domingo, 30 de noviembre de 2014

“La ciudad de los pobres”.

La ciudad de los pobres fue el título de un libro publicado por el sociólogo Raúl Leis en 1979. Pocos años después Alvaro Uribe, arquitecto y urbanista, daría a conocer su libro La ciudad fragmentada. Ambos títulos se referían a la ciudad de Panamá, las terribles contradicciones y las desigualdades sociales que la caracterizan. Además, estos autores y otros, presentan los mecanismos mediante los cuales unos pocos especuladores (banqueros, comerciantes y políticos) se organizan para convertir la capital en una “vaca lechera” que da grandes dividendos.
La ciudad de Panamá, ubicada en el distrito del mismo nombre, tiene una población de 600 mil habitantes. Los distritos de Panamá y San Miguelito que forman el área Metropolitana tienen una población que rebasa el millón de habitantes. La ciudad y sus áreas colindantes crecen en el marco de una lógica caótica que sólo se entiende si se observa como los especuladores se hacen millonarios en períodos muy cortos.
Leis lo planteaba en forma muy acertada: Mientras más pobres hay en la ciudad, más oportunidades hay de corromper todas las instancias gubernamentales y acumular enormes fortunas. Uribe era aún más concreto: El crecimiento de la ciudad valoriza las tierras y quienes son dueños de las mismas se convierten en millonarios rapidamente. 
Desde la fundación de la República (1903) la política en torno a la ciudad de Panamá ha tenido como objetivo único enriquecer los grupos que monopolizan las tierras urbanas y controlan las políticas públicas. Quizás la única excepción fue el presidente Belisario Porras (1912-1924) quien urbanizó La Exposición y Bella Vista.
El problema no es reconstruir la historia. Es cierto, hay que denunciar ese pasado corrupto, al servicio de especuladores, en combinación muchas veces con el crimen organizado. Más importante, sin embargo, es aclarar el presente para definir políticas hacia el futuro. En la actualidad, la ciudad de Panamá se encuentra pasando por un período de transformaciones en su infraestructura vial, de servicios y distribución demográfica.
Los 15 kilómetros del nuevo Metro revolucionaron el transporte público en un sector vital de la ciudad. Pronto la segunda línea cubrirá otros 21 kilómetros. Después sigue la Línea 3 con 28 kilómetros más. Sin embargo, el Metro no está diseñado para contribuir a la solución de los problemas estructurales del área metropolitana.
Los estudios se limitaron a la cuestión financiera. ¿Cuánto puede generar esta inversión a corto y mediano plazos? No se planteó la pregunta de ¿cómo podía la inversión de varios miles de millones de dólares resolver los problemas urbanos y, sobre todo, como podía contribuir a mejorar la calidad de vida de los panameños?
La ciudad de Panamá tiene una red vial desordenada y sin aparente solución. Muchos urbanistas dicen que está colapsada. Esto se debe a las políticas corruptas de beneficiar algunos pocos especuladores a costilla de un millón de capitalinos. Las líneas del Metro podrían contribuir a solucionar el desorden, sin embargo, las mismas tienen otra lógica.

Las autoridades anunciaron recientemente que habilitarán el llamado ‘Corredor de los Pobres’ que va de Pedregal (en el este de la ciudad, vecino de Tocumen y su aeropuerto internacional) a Chilibre (camino a la ciudad de Colón), pasando por el norte del populoso distrito de San Miguelito. Con esta válvula de oxígeno se aliviará un poco los problemas de quienes transitan por ese sector. 
Complementará la Línea del Metro y el Corredor Norte, así como la avenida Domingo Díaz.
Pero el medio millón de habitantes que viven en esa área seguirán sufriendo las consecuencias de una falta total de planificación y orden urbano. Habrá más crimen organizado, inundaciones en la temporada de lluvia, falta de transporte público, de servicios de aseo, de educación, salud y vivienda.
La ciudad de Panamá no cuenta con aceras, avenidas, alumbrado nocturno y, aunque parezca mentira, no tiene un sistema de numeración de casas y edificios. Las autoridades se peguntan ¿para qué? Darle calidad de vida a los ciudadanos asfixia a quienes hacen negocios. 
Las autoridades pueden resolver el problema del ordenamiento territorial de la ciudad de Panamá si leen a Leis y Uribe y se preocupan menos de las ofertas deshonestas que están acabando con la capital. Con cinismo hablan de turismo: Hace varias décadas destruyeron las playas sobre el Pacífico. También barrieron con los manglares que drenaban las aguas producidas por las lluvias y ofrecían albergue a una rica biodiversidad.

