miércoles, 11 de noviembre de 2015

Panamá: del Golpe de Estado al Proceso de Liberación Nacional.

Por: Elixsandro Ballesteros.

La salida golpista del 68 a la crisis del régimen político colonial – oligárquico.

La gesta patriótica de enero de 1964 puso de manifiesto el insostenible régimen colonial de  la denominada “Zona del Canal”, el auge de las movilizaciones de maestros, profesores y estudiantes que profundizan sus demandas reivindicativas, el fortalecimiento en consecuencia del movimiento popular, al cual, particularmente contra la F.E.P., las fuerzas de la oligarquía y del imperialismo respondieron con una feroz represión, y trataron de destruir con el vil asesinato en junio de 1966 del joven patriota, héroe de las jornadas antimperialistas de enero de 1964 y ejemplar revolucionario de la Federación de Estudiantes de Panamá, JUAN ANTONIO NAVAS. 

La movilización en 1967 de los estudiantes bajo su combativa organización, la Federación de estudiantes de Panamà ( F.E.P), de los obreros y los profesionales patriotas, contra la pretensión de aprobar los tratados leoninos y antinacionales, conocidos como los Tres en uno, con los que se traicionaba la voluntad de los mártires de enero, fue capaz de detener la nueva entrega del país al imperialismo norteamericano. Al mismo tiempo, esta tenaz lucha popular y patriótica influyó en la profundización de la crisis política de la oligarquía, económica y social. Fue evidente el desprestigio alcanzado por la oligarquía presente en los principales partidos políticos que participaron en las elecciones de mayo y que son desplazados del poder político, bajo su manifiesta incapacidad de gobernar.

Golpe militar del 11 de octubre de 1968

El golpe militar, que se da como salida a la crisis política del momento, produjo una ruptura de continuidad de la República oligárquica iniciada en 1903. Reflejó la autonomía política que adquirió la Guardia Nacional frente al poder oligárquico. El antiguo brazo armado de la oligarquía, ahora afirmaba su poder político en contradicción con el populismo arnulfista y los sectores mayoritarios de la oligarquía.

En los inicios del golpe castrense, sobre el movimiento popular principalmente la F.E.P., y dirigentes revolucionarios se descargó la represión. Se clausuró la Universidad de Panamá, los líderes estudiantiles y populares pasaron a la clandestinidad, el encarcelamiento y al exilio. Represión promovida especialmente de parte de oficiales anticomunistas y de derecha.

La confrontación al golpe de Estado, a la Guardia Nacional, se explica no solo por su tradición antipopular, sino también por el carácter represivo que caracterizó la primera fase de la acción militar del 68.

Mientras, en contraste a la resistencia popular, las cúpulas de los partidos que rivalizaron electoralmente se entendían para buscar una salida que les permitiera recuperar el control sobre el gobierno. Otros, simplemente, corrieron a refugiarse a la antigua Zona del Canal y ampararse en el escudo protector del imperio y solicitaron la intervención militar para que los restableciera en el poder.

A lo interno de la institución militar, inicialmente, sin consenso en su cúpula y en medio de expresiones demagógicas y de tímidas reformas en el agro, se dirimió una intensa pugna de visiones que variaban entre el clásico gorilato que tomaba partido por la devolución del poder a un sector de la oligarquía y sectores, encabezados por Omar Torrijos, que proponían aprovechar la oportunidad para iniciar un proceso inédito en la historia de corte nacionalista, anticolonial y popular.



La apertura democrática que se produce a partir de la consolidación del control del poder por Omar Torrijos.

A partir de diciembre de 1969, el necesario rumbo antioligárquico y antimperialista como opción viable a la crisis que no alcanzaba su fin, requería de la liberación de los presos políticos, el cese de la represión a las organizaciones y líderes populares, el retorno de los exiliados, como condiciones de la apertura democrática.

Esta apertura democrática creó condiciones para la reorganización de las masas populares y favoreció los planteamientos de las fuerzas progresistas. Se reorganiza la Federación de Estudiantes de Panamá, defensora de los intereses de nuestro pueblo y portadora de una incuestionable tradición antimperialista. Los sectores populares reconocen el protagonismo patriótico de la Guardia Nacional, distinguiendo su tradición antimilitarista debido al papel represivo que jugó esta institución al servicio de la oligarquía y del colonialismo canalero, del nuevo protagonismo a favor del pueblo panameño y contra el enclave colonial.

El proyecto liderizado por Torrijos asume la lucha contra la presencia colonial y las banderas reivindicativas del movimiento popular. En ese camino, el gobierno incorpora a la clase media, a profesionales desarrollistas, al sector privado relacionado principalmente con la actividad productiva del agro y de la industria, contando con el respaldo de amplios sectores de trabajadores del campo y de la ciudad, del movimiento estudiantil, sindical, la juventud barrial y de las mujeres.
En su despegue, el proyecto efectuó transformaciones políticas, económicas, sociales y otras en el área de la política internacional, que lo situaron como un proceso que cumplía tareas democráticas y de liberación nacional.

Durante el proceso revolucionario aparecieron nuevas formas de propiedad en la economía (la estatal y la cooperativa), y la búsqueda de nuevas forma de democracia participativa con la creación del Poder Popular (1972) y se aprueban leyes para beneficiar a la población más humilde. Se reorganiza el movimiento popular y se promueve el desarrollo de nuevas formas de organización de las comunidades en juntas comunales y locales, comités de salud, organizaciones juveniles y de mujeres, comités barriales y los asentamientos campesinos.



Su patriotismo revolucionario, su capacidad de administrar las contradicciones de clase y con la potencia estadounidense, así como su gran sensibilidad con el pueblo humilde y trabajador, dieron origen al liderazgo del proceso democrático revolucionario, del General Torrijos. Es el episodio inédito de la historia panameña conocido como torrijismo y que un sector de la izquierda calificó de “bonapartismo”. Por su lado, una parte de la tradición oligárquica desplazada de la administración gubernamental, también el centro derecha Partido Demócrata Cristiano y la llamada “ultraizquierda” coinciden en asumir que se trató de una dictadura militar.


El torrijismo, además de realizar importantes transformaciones socioeconómicas, políticas y culturales, que quedaron inconclusas. Legó para la nación panameña, la materialización del objetivo anticolonial plasmado en los Tratados Torrijos-Carter.

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