidas de seguridad y contingencias se derramó 150 kgs. de mercurio, causando más de 70 muertes y un número no calculado de heridos. Eran los últimos meses del gobierno de Fujimori, que permitió la impunidad de estas transnacionales imperialistas.

Yanacocha, que tiene como principal accionista a las empresas Buenaventura y la norteamericana Newman, ahora ha fijado sus tentáculos en una cabecera de cuenca, que en sus adentros mantiene una riqueza en oro, que causaría la envidia de los españoles de la conquista. A este nuevo proyecto de saqueo del oro peruano, la empresa la ha bautizado como “Proyecto Conga”.

En el cumplimiento de este Proyecto, la empresa minera Yanacocha, pretende secar 4 lagunas, y utilizar dos lagunas como rellenos, y ha presentado un Estudio de Impacto Ambiental a su medida. Pero Cajamarca le ha dicho ¡No!, confluyendo en un importante frente en defensa del ecosistema, en defensa de sus recursos naturales y en defensa de su desarrollo. Porque, si bien es cierto que el subsuelo pertenece a todos los peruanos, aunque realmente eso nunca ha sido cierto, el oro está ubicado en esa región, y nunca ha servido como tal, salvo las exiguas regalías que a modo de propina la transnacional deja para la región.
En su lucha por defender sus recursos naturales, su ecosistema y sus fuentes de trabajo, el pueblo de Cajamarca ha creado sus propias organizaciones, además de su Gobierno Regional; y el Ejecutivo está en la obligación de dialogar con esta representación provinciana. Así ha sido antes y así será… El argumento de Valdez, de que el diálogo no puede ser con las organizaciones no elegidas por sufragio, carece de validez. Qué sepamos en las elecciones universales nadie eligió a Valdez. Y lo que sí sabemos es que quienes piensan como Valdez, defendiendo abiertamente a las transnacionales mineras, fueron derrotados en las urnas.

Ollanta Humala, que prometió como candidato dos cosas: priorizar el agua y escuchar y obedecer a los pueblos en su justa lucha, ahora como Presidente, tiene que honrar su palabra y obedecer el justo reclamo. Aquí, no hay medias tinta, ser o no ser, ese el dilema. De lo contrario, todo el castillo de naipes del pretendido nacionalismo que enarboló, se derrumbaría, dejando polvo su proyecto de partido; porque si él cree que la Derecha Tradicional lo va adoptar como su líder, se equivoca de palmo a palmo. La derecha lo usaría en sus propósitos, exprimiéndolo hasta donde pueda, para luego desecharlo al desván de la historia.
LA GRAN CRISIS DEL CAPITALISMO Y LA GUERRA EN CIERNES
A finales de 1951, con motivo de la elaboración del Manual de Economía Política, Stalin hizo algunas observaciones y comentarios a este material de estudio. Y dentro de este paquete de observaciones, abordó el tema de la guerra, señalando la inevitabilidad de ésta mientras exista el imperialismo. Han pasado varias décadas desde esta formulación, y se han sucedido diversas guerras limitadas, y siempre al frente del país agredido ha estado el imperialismo norteamericano; algunos veces solo, otras veces acompañado en la agresión con sus aliados europeos. Estas agresiones se han acelerado después de la desintegración de la Unión Soviética y la extinción del campo socialista.

Hasta ahora en la historia se han dado dos guerras mundiales, guerras iniciadas en los dos casos por un país capitalista. La pregunta que surge, es si están madurando las condiciones para una nueva guerra mundial; y lamentablemente tenemos que responder que sí. EE.UU. está llegando a su límite, se calcula que dentro de algunos años, China superará a EE.UU. como la primera potencia económica del mundo. Y si a esto le agregamos que el principal acreedor de EE.UU. es China, podemos inferir que el dólar corre peligro de ser desplazado como divisa mundial. Ahora mismo, diversos países independientes, como Venezuela, han comenzado a variar la estructura de sus reservas internacionales, en desmedro del dólar y a cambio del oro.
En segundo lugar, las reservas de petróleo propias de EE.UU. tienden a reducirse, y se estima que dentro de algunos años, el consumismo capitalista secará el petróleo que aún queda en este inmenso país. Ante esta realidad, el imperialismo vienen impulsando las guerras con los países petroleros del cercano oriente. Por lo pronto, ya se devoraron a Irak y Libia, y pretenden hacer lo mismo con Siria e Irán, sin contar con Afganistán, cuya amapola ahora también controlan.
En estos tiempos EE.UU. se ha enfrentado a países emergentes pero militarmente no a su nivel. Ahora, en cambio, frente a él la Rusia capitalista ya ha movilizado sus barcos en defensa de Siria, y ha declarado, por boca de Putin, que “EE.UU. quiere vasallos y no aliados”. Dando a entender que Rusia no va a permitir ningún vasallaje. Hay que tener en cuenta que esta Rusia capitalista, es heredera del desarrollo atómico que le dejó la entonces Unión Soviética. Corea del Norte e Irán, la primera con capacidad nuclear, y la segunda en ese mismo camino, se preparan para la guerra desde hace tiempo, saben que la agresión está en camino, y que la única forma de contener al agresor imperialista es dotarse de capacidad nuclear.
A este panorama, se agrega lo más importante, la crisis económica mundial no tiene salida a corto plazo; esto lo ha reconocido la propia primera ministra de Alemania, país que es la primera potencia económica de Europa, pero que está fuertemente endeudada como el resto de los países europeos. El caso de Grecia, España, Irlanda, ya es extremo, pero a este cuadro también se agrega Italia e Inglaterra. Lo propio sucede en EE.UU., que ha tenido que promulgar una norma, que amplía la capacidad de endeudamiento de este país imperialista, pero que no resuelve el problema, sino sencillamente lo posterga como una bomba de tiempo.