Marco A. Gandásegui, hijo

¡Que generosos!

El hecho que Juan Carlos Varela, no haya ordenado por lo menos la suspensión de las actividades del Programa de Ayuda Nacional (PAN) antes de la elección del contralor que la oligarquía decidió escoger, nos da la medida que aquí nada cambiará a menos que mediante un cabildo abierto este pueblo recupere su soberanía e independencia, asumiendo la facultad que le confiere el Articulo 2 de la Constitución Nacional.
 
Con una sola excepción, esa asamblea que definitivamente tenemos que propiciar que sea disuelta por completo porque todos sus actos están encaminados solo a su propio beneficio,  vimos como el contralor y la sub-contralora fueron  ratificados porque en realidad ya habían sido escogidos.
Todos sabemos que salvo una u otra excepción, cuyo número no excede los cinco dedos de una mano, no existe uno solo que no haya recibido del PAN para pagar su campaña política o adquirir votos mediante sobornos, el clientelismo y el populismo más obsceno,  por no haber sido representantes ni diputados en el pasado quinquenio.
Todos estamos claros que el Panameñismo actual, así como el PRD son meras caricaturas de lo que fueron en el pasado y que allí nadie se mueve si no hay un sobre, un maletín o un “suéltame” para emitir un voto en pro o en contra de una propuesta o una ratificación.
Quienes reprochamos y hemos combatido por años la corrupción en este país, estamos obligados a iniciar la convocatoria de un Cabildo Abierto para expulsar del poder a quienes están allí gracias a un sistema perverso que corrompió a este pueblo. 
A quienes no tienen perdón humano ni divino, porque aprobaron leyes, dictaron y siguen  dictando  decretos  y  manejan  fondos, que despojan  de sus derechos a los más desposeídos.
A quienes prefieren hacer puentes, avenidas y  calles, que usar ese dinero para  facilitar medicinas, hospitales y atención médica a los más desposeídos, o impulsar el agro y la industria local de abastecimiento para abaratar la comida, y prefieren dejar a la intemperie  a quienes no tienen un techo porque ni una casa porque esas tierras se las repartieron los corruptos, y que  como no los ven,  no existen.
Cárcel e inhabilitación perpetua para estar en la política  a quienes destruyeron y siguen demoliendo las instituciones republicanas de este país, y para quienes con su continuismo pretenden socavar nuestra soberanía, nuestra nacionalidad y a nuestra clase obrera con programas de extranjerización de empleo que conspiran contra el país.
A este país no lo salva nadie sino el pueblo.  Tenemos y estamos obligados antes de convocar a una asamblea constituyente originaria, pero antes tenemos que propiciar un cabildo abierto para disolver esa asamblea, expulsar a todos los magistrados de la corte suprema, y empezar  meter presos a jueces y fiscales cuyo único objetivo ha sido el enriquecimiento injusto.
Tenemos un pueblo esclavo de la ignorancia, de la codicia y la indiferencia. Y vale traer a colación la célebre frase pronunciada por Bolívar en su Discurso de Angostura que reza:   “ La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia.”
Solo el pueblo salva al pueblo, y no debe haber paz para el gobierno mientras no haya justicia para el pueblo. Todo lo robado tienen que devolverlo y ser inhabilitados de por vida para participar en la política, no la estupidez hecha de darle un segundo aire a quienes se les demostró ganaron una elección con trampa.
Que generosos y probos, aparecieron anoche  los diputados del PRD,  CD y el Panameñismo al momento de consignar sus votos… por el contralor de la oligarquía panameña y financista de la campaña del actual ocupante del palacio de las garzas que dejaron de chillar cuando el otro salió para el Parlacen a  refugiarse….
Licdo.EvansA.Loo Abogado

jueves, 20 de noviembre de 2014

II Congreso por la Soberanía.

Marco A. Gandásegui, hijo

En el marco del cincuentenario de la gesta heroica del 9 de enero de 1964, la Universidad de Panamá convoca al II Congreso por la Soberanía que se inaugurará mañana viernes, 21 de noviembre, a las 8:30am en el Paraninfo de la Universidad de Panamá. La clausura será el sábado, 22 de noviembre, a las 4pm. El encuentro será oportunidad para hacer un balance de los avances realizados por el pueblo panameño con relación a la soberanía nacional. Igualmente, se pasará revista de la situación actual, así como los retos que nos presenta el futuro.

El I Congreso por la Soberanía se realizó en febrero de 1964 en medio del fervor patriótico creado por la gesta del 9 de enero y por el sacrificio de los mártires caídos en el enfrentamiento desigual con las tropas norteamericanas acantonadas en la llamada ‘Zona del Canal’. El primer Congreso, realizado en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, reunió a numerosas organizaciones de todo el país bajo la co-presidencia del doctor Jorge Illueca, entonces dirigente del Colegio Nacional de Abogados, y del profesor Víctor Avila, entonces secretario general de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP). 
 
El II Congreso tendrá seis comisiones de trabajo. Abarcarán temas de actualidad de gran importancia como el Canal de Panamá, las relaciones entre Panamá y EEUU, la realidad nacional, cultura e identidad nacional, seguridad nacional y los problemas socio-económicos del país. Cada Comisión aceptó ponencias de todos los interesados en presentar sus propuestas. En las sesiones los presentes también tendrán derecho a participar con sus intervenciones. Las ponencias deben guardar relación con el   segundo Congreso por la Soberanía. La versión escrita debe tener entre 8 y 10 páginas. Se le dará al ponente un máximo de  diez minutos para hacer su exposición. 
 
En el primer Congreso celebrado en 1964 se aprobaron más de 60 resoluciones. Entre ellas se destacaron la que reclamaba la jurisdicción sobre la Zona del Canal y recomendó que se “denunciara (sin pérdida de tiempo) el convenio del Canal”. También se aprobó una resolución para que Panamá reconociera a todos los países del mundo.
 
El comité organizador del II Congreso por la Soberanía es encabezado por el vicerrector de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Panamá, profesor Eldis Barnes. El coordinador académico es el profesor de Historia, Luis Navas P.
 
Según el profesor Barnes, “el II Congreso es una actividad para la cual la Universidad de Panamá abre sus puertas a todos los sectores sociales del país. Al igual que en el I Congreso celebrado en 1964, se extendieron invitaciones a todas las organizaciones del país y, de igual manera, a todos los individuos que quieren hacer aportes que contribuyan a la consolidación de la soberanía panameña sobre la totalidad de su territorio así como de sus riquezas”.Los participantes que se inscriben recibirán, en forma gratuita, documentos y certificados que acreditan su asistencia.
 
La primera mesa sobre la Nación y el Canal de Panamá, coordinada por Celestino A. Araúz, contará con ponencias de Abdiel Rodríguez, Guillermo Rolla Pimentel, Pedro Prados y Marco A. Gandásegui. La segunda mesa sobre La soberanía y la seguridad nacional, coordinada por Severino Mejía, contará con ponencias de Daniel Delgado D., Alexander Alleyne y Fernando Murray.
 
La tercera mesa sobre Cultura e identidad nacional, coordinada por Margarita Vásquez, tendrá ponencias de Enrique Illueca, Marcela Camargo, Indira Moreno y Nicolás  Liakópulos.  La cuarta mesa sobre Relaciones entre Panamá y EEUU, coordinada por Denis Chávez, contará con ponencias de Ana Elena Porras, Luis Navas, José Alvaro y Olmedo Beluche.
 