La guerra es un medio al que apelan las grandes potencias para resolver sus crisis económicas, pero con la capacidad de daño que tienen estas potencias, la situación adquiere un imagen dramática de lo que le espera al mundo actual. Sin embargo, al imperialismo no le interesa la vida humana; recordemos que fueron ellos los primeros y únicos en arrojar dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles, causando cientos de miles de muertos y cientos de miles de damnificados, y sin hablar del número de mutilados que dejó la barbarie de sus “decisiones” de Estado.

COREA DELNORTE Y KIM JONG IL
Kim Jong-il, Jefe del Partido del Trabajo, falleció el 17 de Diciembre del 2011, dejando un pueblo dolido pero fuertemente unido. Su desaparición física nos deja consternados. Toda Corea del Norte le rindió homenaje y millones de sus hijos le dieron el último adiós a quien consideraron su líder y su guía. Su liderazgo sentó posición frente al Imperialismo norteamericano y a sus aliados europeos, que intentaron amedrentarlo en busca de su capitulación; pero se olvidaron que Kim Jong Il fue un comunista consecuente, hijo del gran Kim Il-Sung.
Corea del Norte, es un país en estado de guerra, amenazado por EE.UU. y por su satélite Corea del Sur, y bloqueado por todo un cerco capitalista, sediento de ahogar a uno de los sobrevivientes del campo socialista. Su heroísmo será reconocido por la historia, y la propaganda imperialista avalada por la ONU y la prensa mercenaria caerá como castillo de naipes, en medio de la grandeza de un país que viene edificando el Socialismo, planificando su desarrollo y armándose hasta los dientes para persuadir a EE.UU. de que cualquier ataque imperialista tendrá como respuesta un misil nuclear al mismo corazón del imperio.

Corea del Norte, es un ejemplo de cómo un país aislado por el cerco capitalista, construye una nueva vida para su pueblo. Después de la traición del revisionismo soviético, encarnado en los traidores de Jruschov y Gorbachov, que destruyeron el socialismo en ese inmenso país, emergen personalidades del comunismo que en condiciones difíciles no capitulan y por el contrario recogen la experiencia de la edificación del Socialismo en tiempos de Stalin, y priorizando el desarrollo de la industria pesada aseguran una vida digna para su pueblo. Y todo se ha logrado bajo la dirección de líderes como Kim Il Sung y Kim Jong Il, conductores del gran Partido Comunista, que en Corea del Norte se llama Partido del Trabajo.
La muerte de Kim Jong Il ha abierto ilusiones en el Imperio, abrigan la esperanza que el nuevo líder, bajo la presión que ejercen los enemigos del socialismo, reoriente el rumbo de la Nueva Corea hacia la propiedad privada y por consiguiente hacia el capitalismo. Es decir, que siga el camino chino. Nosotros, los comunistas peruanos, tenemos confianza que el liderazgo que ejerció Kim Jong Il, sea continuado, y que en la nueva correlación de fuerzas los comunistas coreanos resistan y venzan a un enemigo pérfido y sanguinario, que viene padeciendo la peor crisis de su historia. El Imperialismo es un enemigo peligroso, rodeado de todo un aparato militar y propagandístico; pero sabe que enfrentarse a Corea del Norte es enfrentarse a su sepulturero, y ese solo hecho es un logro de un líder que físicamente ya no está con nosotros, pero que su ejemplo brilla como una estrella que los enemigos del comunismo nunca lograrán apagar.