La quinta mesa sobre La geopolítica mundial y Panamá, coordinada por Azael Carrera, contará con ponencias de Briseida Allard, Enoch Adames, Virgilio Araúz, Ibrahim Asvat y Angel Martínez. La última mesa sobre Realidad nacional, coordinada por Iván Quintero, tendrá ponencias de Amelia de Pérez, Juan Jované, Guillermo Castro, Ana Pinilla y José Torrijos. 
 
Según Felix Villarreal, de la Universidad de Panamá, “hace 50 años, el pueblo panameño con conciencia patriótica demostró que luchar contra el imperio más poderoso del mundo por nuestra soberanía, significaría el punto de partida de una nueva época.
 
“Hoy, la juventud panameña, frente a los nuevos retos que  demandan soluciones, nos convocan  a un  II Congreso por la Soberanía, para hacer un balance objetivo y necesario, que nos permita certificar si vamos por el camino correcto, luego de aquellas jornadas que marcaron la ruta”.
 
20 de noviembre de 2014.

miércoles, 15 de octubre de 2014

¿Por qué ganó Evo?

Atilio A. Boron
Alainet


La aplastante victoria de Evo Morales tiene una explicación muy sencilla: ganó porque su gobierno ha sido, sin duda alguna, el mejor de la convulsionada historia de Bolivia. “Mejor” quiere decir, por supuesto, que hizo realidad la gran promesa, tantas veces incumplida, de toda democracia: garantizar el bienestar material y espiritual de las grandes mayorías nacionales, de esa heterogénea masa plebeya oprimida, explotada y humillada por siglos. No se exagera un ápice si se dice que Evo es el parteaguas de la historia boliviana: hay una Bolivia antes de su gobierno y otra, distinta y mejor, a partir de su llegada al Palacio Quemado. Esta nueva Bolivia, cristalizada en el Estado Plurinacional, enterró definitivamente a la otra: colonial, racista, elitista que nada ni nadie podrá resucitar.

Un error frecuente es atribuir esta verdadera proeza histórica a la buena fortuna económica que se habría derramado sobre Bolivia a partir de los “vientos de cola” de la economía mundial, ignorando que poco después del ascenso de Evo al gobierno aquella entraría en un ciclo recesivo del cual todavía hoy no ha salido. Sin duda que su gobierno ha hecho un acertado manejo de la política económica, pero lo que a nuestro juicio es esencial para explicar su extraordinario liderazgo ha sido el hecho de que con Evo se desencadena una verdadera revolución política y social cuyo signo más sobresaliente es la instauración, por primera vez en la historia boliviana, de un gobierno de los movimientos sociales. El MAS no es un partido en sentido estricto sino una gran coalición de organizaciones populares de diverso tipo que a lo largo de estos años se fue ampliando hasta incorporar a su hegemonía a sectores “clasemedieros” que en el pasado se habían opuesto fervorosamente al líder cocalero. Por eso no sorprende que en el proceso revolucionario boliviano (recordar que la revolución siempre es un proceso, jamás un acto) se hayan puesto de manifiesto numerosas contradicciones que Álvaro García Linera, el compañero de fórmula de Evo, las interpretara como las tensiones creativas propias de toda revolución.

Ninguna está exenta de contradicciones, como todo lo que vive; pero lo que distingue la gestión de Evo fue el hecho de que las fue resolviendo correctamente, fortaleciendo al bloque popular y reafirmando su predominio en el ámbito del Estado. Un presidente que cuando se equivocó -por ejemplo durante el “gasolinazo” de Diciembre del 2010- admitió su error y tras escuchar la voz de las organizaciones populares anuló el aumento de los combustibles decretado pocos días antes. Esa infrecuente sensibilidad para oír la voz del pueblo y responder en consecuencia es lo que explica que Evo haya conseguido lo que Lula y Dilma no lograron: transformar su mayoría electoral en hegemonía política, esto es, en capacidad para forjar un nuevo bloque histórico y construir alianzas cada vez más amplias pero siempre bajo la dirección del pueblo organizado en los movimientos sociales.

Obviamente que lo anterior no podría haberse sustentado tan sólo en la habilidad política de Evo o en la fascinación de un relato que exaltase la epopeya de los pueblos originarios. Sin un adecuado anclaje en la vida material todo aquello se habría desvanecido sin dejar rastros. Pero se combinó con muy significativos logros económicos que le aportaron las condiciones necesarias para construir la hegemonía política que hoy hizo posible su arrolladora victoria. El PIB pasó de 9.525 millones de dólares en 2005 a 30.381 en 2013, y el PIB per Cápita saltó de 1.010 a 2.757 dólares entre esos mismos años. La clave de este crecimiento -¡y de esta distribución!- sin precedentes en la historia boliviana se encuentra en la nacionalización de los hidrocarburos. Si en el pasado el reparto de la renta gasífera y petrolera dejaba en manos de las transnacionales el 82 % de lo producido mientras que el Estado captaba apenas el 18 % restante, con Evo esa relación se invirtió y ahora la parte del león queda en manos del fisco. No sorprende por lo tanto que un país que tenía déficits crónicos en las cuentas fiscales haya terminado el año 2013 con 14.430 millones de dólares en reservas internacionales (contra los 1.714 millones que disponía en 2005). Para calibrar el significado de esta cifra basta decir que las mismas equivalen al 47 % del PIB, de lejos el porcentaje más alto de América Latina. En línea con todo lo anterior la extrema pobreza bajó del 39 % en el 2005 al 18 % en 2013, y existe la meta de erradicarla por completo para el año 2025.

Con el resultado de ayer Evo continuará en el Palacio Quemado hasta el 2020, momento en que su proyecto refundacional habrá pasado el punto de no retorno. Queda por ver si retiene la mayoría de los dos tercios en el Congreso, lo que haría posible aprobar una reforma constitucional que le abriría la posibilidad de una re-elección indefinida. Ante esto no faltarán quienes pongan el grito en el cielo acusando al presidente boliviano de dictador o de pretender perpetuarse en el poder. Voces hipócritas y falsamente democráticas que jamás manifestaron esa preocupación por los 16 años de gestión de Helmut Kohl en Alemania, o los 14 del lobista de las transnacionales españolas, Felipe González. Lo que en Europa es una virtud, prueba inapelable de previsibilidad o estabilidad política, en el caso de Bolivia se convierte en un vicio intolerable que desnuda la supuesta esencia despótica del proyecto del MAS. Nada nuevo: hay una moral para los europeos y otra para los indios. Así de simple.

Atilio A. Boron, Investigador Superior del Conicet y Director del PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales).

La mente criminal del corrupto.

Geraldine Emiliani

Pareciera que ser corrupto en mi país tiene sus beneficios. Piensan, actúan y hasta caminan con el más descaro y cinismo, dejando huellas cubiertas del lodo de la infamia, cual ladrón que solo sabe ocultarse bajo las sombras de la estrechez mental, de la insolencia y la ruindad. Si se les comprueba su acto de corrupción, salen a la luz pública a defenderse con argumentos cuyo único propósito es el de tratar de entorpecer la justicia con falsos testimonios donde la mentira está a flor piel. Otros simplemente salen a huir buscando refugio en otros lares sin que nada ni nadie los atrape. Qué les importa con sus hijos y familia. Son narcisistas, con un ego tan enfermizo difícil de hacerles ver su sin razón. Así nacieron, así crecieron y así han de conducirse ante una sociedad que parece promover la más siniestra impunidad.