CADA VEZ MÁS A LA DERECHA
El Presidente del Consejo de Ministros, Oscar Valdez, ha confirmado en su exposición, una hoja de ruta hasta el 2016, y ha enterrado definitivamente las tesis de la “Gran Transformación”, que atrajo el apoyo popular y regional del Perú hacia Ollanta Humala. Recordemos que los discursos y los compromisos que asumió el entonces candidato se sustentaban en ese plan nacional que causó enconó en los grupos de poder que pululan en este país. Y no les faltaba razón, dicho plan de Gobierno, preparado por un grupo de técnicos progresistas, estaba orientado a erradicar la política neoliberal que los últimos gobiernos de turno habían aplicado en nuestro país, generando una de las mayores desigualdades del mundo.
Ahora, Oscar Valdez, a nombre del gobierno, le ha dicho a Humala que el Perú “no está para experimentos ni globos de ensayo”. Es decir, según este neoliberal, el “modelo” aplicado desde Fujimori hasta García no va a cambiarse, va a continuar, pese a quien le pese. Pero, con un añadido, va a mejorar el gasto social, la llamada inclusión social, para evitar convulsiones políticas y contentar a ciertos sectores sociales, que viven en extrema pobreza.
En suma, su modelo autollamado “crecimiento con inclusión social”, no variará las relaciones vigentes con el capital transnacional, y continuaremos sosteniendo una economía exportadora de materias primas, y para contentar a algunos industriales nacionales se estimulará la exportación no tradicional. En lo que respecta al crecimiento del mercado interno, ésta no se basará en una demanda nacida de la gran producción industrial, de un contingente laboral sujeto a normas laborales justas, sino del empleo temporal, de la pensión 65, y de una serie de transferencias del Estado para paliar el hambre y las necesidades de nuestro pueblo.
Oscar Valdez, sacando pecho, en una parte de su discurso nos dice, prácticamente, que luego de 10 años de neoliberalismo el Perú ha triplicado el valor del PBI, además, agrega “nos mantuvimos como una de las economías más dinámicas de la región”. Este señor, que de economía sabe muy poco, debería saber algo de los ciclos económicos, de la diferencia de crecimiento y desarrollo, y de que las altas tasas de la producción interna del país son parte del crecimiento de una región llamada América del Sur, ligada al crecimiento exorbitante de un país emergente llamado China. Pero el día que China se detenga, el Perú, como varios países de buen crecimiento en Sudamérica, entrarán a un colapso, que sólo los salvará su mercado interno, si es que lo tienen.
De otro lado, avizorando lo que será el tratamiento de “Conga si o si”, Oscar Valdez lanza una velada amenaza:
“…actuaremos con firmeza para evitar todo propósito de alterar el orden interno y que afectan el normal desarrollo de las actividades económicas y sociales del país.”
Pero que se puede esperar de un contexto, donde una de las partes, en este caso el Gobierno, bloquea que las organizaciones populares tengan sus representantes en el “Dialogo con el Gobierno”… Para el señor Valdez, antes de dialogar con él, primero tiene que ser funcionario elegido en las urnas. Pero, ¿acaso Oscar Valdez es una autoridad elegida en las urnas?
Por último, el Presidente del Consejo de Ministros, a nombre del Gobierno de Ollanta Humala, expresa “su enérgico rechazo a la decisión de la Comisión Interamericana de demandar al Perú ante la Corte por el caso de los comandos de la operación Chavín de Huántar, considerados héroes por la ciudadanía”. Y después de esta alocución, la bancada fujimorista entra en éxtasis, saludando esta coincidente posición ante un organismo internacional, donde incluso el Perú tiene su representante. Para el Fujimorismo gamberro, Alberto Fujimori es un santo y no un criminal; para el fujimorismo gamberro los derechos humanos son una cojudez, y no un derecho elemental del ser humano; Para el fujimorismo gamberro, los crímenes de La Cantuta, de Barrios Altos, y las ejecuciones extrajudiciales en la mansión de la embajada japonesa, nunca han existido. De qué se araña el Gobierno y sus nuevos aliados, si lo único que solicita la Comisión Interamericana, es que el Estado peruano, resuelva en el fuero civil la responsabilidad de crímenes de lesa humanidad. Señor Oscar Valdez, en materia de derechos humanos ni en ningún delito, no puede haber espíritu de cuerpo; y menos recibir la bendición de un gobierno que se reclamo nacionalista para recibir el voto popular, y se autodenominó enemigo de la corrupción y de la injusticia… O acaso es tan difícil ser derecho…