Los hombres nacen buenos, pero hay quienes también nacen con el chip de la corrupción, cual circuito integrado, implantado en una mente perniciosa logrando imponerse a pesar del rechazo  de los defensores de la honestidad y honradez. Ocupan cargos importantes en el engranaje público, única manera de conseguir lo que nunca han tenido, el dinero que nunca alcanzarán haciendo el bien, con su propio esfuerzo, sin robarle un centavo a nadie.

Para ser corrupto tan solo se requiere una mente criminal, esa que va acabando con la calidad de vida de una población inmersa en el aumento de los costos de sus necesidades apremiantes. Esa mente criminal entregada al poder, para negociar puestecitos y  sacar sus propias ganancias. Esa mente criminal, heredada de tiempos atrás, conducta aprendida y subvencionada, protegida y sostenida por siempre y para siempre. Mentes criminales que no les ha de importar si ante la sociedad se les cuestiona, se les recrimina, se les censura. Esa mente criminal que dice “no te metas en mi vida” pero, ellos sí tienen la osadía de meterse con la vida de un pueblo desprotegido.

El corrupto es indolente. No se afecta o conmueve ante el dolor de la pobreza y cuya única actitud se concentra en su propia existencia, ocupado en lograr sus objetivos sin “ver para el otro lado”; son arribistas y perjudican a otros, para ellos es “subir” o “ascender” a costa del sufrimiento ajeno. Es la ley que rige sus vidas. Son fríos y calculadores, insensibles y displicentes. Egoístas por naturaleza, inescrupulosos, y superficiales. Esto le permite no sentir remordimientos, responsabilidades ni consideraciones con los desposeídos, a ese que le cuesta “salir de abajo” por su resignación y aceptación forzosa de su ruinosa realidad.

Al corrupto fácilmente se le puede diagnosticar con un trastorno antisocial de la personalidad que se le atribuye a menudo a asesinos y personas de perfil extremadamente violento. Jon Ronson, periodista británico, en su libro ¿Es usted un psicópata?, explica que hay mucha más psicopatía entre los empresarios, políticos, y líderes mundiales, que en el resto de la población. De allí, la importancia de saber cómo detectar y cómo evitar ser víctima de estas personas. Ronson, describe al psicópata como alguien que no tiene remordimientos, no siente empatía, no se siente avergonzado y, no tiene ninguna razón para ser buena persona y, que en las áreas de alta responsabilidad hay muchas personas que cumplen con este perfil.

Son psicópatas de cuello blanco que buscan el éxito para controlar y aterrorizar en un ambiente de alta competitividad y de lucha descarnada por los puestos de poder, a través de la “charlatanería o encanto superficial”, del “concepto elevado de la propia valía”, de las “mentiras patológicas”, de “ausencia de sentimiento de culpa” o, la “incapacidad para aceptar la responsabilidad de sus propios actos”. De hecho, las características de un psicópata coinciden con las prácticas de algunos personajes públicos que han saltado a la fama por escándalos de corrupción y abuso de poder, que además no han mostrado arrepentimientos después de haber sido declarados culpables. En ellos no hay logros ni capacidad intelectual. Viven fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza. Creen que son "únicos" y que sólo pueden relacionarse con personas de alto status. No se le discrimina, más bien se le acepta en una sociedad que valora a la persona por sus lujos y excentricidades. Lo peor de todo, es que, para el corrupto de mi país, no hay cárcel.

Geraldine Emiliani
Psicóloga Clínica

jueves, 9 de octubre de 2014

José Renán Esquivel.

Marco A. Gandásegui (hijo)

Hay un nombre que sobresale en la historia de la salud en Panamá del siglo XX. Se trata de José Renán Esquivel. Pediatra consagrado, humanista y, sobre todo, ambientalista. Reconoció la relación íntima entre la especie humana y la naturaleza. Entendió que el progreso de la ciencia biológica no era suficiente para garantizar la salud de la población. El secreto que encierra la salud pública está en la relación entre el ‘progreso’ de la ciencia (natural y social) y la organización de las comunidades, las sociedades y las naciones

La Asamblea de Diputados acaba de aprobar una ley que le da el nombre de José Renán Esquivel al Hospital del Niño. Es un honor que se merece tan noble institución creada hace más de 60 años. Esquivel se encargó de su dirección a finales de la década de 1950 y comenzó una carrera que revolucionó la salud panameña. Su lema fue “Salud igual para todos”. Lo esencial de la propuesta de Esquivel es que sólo la organización de la gente puede garantizar la producción de la salud. La salud no es magia y, mucho menos, una pastilla. La salud son las comunidades organizadas para adquirir los conocimientos que les permite elevar su calidad de vida y enfrentar con éxito todas las amenazas a su bienestar.
 
El doctor Esquivel llegó al gabinete del general Omar Torrijos en 1969. Inmediatamente se dio la tarea de crear y organizar el Ministerio de Salud. Era otro Ministerio muy distinto a los que existían en otros países. La entidad gubernamental que organizó Esquivel le interesaba tener la mejor infraestructura, los médicos y para-médicos de excelencia y la medicina de punta. Pero, sobre todo, reconoció que la salud no estaba en un hospital, estaba en cada hogar panameño. También señaló que la comunidad organizada era el contexto que necesitaba el equipo médico para realizar su mejor trabajo. A su vez, la medicina es inútil si no existe una sociedad productiva.
 
Como consecuencia envió a todos los equipos médicos a trabajar en las comunidades: En el campo y en las ciudades. Lo novedoso de la nueva metodología no era sólo que todos se iban a ‘empapar’ de pueblo. La misión del Ministerio de Salud, de un extremo al otro del país, era empoderar a las comunidades. El conocimiento no podía quedar encerrado en el hospital o en un laboratorio. Tenía que ser traspasado a las comunidades organizadas. ¿Cuál era el problema de salud de los panameños en 1970? El hambre, la desnutrición, las enfermedades gastro-intestinales y respiratorias
 
Todo el equipo de salud se puso a trabajar en las comunidades para pasarle a su gente organizada el conocimiento para combatir el hambre y sus ‘daños colaterales’. Había que producir alimentos, había que beber agua potable, había que respirar aire puro. La comunidad necesitaba una herramienta para que su organización fuera reconocida. Esquivel creó los Comités de Salud. Pero no como una instancia para recoger dinero en la clínica. Esquivel convirtió el Comité de Salud en el arma comunitaria para producir salud. El Comité de Salud tenía que producir alimentos, construir acueductos rurales, viviendas y, sobre todo, una organización que revolucionara el estilo de vida de cada comunidad.
 
En la actualidad, hay sociólogos que hablan de ‘investigación participativa’ para empoderar a las comunidades. Se quedan cortos, sin embargo, al concebir el poder de las comunidades reducido al consumo. Para Esquivel, la comunidad tenía que tener la capacidad para tomar sus propias decisiones, elevar sus intereses al más alto nivel político. Este proceso implicaba una lucha permanente contra todos los obstáculos que enfrentaba la gente y sus organizaciones.
 
Las nociones de organización, producción y poder que promovía Esquivel desde el Ministerio de Salud lo convirtieron en anatema de todos los intereses que veían al pueblo como el enemigo. En 1973, apenas tres años después de crear el Ministerio de Salud, Esquivel se separó del cargo. Las comunidades ya habían entendido que sólo mediante la organización podían producir salud y comenzar a construir el país que anhelaban.
 
Desde entonces los intereses egoístas han tratado de borrar las enseñanzas de Esquivel, comenzando por el lema de ‘Salud  igual para todos’. Pero no han podido eliminar la relación íntima entre organización y salud, producción y salud, así como de poder y salud. El legado del doctor Esquivel sigue vigente y el pueblo panameño lo volverá a levantar en el siglo XXI.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Luis Chen González: Contralor.