LAS IZQUIERDAS FRENTE AL NUEVO GOBIERNO
En una ocasión, en una conferencia que daba el cc. José Sotomayor Pérez, un asistente le preguntó, ¿cuál es la diferencia entre un militante marxista leninista y un revisionista?, y él respondió: la capacidad de crítica. Y esa verdad meridiana que nos diferencia del revisionismo se dio a notar en la campaña electoral. Si bien es cierto que Ollanta Humala y el Partido Nacionalista Peruano encarnaba el sentir de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, también es cierto que mostraba debilidad en las propuestas y hacía concesiones. Y esa dualidad, propia de la burguesía nacional, se hizo sentir durante el largo camino que recorrió para llegar a palacio de gobierno. Y la socialdemocracia y sus hermanos gemelos los revisionistas, nunca aportaron con ninguna crítica u observación, siempre y en todo momento asintieron la línea política que marcaba Humala y sus asesores. Ahora, han pasado 6 meses de un gobierno que dijo representar el anhelo de cambio de nuestro pueblo, y no se le ha tocado ni el pelo al capitalismo salvaje que los neoliberales implementaron en el Perú, sembrando pobreza y miseria.
Los cientos de miles de trabajadores despedidos por el fujimorismo, siguen pidiendo que se les haga justicia; los cientos de miles de afiliados a la AFP, siguen esperando que se modifique la legislación de estas entidades parasitarias, que nunca pierden cuando las cotizaciones se vienen abajo, que mantienen las tasas de comisiones más altas del mercado; que paradójicamente los trabajadores no tienen ningún representante en los Directorios; que no pueden sacar sus fondos pues éstos gozan de intangibilidad. Que los cientos de miles de pequeños empresarios, trabajadores y público en general continúan sido víctimas del sistema crediticio. Que los services y el régimen CAS siguen campeando en el sector privado y público. Los puertos, los aeropuertos siguen en concesión de extranjeros; El Consorcio Camisea no suelta el lote 88, y siguen haciendo de las suyas en la venta del gas. Y el BCRP, mantiene dólares que se deprecian en vez de haberlos cambiado por oro, reestructurando las reservas internacionales del Perú. Las mineras, como Yanacocha, siguen teniendo el apoyo del Gobierno en sus nada santas actividades de lucro, al margen de los pueblos donde se encuentran los metales.
La izquierda, que ha compartido el gobierno y el parlamento, es timorata frente a la política nada nacionalista del actual gobierno, y tiene responsabilidad en que no se haya creado hasta ahora el Frente Único de la Izquierda peruana, como contrapeso a una Derecha que ha rodeado a Humala. Y también es responsable, quienes desde la CGTP, organizan marchas de apoyo a un gobierno que nació torcido, y que incluso, después de que Humala se pronunció a favor de las mineras y después que “despidió” a los más “progresistas” de su gobierno, nombrando a una corte de neoliberales, al mando de un militar autoritario, la Central persiste renovando su apoyo, no quedando nada de su independencia de clase, y postrándose a los compromisos y favores que el revisionismo recibe.
La izquierda peruana, tiene que recapacitar, ejercitar una valiente autocrítica, unificarse bajo una plataforma concreta, y emprender acciones para exigir a este gobierno el cumplimiento de sus compromisos ante el pueblo. Es la hora de la unidad, y en este nuevo periodo político todos los sectores progresistas tienen un lugar en la defensa de los intereses de las masas populares y en la lucha por nuestra segunda independencia. 

 Partido Comunista Peruano Reconstituido

miércoles, 25 de enero de 2012

Los casos de Alan Gross y de los Cinco Cubanos.

Es posible un cambio en las relaciones entre La Habana y Washington. Estados Unidos levantó todas las restricciones relativas a los viajes de los cubanos-estadounidenses a la isla y las remesas destinadas a las familias. Al mismo tiempo, el gobierno cubano favorece el establecimiento de pequeñas empresas privadas. Esta realidad abre el camino al fortalecimiento de los vínculos entre ambas comunidades, y más precisamente –como subrayó un observador- a «un flujo de capital de Estados Unidos hacia Cuba».

No obstante, por un lado el caso de Alan Gross, arrestado el 3 de diciembre de 2009, y por otro lado el de los Cinco Cubanos, representan un obstáculo mayor a la mejora de las relaciones.

¿Quién es Alan Gross?

Alan Gross es un ciudadano estadounidense de Potomac, Maryland, de confesión judía, de 61 años, que trabaja para el gobierno de Estados Unidos. Es un empleado de la Development Alternative, Inc (DAI), subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), la cual a su vez depende del Departamento de Estado. En diciembre de 2009, cuando Gross estaba a punto de salir de Cuba con una simple visa turística –en lo que constituía entonces su quinto viaje del año– los servicios de seguridad lo detuvieron en el aeropuerto internacional de La Habana. Una investigación había permitido establecer vínculos estrechos entre él y la oposición interna al gobierno cubano, a la cual distribuía computadoras portátiles y teléfonos satelitales, en el marco de un programa del Departamento de Estado de «promoción de la democracia en Cuba». [1]

Experto en tecnología de comunicación de larga distancia, Gross dispone de una gran experiencia en este campo. Ha trabajado en más de cincuenta naciones y ha elaborado sistemas satelitales de comunicación durante las intervenciones militares estadounidenses en Irak y Afganistán para eludir los canales controlados por las autoridades locales. [2]

La posesión de un teléfono satelital está rigurosamente prohibida en Cuba por razones de seguridad nacional. Por otra parte, el sector de las telecomunicaciones es un monopolio del Estado en Cuba y está prohibida cualquier competencia. [3]

¿Ayuda a la comunidad judía de Cuba?

El Departamento de Estado estadounidense, que exige la liberación del detenido, afirma que «Gross trabaja para el desarrollo internacional y viajó a Cuba para ayudar a los miembros de la comunidad judía de La Habana a conectarse con otras comunidades judías del mundo». Según Washington, las actividades de Gross eran legales y no han violado la legislación cubana. [4]

En octubre de 2010, con ocasión de la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Arturo Valenzuela, secretario de Estado asistente para los Asuntos Interamericanos, se entrevistó con Bruno Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores, a propósito de Gross. Se trataba entonces del más importante encuentro diplomático entre representantes de ambas naciones desde el inicio de la era Obama.[5]

La familia de Alan Gross también aseguró que sus frecuentes viajes a la isla se destinaban a permitir que la comunidad judía de La Habana pudiera conseguir acceso Internet para poder comunicarse con los judíos del mundo entero. [6] Su abogado, Peter J Kahn, ratificó esas palabras: «Su labor en Cuba no tenía nada que ver con la política, sino que simplemente se proponía ayudar a mejorar la vida de los miembros de la pequeña, pacífica y no disidente comunidad judía en ese país».[7]

Seguramente Gross tenía contactos con algunos miembros de la comunidad judía en Cuba, aunque la propia comunidad judía de La Habana contradice la versión oficial de Estados Unidos y de la familia de Gross. En efecto, la comunidad afirma que no conoce a Alan Gross y que nunca se ha reunido con él a pesar de sus cinco estancias en Cuba en 2009. Adela Dworin, presidenta del Templo Beth Shalom, rechazó las afirmaciones de Washington: «Es lamentable […].Lo más triste es que se haya querido involucrar a la comunidad judía de Cuba, que es totalmente ajena».

Por su parte Mayra Levy, portavoz del Centro Hebraico Sefardí, aseguró que ignoraba quién era Gross y que éste jamás se había presentado a su institución. La Agencia estadounidense Associated Press señala por su parte que los «líderes de la comunidad judía de Cuba negaron que el contratista estadounidense Alan Gross […] hubiera colaborado con ellos». [8] Del mismo modo, la Agencia Telegráfica Judía precisa que «los principales grupos judíos de Cuba han desmentido cualquier contacto con Alan Gross y cualquier conocimiento de su programa». [9]

El reverendo Odén Marichal, secretario del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), que agrupa las instituciones religiosas cristianas así como a la comunidad judía de Cuba, ha ratificado esta posición durante una reunión con Peter Brennan, coordinador de los Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado. Con ocasión de la Asamblea general de las Iglesias de Cristo de Estados Unidos en Washington, en noviembre de 2010, el líder religioso refutó las alegaciones de Gross. «Lo que sí dejamos bien claro es que la comunidad hebrea de Cuba, que es miembro del Consejo de Iglesias de Cuba, nos dijo: ‘Nosotros jamás tuvimos relación con ese señor, jamás nos trajo equipo de ninguna clase. Negaron cualquier relación con Alan Gross'». [10]

En efecto, la pequeña comunidad judía cubana, lejos de estar aislada, está perfectamente integrada en la sociedad y mantiene las mejores relaciones con las autoridades políticas de la isla. Fidel Castro, aunque se muestra sumamente crítico con respecto a la política israelí en los territorios ocupados, declaró al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg que «nadie ha[bía] sido tan difamado como los judíos» en la historia. «Fueron rechazados de su tierra, perseguidos y maltratados en todo el mundo. Los judíos tuvieron una existencia mucho más dura que la nuestra. No hay nada que pueda compararse con el Holocausto», añadió. [11]

El presidente cubano Raúl Castro participó en la ceremonia religiosa de Hanuka –Fiesta de las Luces– en la sinagoga Shalom de La Habana en diciembre de 2010, la cual se transmitió en directo por la televisión cubana y fue primera plana del diario Granma. Aprovechó la ocasión para saludar a «a comunidad hebrea de Cuba y la fabulosa historia del pueblo hebreo».[12]

Por otra parte, la comunidad judía cubana dispone de todas las facilidades tecnológicas necesarias para comunicarse con el resto del mundo, gracias a la ayuda que proporcionan otras entidades judías internacionales como el Benai Brith and the Cuban Jewish Relief Project, el Canadian Jewish Congress (CJC), la World ORT, el Joint Distribution Committee (JDC) o el United Jewish Committee (UJC), con el acuerdo de las autoridades cubanas. [13]

Arturo López-Levy, secretario de Bnai Brith en la Comunidad Judía Cubana entre 1999 y 2001 y actualmente profesor de la Universidad de Denver, también se muestra escéptico a propósito de la versión estadounidense sobre el caso Gross. Al respecto, afirma lo siguiente:

"Gross no fue arrestado porque sea judío ni por sus supuestas actividades de ayuda tecnológica a la comunidad judía cubana, que ya disponía de un laboratorio informático, de correos electrónicos y de acceso a Internet antes de su llegada a La Habana. [Los judíos de Cuba] no se reúnen en una sinagoga para conspirar con la oposición política pues ello pondría en peligro la cooperación con el gobierno que es necesaria para las actividades como el programa de emigración a Israel, el proyecto de Derecho de Nacimiento, mediante el cual jóvenes judíos cubanos viajan a Israel cada año, o para tratar de la ayuda humanitaria. Para proteger lo más importante, se apartan todo lo posible de los programas de injerencia política estadounidenses en los asuntos internos cubanos. Gross viajó a Cuba no para trabajar con alguna organización judía sino para la USAID".[14]

Por su parte Wayne S. Smith, embajador estadounidense en Cuba entre 1979 y 1982 y director del Programa «Cuba» del Centro de Política Internacional de Washington, señala que «Gross, en otras palabras, estaba implicado en un programa cuyas intenciones son claramente hostiles a Cuba ya que el objetivo es nada menos que el cambio de régimen». [15]