M. A. Gandazegui.

¿Por qué Luis Chen González es el mejor candidato para ser contralor general de la República? Hay varias razones. Veamos las más importantes: Es la persona mejor preparada para el cargo. Además, su trayectoria es limpia y de probada honestidad. En tercer lugar, es un hombre público con una vocación política puesta al servicio del país. Su integridad lo ha convertido en una persona abierta al diálogo con todos los sectores, sin claudicar sus principios. Ha demostrado a lo largo de su vida que trabaja mejor formando parte de equipos con responsabilidades bien definidas. 
La candidatura de Chen no responde a componendas, alianzas accidentales y menos a las triquiñuelas de los políticos que tienen objetivos ajenos a los intereses del país. Cuando su nombre fue mencionado de una vez se prendió en las redes virtuales. La gran mayoría de quienes simpatizan con su postura no lo conocen personalmente pero saben que está comprometido con los mejores valores de la sociedad panameña.
Chen tiene preferencias políticas. Se compromete con los movimientos que considera honestos y al servicio del futuro de la nación. En la década de 1980 fue un joven dirigente del PAPO, liderado por Carlos Iván Zúñiga. En la década de 1990 fundó el Frente Panamá Soberana (FPS) junto con Humberto Ricord y otros. El FPS contribuyó a detener la iniciativa de crear en la antigua Zona del Canal el infame Centro Multilateral Antidrogas (CMA). Posteriormente, Chen trabajó con la candidatura independiente a la Presidencia de la República de Juan Jované. En su trayectoria política siempre demostró su capacidad para criticar duramente lo que consideraba incorrecto o equivocado.
La corrupción en Panamá pareciera un mal endémico. Desde el paseo de Amador Guerrero (primer presidente de la República) a Europa a expensas del erario público en 1906, pasando por todos los gobiernos, hasta el más reciente que vio al presidente Ricardo Martinelli gastar miles de millones de dólares sin control alguno. 
Todo indica que el sistema está hecho para beneficiar a los sectores más ricos. Durante muchos gobiernos del pasado, los ricos se ponían límites y montaban un sistema de controles. En los últimos lustros, los políticos han desmontado bloque tras bloque para acabar con los impedimentos que evitaba, en parte, el asalto al erario. Los subsidios a los empresarios suman varios miles de millones al año. Los ricos pagan menos impuestos que los trabajadores. Además, el impuesto al consumo golpea a los pobres mientras que acaricia a los ricos.
Las leyes están hechas para beneficiar a los ricos. En años más recientes la situación se ha puesto aún más difícil. Los operativos ilegales de asalto al tesoro nacional se hacen a la luz pública. Muchos de los robos al erario se publican con detalles en los medios de comunicación. El Ministerio Público no actúa. La Asamblea de Diputados se entretiene atendiendo misiones de las islas Malvinas. Quizás el peor ejemplo lo ha dado la Contraloría General de la República. En el último quinquenio se auto limitó a la fiscalización de los gastos públicos ex post facto. (Después de los hechos). El control previo desapareció y los gobernantes dieron rienda suelta a sus proyectos que ‘llovían de corrupción’. Los sobre costos, las adendas y toda clase de irregularidades se convirtieron en la norma. 
En la actualidad, el país exige un alto a los atropellos (del gobierno y de la oposición). El partido del ex presidente Martinelli quiere un candidato para la contraloría del PRD que lo proteja. El PRD quiere ‘atornillar’ a su candidato para obtener más prebendas. El Partido del gobernante propone a un amigo que también es del PRD. Si ese triángulo nefasto se sostiene, no salimos del círculo dantesco en que se encuentran los fondos de todos los panameños.
La elección de Chen a la Contraloría le daría un golpe certero a la corrupción y al saqueo de los tesoros nacionales. Sólo se puede pensar en Chen como contralor si las contradicciones entre las fracciones de los sectores dominantes se agudizan. Si la dirección actual del PRD se da cuenta que no está en sus mejores intereses (no piensan en el país) pactar con Martinelli.  El ex mandatario no sólo quiere hundir al gobierno, quiere eliminar al PRD como opción electoral en 2019. Si el presidente de la República recapacita y recuerda que los panameños somos muchos más que sus antiguos compañeros del Colegio Javier.