Actividades ilegales según las autoridades cubanas

Por parte de las autoridades cubanas, la versión oficial no ha convencido y Gross es sospechoso de actividades de espionaje y de subversión interna. [16] Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, afirmó que el ciudadano estadounidense había violado la legislación del país. «Él violó leyes cubanas, la soberanía nacional, cometió delitos que en Estados Unidos son muy, muy castigados». [17]

En efecto, el empleado de la USAID proporcionaba equipos tecnológicos altamente sofisticados. La distribución y el uso de teléfonos satelitales están reglamentados en Cuba y está prohibido importarlos sin autorización. Por otra parte, el Artículo 11 de la Ley 88 cubana estipula que «El que, para la realización de los hechos previstos en esta Ley, directamente o mediante tercero, reciba, distribuya o participe en la distribución de medios financieros, materiales o de otra índole, procedentes del Gobierno de Estados Unidos de América, sus agencias, dependencias, representantes, funcionarios o de entidades privadas, incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años».[18]

Este rigor no es específico de la legislación cubana. En efecto, la ley estadounidense prevé sanciones similares para este tipo de delitos. La Ley de Registro de Agentes Extranjeros (Foreign Agents Registration Act) sanciona a todo agente no registrado por las autoridades que «en Estados Unidos solicita, recolecta, proporciona o gasta contribuciones, préstamos, dinero u otro objeto de valor en su propio interés», con una pena de cinco años de prisión y una multa de 10.000 dólares.[19]

La legislación francesa también sanciona este tipo de actuación. Según el Artículo 411-8 del Código Penal, «el hecho de ejercer, por cuenta de una potencia extranjera, de una empresa u organización extranjera o bajo control extranjero o de sus agentes, una actividad con el objetivo de conseguir o proporcionar dispositivos, informaciones, procedimientos, objetos, documentos, datos informatizados o ficheros cuya explotación, divulgación o reunión tengan la naturaleza de atentar contra los intereses fundamentales de la nación se castiga con diez años de cárcel y 150.000 euros de multa». [20]

El 4 de febrero de 2011, el fiscal de la República de Cuba acusó formalmente a Alan Gross de «actos contra la integridad y la independencia de la nación», y pidió una pena de veinte años de cárcel. El 12 de marzo de 2011, Gross recibió finalmente la sentencia de quince años de prisión tras su juicio. [21] El abogado defensor, Peter J. Kahn, lamentó que su cliente estuviera «atrapado en el medio de una larga disputa política entre Cuba y Estados Unidos».[22]

El New York Times recuerda que Gross «fue arrestado en diciembre pasado durante un viaje a Cuba en el marco de un programa semiclandestino de la USAID, servicio de ayuda extranjera del Departamento de Estado destinado a socavar al gobierno de Cuba». El diario neoyorquino subraya también que «las autoridades estadounidenses han reconocido que el señor Gross entró en Cuba sin visa en regla, y han declarado que distribuía teléfonos satelitales a disidentes religiosos». [23]

Desde 1992 y la adopción de la ley Torricelli, Estados Unidos admite abiertamente que su objetivo con respecto a Cuba es un «cambio de régimen» y uno de los pilares de esta política consiste en organizar, financiar y equipar a una oposición interna. [24]

La USAID, encargada de la administración de este plan, admite que financia a la oposición cubana en el marco de este programa. Según la Agencia, para el año fiscal 2009, la suma de la ayuda destinada a los disidentes cubanos se elevó a 15,62 millones de dólares. En total, desde 1996, se han dedicado 140 millones  de dólares al programa destinado a derrocar al gobierno cubano. «La gran mayoría de esta suma se destina a individuos que se encuentran en Cuba. Nuestro objetivo es maximizar la suma del apoyo del cual se benefician los cubanos en la isla». [25]

La organización gubernamental enfatiza también el siguiente punto: «Hemos formado a centenares de periodistas en un periodo de diez años cuya labor ha aparecido en grandes medios de comunicación internacionales». Formados y estipendiados por Estados Unidos, responden ante todo a los intereses de Washington, cuyo objetivo es un «cambio de régimen» en la isla. [26]

Desde un punto de vista jurídico, esta realidad ubica de hecho a los disidentes que aceptan los emolumentos ofrecidos por la USAID en una situación de agentes al servicio de una potencia extranjera, lo que constituye una grave violación del código penal en Cuba. La Agencia es consciente de esta realidad y se limita a recordar que «nadie está obligado a aceptar o formar parte de los programas del gobierno de Estados Unidos». [27]

Judy Gross, la esposa de Alan Gross, fue autorizada a visitarlo en prisión por primera vez en julio de 2010. [28] Aprovechó la ocasión para transmitir un correo al presidente cubano Raúl Castro. Expresó su arrepentimiento y pidió disculpas por los actos de su marido. «Reconozco hoy que el gobierno cubano no aprecia el tipo de trabajo que Alan hacía en Cuba. Su intención nunca ha sido dañar a su gobierno».[29]

Judy Gross acusa al Departamento de Estado de no haber explicado a su esposo que sus actividades eran ilegales en Cuba. «Si Alan hubiera sabido que algo le pasaría en Cuba, no habría hecho eso. Pienso que no lo han informado claramente de los riesgos». [30]

¿Una salida de la crisis ?

Obviamente Groos violó la ley. No hay dudas al respecto. Por otra parte no parece que haya ocasionado un verdadero perjuicio y su encarcelamiento no beneficia en nada a Cuba. En cambio su liberación podría mejorar sensiblemente las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, sobre todo si Gross pidiese disculpas por sus actos.

El asunto Gross-USAID parece vinculado a la suerte de los cinco agentes cubanos condenados a severas penas de prisión en Estados Unidos y encarcelados desde 2008. Igual que Estados Unidos, que señaló que no ocurrirá ningún cambio sustancial mientras no se solucione el caso de Gross, las autoridades cubanas también parecen renuentes a cualquier acercamiento mientras los Cinco Cubanos permanezcan en prisión. Después de una serie de atentados con bombas contra los centros turísticos de La Habana, el gobierno cubano envió a los cinco agentes para que se infiltraran en los grupos terroristas anticastristas de Florida y recogieran información sobre sus planes. La idea era entregar después dicha información al FBI para que pudiera neutralizar a los grupos terroristas. En junio de 1998 tuvo lugar en La Habana un encuentro de varios días entre representantes del FBI y las autoridades cubanas. Se entregaron casi 42 informes al FBI. Entonces las autoridades cubanas esperaban que Estados Unidos actuara contra los terroristas, pero no ocurrió nada de eso. Poco después el FBI arrestó a los cinco agentes cubanos, es decir, encarcelaron a los que proporcionaron las pruebas en vez de a los terroristas. Los Cinco Cubanos fueron «juzgados» y declarados culpables. El juicio fue un escándalo. La fiscalía no tenía pruebas, por esa razón acusó a los Cinco de «conspiración» para cometer actos ilegales (cargo que no requiere pruebas, basta con convencer al jurado). Además los juzgaron en Miami, donde el sentimiento anticastrista está tan exacerbado (véase el caso de Elián González) que resultaba imposible reunir un jurado imparcial. Los abogados de la defensa solicitaron una deslocalización del juicio pero, contra toda previsión, se la denegaron.

El caso de Gerardo Hernández, acusado de «conspiración» de asesinato –en relación con la destrucción por el ejército cubano de dos aviones de la organización anticastrista «Hermanos al Rescate» en febrero de 1996- y condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años, es sin lugar a dudas el peor de todos. El hecho de que no se pudiera presentar ninguna prueba que demostrara su implicación no fue importante para el jurado. Gerardo sigue tras las rejas, a veces en aislamiento, y después de tantos años todavía no le han autorizado a ver a su mujer ni una sola vez.

Esta injusticia contradice la fama de Estados Unidos de estar al servicio de la ley. Hay que encontrar una solución. El mantenimiento en prisión de esas personas después de tantos años, sin ninguna prueba que las incrimine salvo el hecho de ser agentes sin registrar de una potencia extranjera, es digno de la Guerra Fría (una práctica injustificable incluso en aquella época). Ahora, después de más de dos décadas del final de la Guerra Fría, mientras aparece una oportunidad sin precedentes de instaurar una nueva relación entre Cuba y Estados Unidos, esta detención es moralmente injustificable y singularmente contraproducente. Ya es hora de emprender un proceso de revisión de todos esos casos y permitir a esas personas que se reúnan con sus familias. Uno de ellos, René González, ya fue liberado tras cumplir su pena. Todavía tiene que cumplir una condena de tres años de libertad condicional. Por increíble que parezca, no le han autorizado el regreso a Cuba para encontrarse con su esposa, a la que no ve desde hace más de una década. Permitirle regresar a Cuba debería ser la primera decisión a tomar en este proceso de reconciliación. Si Estados Unidos decide actuar con respecto a los Cinco Cubanos, naturalmente Cuba también deberá liberar a Alan Gross para que se reúna con su familia.

Conviene señalar que el propio Alan Gross sugirió una iniciativa de ese tipo, «Cuando se enteró del reciente intercambio de Gilad Shalit (el soldado israelí) por más de 1.000 palestinos encarcelados (Gross) expresó su idea de que Estados Unidos y cuba podían hacer lo mismo con respeto a él y los Cinco Cubanos», explicó el rabino David Shnever que había visitado a Gross en La Habana. [31]

Notas

[1] Jeff Franks, «Scenarios-U.S. Contractor Jailed in Cuba Still in Limbo», Reuters, 24 de octubre de 2010.

[2] Phillip J. Crowley, «Statement on Anniversary of Alan Gross’ Incarceration in Cuba», U.S. Department of State, 3 de diciembre de 2010; Saul Landau, «The Alan Gross Case», Counterpunch, 30 de julio de 2010. http://www.counterpunch.org/landau07302010.html (sitio consultado el 18 de febrero de 2011).

[3] Ibid.

[4] Phillip J. Crowley, «Statement on Anniversary of Alan Gross’ Incarceration in Cuba», op. cit.

[5] Paul Haven, «U.S., Cuban Diplos Met About Jailed U.S. Man», The Associated Press, 18 de octubre de 2010.

[6] Anthony Broadle, «Exclusive: American Held in Cuba Expresses Regret to Raul Castro», Reuters, 24 de octubre de 2010.

[7] Juan O. Tamayo, «Pedirán 20 años de cárcel para Gross», El Nuevo Herald, 5 de febrero de 2011.

[8] Andrea Rodríguez, «Judíos niegan haber colaborado con Alan Gross», The Associated Press, 2 de diciembre de 2010.

[9] Jewish Telegraphic Agency, «Cuba to Seek 20- Year Prison Term for Alan Gross», 6 de febrero de 2011.

[10] Andrea Rodríguez, «EEUU pide Iglesias de Cuba interesarse por contratista preso», The Associated Press, 2 de diciembre de 2010.

[11] Jeffrey Goldberg, «Castro: ‘No One Has Been Slandered More Than the Jews’», The Atlantic, 7 de diciembre de 2010. http://www.theatlantic.com/international/archive/2010/09/castro-no-one-has-been-slandered-more-than-tthe-jews/62566/ (sitio consultado el 18 de febrero de 2011).

[12] The Associated Press, «Raúl Castro Celebrates Hanukkah With Cuban Jews»; Juan O. Tamayo, «Raul Castro asiste a fiesta de Janucá en sinagoga de La Habana », El Nuevo Herald, 6 de diciembre de 2010.

[13] Comunidad Hebrea de Cuba, «Quienes ayudan». http://www.chcuba.org/espanol/ayuda/quienes.htm (sitio consultado el 18 de febrero de 2011).

[14] Arturo López-Levy, «Freeing Alan Gross: First Do No Harm», Agosto de 2010. http://www.thewashintonnote.com/archives/2010/08freeing_alan_gr/ (sitio consultado el 18 de febrero de 2011).

[15] Wayne S. Smith, «The Gross Case and the Inanity of U.S. Policy», Center for International Policy, marzo de 2011. http://ciponline.org/pressroom/articles/030411_Smith_Intelligence_Brief_Gross.htm (sitio consultado el 18 de febrero de 2011).

[16] Paul Haven, «U.S. Officials Ask Cuba to Release Jailed American», The Associated Press, 19 de febrero de 2010.

[17] Andrea Rodríguez, «Contratista de EEUU violó soberanía de Cuba, dice alto dirigente», The Associated Press, 11 de diciembre de 2010.

[18] Ley de protección de la independencia nacional y la economía de Cuba (LEY N˚. 88), Artículo 11.

[19] U.S. Code, Title 22, Chapter 11, Subchapter II, § 611, iii <<Definitions>>, § 618, a, 1 <<Violations; false statements and willful omissions>>.

[20] Code Pénal, Partie législative, Livre, Titre Ier, Chapitre I, Section 3, Article 411-8.

[21] William Booth, «Cuba Seeks 20 Year Jail term for Detained American», The Associated Press, 4 de febrero de 2011.

[22] Paul Haven «Cuba Seeks 20-Year Jail term for Detained American», The Associated Press, 4 de febrero de 2011.

[23] Ginger Thompson, «Wife of American Held in Cuba Pleads for His Release and Apologizes to Castro», The New York Times, 24 de octubre de 2010.

[24] Cuban Democracy Act, Titre XVII, Article 1705, 1992.

[25] Along the Malecon, «Exclusive: Q & A with USAID», 25 de octubre de 2010. http://alongthemalecon.blogspot.com/2010/10/exclusive-q-with-usaid.html (sitio consultado el 26 de octubre de 2010); Tracey Eaton, «U.S. government aid to Cuba is the spotlight as contractor Alan Gross marks one year in a Cuban prison», El Nuevo Herald, 3 de diciembre de 2010.

[26] Ibid.

[27] Ibid.

[28] Jessica Gresko, «U.S. Man Jailed in Cuba Can Call Home More Often», The Associated Press, 26 de octubre de 2010.

[29] Anthony Boadle, «Exclusive: American Held in Cuba Expresses Regret to Raul Castro», op. cit.; Jeff Frank, «Factbox: Jailed U.S. Contractor, Sour U.S.-Cuba Relations», Reuters, 24 de octubre de 2010.

[30]Anthony Boadle, «Exclusive: American Held in Cuba Expresses Regret to Raul Castro », op. cit., EFE, «EEUU no negocia liberación de Alan Gross», 8 de febrero de 2011.

[31] Agence France Presse, «Contratista de EE UU en Cuba sugiere intercambio de espías», 8 de noviembre de 2011.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. Contacto: Salim.Lamrani@univ-mlv.fr 

Diplomático de profesión, Doctor de la Universidad de George Washington, Wayne S ; Smith es profesor en la Universidad Johns Hopkins de Washington y Director del Proyecto Cuba del Centro de Política Internacional. De 1979 a 1982, fue jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba. Es autor de varios libros sobre Cuba entre los cuales se encuentra The Closest of Enemies (New York: W. W. Norton, 1987).

En inglés: http://cipcubareport.wordpress.com/2012/01/17/the-cases-of-alan-gross-and-the-cuban-five/